La Plataforma Cronicidad: Horizonte 2025 acaba de publicar sus 10 recomendaciones en materia de salud digital. Se ha reunido con representantes del Ministerio de Sanidad durante un encuentro celebrado esta semana. En el documento se analizan además algunos de las principales beneficios y retos de la salud digital y su impacto en el sistema de salud pública, los profesionales sanitarios y los pacientes. Los miembros de la plataforma, que representa a más de 650.000 profesionales sanitarios y 100 asociaciones de pacientes, exponen los elementos clave para conseguir una correcta aplicación de las tecnologías de la información. De manera que, contribuyan al bienestar de los pacientes y el equilibrio del sistema sanitario.

En este sentido, Pilar Martínez Gimeno, presidenta de la Alianza General de Pacientes, ha asegurado que “nos enfrentamos a los desafíos en cronicidad que tiene que abordar nuestro sistema sanitario. La crisis ocasionada por el Covid ha supuesto y supone aún una importante limitación del acceso de los pacientes crónicos a la atención sanitaria.”

Alcanzar la seguridad, eficiencia y personalización de los procesos asistenciales debería ser el objetivo principal de la estrategia de digitalización. Facilitar el trabajo coordinado y conectado de los profesionales sanitarios y fomentar la cooperación entre los diferentes servicios de salud, se muestra como un punto clave para mejorar la sostenibilidad del sistema de salud nacional. Al mismo tiempo, favorece un acceso más equitativo y de calidad para los pacientes. De hecho, gracias a la inclusión de la tecnología y la gestión digital podrían optar a una atención más inmediata, transparente y ajustada.

Cooperación para mejorar la sostenibilidad del SNS

Como explica Rafael Micó, vicepresidente de Semergen y responsable del grupo de trabajo de cronicidad, “las nuevas tecnologías son una oportunidad para ganar seguridad en la atención a nuestros pacientes. En 2022 no tiene sentido no tener una historia digital accesible que garantice conocer los problemas de salud de un ciudadano. Si podemos pagar con el móvil o con una tarjeta, ¿por qué motivo no es posible que un paciente tenga su historia médica de salud? Es una herramienta para conseguir una atención personalizada y ganar en eficiencia, ‘que el primero que atienda al paciente lo hago del modo correcto’”.

La digitalización y el intercambio de datos son una herramienta clave para mejorar los sistemas de salud públicos. Precisamente los miembros de la plataforma destacan en sus recomendaciones la importancia de la interoperabilidad de la información sanitaria entre comunidades y los distintos niveles profesionales.

Como expone Concha Marzo, Directora de Asuntos Públicos y Gubernamentales en Boehringer Ingelheim España, “la adopción y aplicación de las tecnologías de la información, tanto en el ámbito de la prevención como en el de la atención o la investigación clínica puede cambiar el sistema sanitario, hacerlo más sostenible e interoperable, con el objetivo de mejorar el bienestar de los pacientes. Pero llevar a cabo una transformación digital eficaz requiere un trabajo coordinado de profesionales sanitarios, pacientes, industria y administración pública.

Recomendaciones de la plataforma CH2025

1. Contemplación explícita de la atención digital y la telemedicina o consultas telemáticas como un complemento a la atención personal y personalizada. En ningún caso debe ser un sustituto a la óptima y holística atención al paciente.

2. Actualización de la Estrategia de Abordaje a la Cronicidad (EAC) que no se ha mejorado desde 2012 para adaptarla a la nueva realidad y reajustar los objetivos y líneas de acción acorde a los últimos recursos y herramientas digitales.

3. Apuesta por la interoperabilidad de la información sanitaria, tanto a nivel geográfico como a nivel competencial y funcional

4. Apertura a la cooperación e intercambio de información con los circuitos sanitarios de carácter concertado y/o privado, fomentando así una mejor atención al paciente.

5. Creación de unos parámetros o indicadores universales homogéneos para la medición de resultados sanitarios que apoyen el análisis, evaluación y soporte a la toma de decisiones en materia de política sanitaria.

6. Creación de un registro del nivel de riesgo de los ciudadanos para la facilitación de la detección precoz y el abordaje de la fragilidad.

7. Creación de programas de formación y difusión de nuevas soluciones, modelos y herramientas digitales para profesionales sanitarios y pacientes para eliminar barreras existentes y garantizar su máxima eficiencia.

8. Elaboración de una guía de buenas prácticas para profesionales que aúne procedimientos estandarizados y recomendaciones sobre qué, cuándo y cómo emplear soluciones digitales de forma óptima, así como la elaboración de guías de interacción digital considerando aspectos como la relación entre profesional y paciente.

9. Integración y desarrollo de sistemas que permitan a los profesionales sanitarios de todos los niveles asistenciales trabajar más conectados para favorecer la continuidad asistencial.

10. Inclusión de actores y organizaciones relevantes dentro de los órganos de coordinación y evaluación de la Estrategia de Salud Digital. De esta manera se garantiza la participación activa de organizaciones profesionales sanitarias, asociaciones de pacientes y otros organismos.


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