Las disfunciones sexuales abarcan diferentes formas de incapacidad para participar satisfactoriamente en una relación sexual. Durante el XXVII Congreso Nacional de Medicina General y de Familia (SEMG) se trató el abordaje de tales disfunciones en la consulta de atención primaria, y se resaltó la importancia de detectar posibles situaciones de violencia de género.

“Siempre insisto en que detrás de todas las disfunciones sexuales en una mujer, sean del tipo que sean, los diagnósticos diferenciales deben tener presentes que la paciente puede estar viviendo una situación de maltrato”, explicó a GACETA MÉDICA Maria José Castillo, médico de atención primaria de Centro de Salud Sanlúcar Barrio-Bajo (Sanlúcar de Barrameda; Cádiz).

La especialista resaltó que la violencia machista se sigue presentando de forma muy solapada. Por ejemplo, una disfunción sexual de forma mantenida que no mejora puede ser un claro indicador de sospecha.  

“Mensajes de una disfunción mantenida como ‘no tengo ganas de tener sexo’ o ‘me duele cada vez que mantengo relaciones coitales’ pueden ser la punta del iceberg de un maltrato físico y/o psicológico mantenido”, señaló también a GM Luis Ángel Prieto Robisco, médico de Familia y sexólogo.

“Siempre insisto en que detrás de todas las disfunciones sexuales en una mujer, sean del tipo que sean, los diagnósticos diferenciales deben tener presentes que la paciente puede estar viviendo una situación de maltrato”

Maria José Castillo, médico de atención primaria

Asimismo, el experto señaló que ciertas prácticas pueden no ser consensuadas. “Es decir, ‘obligar’ a que la otra persona haga siempre una determinada práctica. La cama y el maltrato van unidos”, continuó Prieto.

“Debemos tenerlo en mente como una posible causa de ese discofort sexual de la mujer. Si lo detectamos, tenemos que abordarlo”, puntualizó Castillo. Por tanto, los especialistas reclaman más formación y mayores recursos para ayudar a cualquier mujer que esté viviendo una situación de maltrato.

En este aspecto, este tipo de intervenciones deben ser individualizadas y dependerán de la fase del ciclo de maltrato. “No será igual esa intervención si tenemos indicadores de sospechas de maltrato que si ya lo hemos confirmado. O bien si esa mujer está preparada para abordar el problema o si siquiera es consciente que está viviendo esa situación”, añadió.  

Las disfunciones sexuales escoden también otras enfermedades

Durante el Congreso también se trató el abordaje práctico de cómo enfocar una disfunción que puede englobar un conjunto de patologías muy frecuentes, las cuales, a menudo, no se diagnostican porque no se buscan.

“Tenemos que buscarlas muy activamente porque los pacientes, bien por miedos, tabúes, por convenciones religiosas o porque normalizan la disfunción sexual y creen que no es un problema, sino algo lógico por la edad, etc., no preguntan o no piden ayuda”, destacó Castillo.

Todas las disfunciones ocasionan algún grado de disconfort o de afectación la  calidad de vida de la persona, y pueden afectar al control de otras enfermedades, como las cardiovasculares.

“Los pacientes, bien por miedos, tabúes, por convenciones religiosas o porque normalizan la disfunción sexual y creen que no es un problema, sino algo lógico por la edad, etc., no preguntan o no piden ayuda”

Maria José Castillo, médico de atención primaria

“A veces, las disfunciones sexuales, tanto en hombres como mujeres, aparecen años antes de que se presente una patología cardiovascular: un infarto, una angina o un ictus. Cuando un paciente nos manifiesta un problema de este tipo, debemos ir más allá y hacer una correcta anamnesis desde el respeto”, insistió la especialista de atención primaria.

Por ejemplo, las mujeres con enfermedad diabética pueden tener afectados todos los estados de su etapa sexual: deseo, excitación, fase orgásmica… “Son mujeres con más predisposición a desarrollar neuropatía y daño vascular en la zona, y con más prevalencia de infecciones tanto urinarias como vulvovaginales”, destacó Castillo.

Así, hay que proporcionar al paciente ayuda y algún tipo de alternativa terapéutica. “Y si no podemos hacerlo desde primaria derivarle a un estamento donde se le pueda dar un consejo sexual más especializado para su problema”, concluyó.


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