J.V. Madrid | viernes, 07 de octubre de 2016 h |

Si se tiene en cuenta “la amplia incidencia” de la artrosis y “sus graves consecuencias” en relación con la incapacidad funcional y el dolor que continúa generando, a juicio de José Ramón Azanza, director del Servicio de Farmacología Clínica de la Clínica Universidad de Navarra, es evidente que no se está haciendo frente correctamente a esta patología.

Así lo explicó a GM en el marco del debate ‘La artrosis como paradigma de enfermedad crónica. Controversias y retos desde la Atención Primaria’, organizado por el Colegio de Médicos de Navarra y la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen). En esta línea, agregó que es preciso recorrer “un largo camino” antes de que esta enfermedad pueda considerarse superada.

Luis Mendo, presidente de Semergen de Navarra, incidió en la importancia de un correcto abordaje de la artrosis por la elevada reducción de la calidad de vida de los pacientes que la padecen. Según un estudio de Semergen, estos pacientes consumen más medicamentos, tanto antiinflamatorios y analgésicos como fármacos para la ansiedad y la depresión al no poder llevar una vida normal.

También su gasto en bajas laborales es más elevado y mayor el número de intervenciones quirúrgicas a las que tienen que someterse. “Es una patología muy importante, de las que más incapacidad genera, pero no se le da la importancia que tiene”, señaló Mendo.

En lo que respecta al tratamiento, incidió en que el ejercicio físico, prevenir el sobrepeso y la obesidad y la rehabilitación son fundamentales para que la patología empeore lo menos posible. Azanza detalló que el número de medicamentos con indicación autorizada para su uso en el tratamiento de esta enfermedad es elevado pero “lamentablemente también son altas y numerosas las limitaciones de eficacia y/o tolerabilidad” de la mayoría de ellos. Azanza describió el arsenal farmacológico actualmente existente para el tratamiento de la artrosis, haciendo especial hincapié en las ventajas e inconvenientes de cada medicamento. Defendió la libre prescripción del médico y más teniendo en cuenta que dicho panorama terapéutico no va a cambiar a 10 años vista, por lo que recomendó la utilización del fármaco más adecuado en cada caso. Para tratamientos crónicos, insistió en la necesidad de poder contar con fármacos con un elevado perfil de seguridad, como los denominados Sysadoa, como condroitín sulfato y glucosamina, dado que se trata de pacientes polimedicados.

En caso de no funcionar, el presidente de Semergen de Navarra explicó que se puede recurrir a las infiltraciones con ácido hialurónico y, en último caso, a las intervenciones quirúrgicas.

Finalmente, como tareas pendientes incidió Mendo en que hay que mejorar la coordinación, disponer de unidades de referencia, prevenir la progresión de la enfermedad y personalizar en el abordaje.