Pilar Garrido
Pilar Garrido, presidenta de Facme, en una imagen de archivo.

Además de impactar de forma directa en los pacientes, la pandemia de COVID-19 también lo ha hecho sobre toda la atención no COVID. De la necesidad de medir este impacto y proponer estrategias para recuperar los niveles de antes de la emergencia sanitaria ha surgido un documento elaborado por la Federación de Asociaciones Científico Médicas (Facme). Además de hacer un análisis de situación, este informe propone una batería de medidas para favorecer la recuperación del sistema. Todo ello bajo el título ‘Impacto de la COVID-19 en lo NO-COVID-19: estrategias e intervenciones para “re-priorizar” la atención NO-COVID en el Sistema Nacional de Salud’. “Estamos en un momento estratégico para reconstruir”, ha indicado Pilar Garrido, presidenta de Facme. “Nos hemos ganado el derecho a participar en las decisiones que se tomen a partir de ahora”, ha añadido.

Según ha explicado en la presentación Javier García, vicepresidente de Facme, “teníamos que hacer propuestas basadas en las enseñanzas. Tenemos la posibilidad de mejorar lo que ya había, no podemos seguir prestando la asistencia de la misma manera que antes”. “Los fondos de reconstrucción europeos se podrían considerar el Plan Marshall de la sanidad española”, ha culminado.

“Los fondos de reconstrucción europeos se podrían considerar el Plan Marshall de la sanidad española”

Javier García, vicepresidente de Facme

En una primera parte del trabajo se hace un diagnóstico del impacto de la pandemia, la cual ha impactado en todas las áreas sanitarias, enfermedades y todo tipo de pacientes”, ha señalado Garrido. “Nosotros hemos recogido algunos ejemplos que hemos considerado relevantes. Uno de ellos ha sido el impacto el cáncer; otro en la cardiología vascular aguda y crónica; también en la salud mental; y por último, la medición de cuál va a ser el impacto de los nuevos crónicos, es decir, que tienen COVID persistente“, ha descrito.

El documento identifica también cuatro áreas estratégicas: recuperación óptima de los pacientes demorados, mejor manejo y seguimiento para pacientes crónicos en el SNS, proactividad y calidad en la identificación de factores de riesgo y en el desarrollo de procesos diagnósticos y reorganización y asignación de nuevos recursos.

Infografía del informe presentado por Facme.

Intervenciones y propuestas

Entre las intervenciones que propone Facme, concretamente para la recuperación de pacientes demorados durante esta crisis, destaca el valioso papel de las SS. CC. en la definición de estándares y criterios generales para la priorización de pacientes con garantías de calidad y seguridad clínica en el conjunto del SNS. También se propone la creación de un Observatorio de Recuperación y Fortalecimiento del SNS tras la COVID-19 que monitorice y vele porque la recuperación en cada contexto local se realiza asegurando la calidad asistencial.

También señalan la necesidad evidente de asignar nuevos recursos en el sistema y piden ser asesores en las decisiones de implementación de nuevos sistemas de información así como participar en el diseño de los sistemas e instrumentos tecnológicos de información clínica y en los sistemas e instrumentos de gestión o planificación de pacientes (y poblaciones), que se decida incorporar en España con el objetivo de asegurar, su diseño, calidad y eficacia en sus diferentes usos: asistencia, investigación, docencia, innovación.

Facme propone la creación de un Observatorio de Recuperación y Fortalecimiento del SNS tras la COVID-19

No obstante, la Federación considera que el progreso y el desarrollo de estas nuevas vías está condicionado por las decisiones de los gobiernos relativas a inversión y reformas. Por este motivo, Facme estima que los Fondos de Recuperación Europeos ofrecen la oportunidad, en términos de recursos económicos adicionales, para dar forma operativa a estos Programas, lamentado el escaso presupuesto destinado a Sanidad en comparación con otros países europeos. En opinión de la entidad, “el SNS no logrará recuperar los pacientes demorados sin una actuación e inversión urgente”.

“Estos fondos son una oportunidad única para invertir en cambios estratégicos que permitan abordar la creciente acumulación de demoras y otras presiones latentes que nos está dejando la pandemia. Del mismo modo, deberían servirnos también para avanzar en las reformas estructurales que ayuden a situar a los servicios de salud, sus organizaciones y sus profesionales en condiciones favorables para dar respuesta a la creciente demanda asistencial esperada, en el presente y en el futuro. Creemos que parte de los fondos de recuperación europeos deberían invertirse en crear estas capacidades y oportunidades, facilitando así, que los profesionales sanitarios podamos desarrollar todo nuestro potencial clínico, investigador y de innovación”, ha incidido García.

Por último, Facme se ha ofrecido a colaborar con todos los agentes en el diseño de estas líneas y en el desarrollo de la capacidad evaluativa.


También te puede interesar…