La fatiga es el síntoma más común que presenta el COVID persistente, en la definición de la OMS de 2021 sobre esta enfermedad se declaró, además, como el síntoma más discapacitarte. Repercute principalmente en la vida cotidiana y a nivel laboral, además es crónica, no termina y afecta al estado mental de los pacientes que la padecen.

Jordi A. Matías-Guiu.

Ahora, un grupo de neurólogos del Hospital Clínico San Carlos ha descubierto que, gracias a la técnica de la estimulación transcraneal eléctrica, se puede mejorar de manera significativa la fatiga física causada por el Covid persistente.

Este ensayo clínico pionero ha sido dirigido por Jordi A. Matías-Guiu, se titula: “Modulación con estimulación directa transcraneal (tDCS) para el tratamiento de la fatiga persistente post-COVID” y ha sido publicado en la revista ‘Brain Communications’.

“La estimulación transcraneal eléctrica es una técnica no invasiva, con la que se intenta modular la conectividad cerebral o excitabilidad cortical de los circuitos cerebrales. Este tipo de técnicas son seguras y además han demostrado efectos positivos en otras enfermedades”, explica a GM, Jordi A. Matías-Guiu.

Actualmente, el síndrome post-Covid no tiene tratamiento, “en este primer estudio nos hemos enfocado en la fatiga, pero este tipo de tratamientos podría mejorar algún otro síntoma como por ejemplo el dolor neuropático, los trastornos del sueño que expresan algunos pacientes o las cefaleas”, apunta el especialista.

El estudio

En el estudio participaron un total de 47 personas, las cuales fueron divididas a un 50 por ciento. De ellas, 23 recibieron el tratamiento, mientras que los 24 restantes recibieron un tratamiento simulado.

Los expertos en neurología del Clínico midieron los efectos tras finalizar las ocho sesiones, volvieron a medirlo también un mes después. Hubo pacientes que respondieron y otros que no. “La idea es no parar a los ocho días, queremos alargar el tratamiento a tres semanas. Hay pacientes que notaban mejoras al tercer y cuarto día y otros en el último. Creemos que si aumentamos los días un número mayor de pacientes notarán mejoras”, afirma Matías-Guiu.

La edad media de los participantes fue de 45,66 años y el 78 por ciento eran mujeres, ya que afecta con mayor frecuencia a mujeres en edades medias de la vida.

Según donde se coloque el ánodo se estimulan una serie de zonas cerebrales u otras”

Jordi A. Matías-Guiu, neurólogo del Hospital Clínico San Carlos

Los resultados fueron medidos con la escala de medición de impacto de fatiga modificada (MFIS), que consiste en un cuestionario al paciente sobre el impacto de la fatiga en su vida. “Es de las escalas más validas que existen, además diferencia entre la fatiga física y la cognitiva”. Este medidor fue lo que permitió al equipo observar una mejora considerable en la fatiga física al final del tratamiento.

Ahora, los expertos quieren asociar esta técnica también con la estimulación cognitiva, ya que según el neurólogo se ha comprobado tener efecto beneficioso en otras patologías. “Además, habiendo observado otro estudio similar realizado en Brasil y EE. UU., creemos que si cambiamos el protocolo y la diana también podemos conseguir cambios favorables”, destaca el experto, que explica que el método consiste en generar un campo eléctrico entre un ánodo y un cátodo. “Según donde se coloque el ánodo se estimulan una serie de zonas cerebrales u otras”, apunta en relación a este cambio de protocolo.

Asimismo, asegura que actúan en función a las redes cerebrales las cuales han sido vinculadas a la fatiga previamente y que cuentan conde varios nodos. “Según actuemos con mayor o menor intensidad el efecto puede ser diferente, ya sea con la fatiga u otros síntomas asociados”.

Estimulación transcraneal en el futuro

Matías-Guiu considera que para aplicar estos tratamientos en el futuro es necesario hacer más estudios. “Aún tenemos que coger experiencia, todavía hablamos de estudios iniciales. Cuando este más claro podremos implementarlos en el SNS”, explica. A día de hoy muy pocos hospitales ofrecen la neuromodulación como un tratamiento.

A pesar de esto, el especialista cree que “son técnicas que en los próximos años irán ganando evidencia en COVID persistente y probablemente otras enfermedades. Se tendrán que generar unidades de tratamiento, aunque todavía es pronto, por lo menos en el COVID persistente”.

Actualmente, una técnica muy similar, la estimulación magnética transcraneal, está indicada para tratar la depresión. “Se consideran estas técnicas beneficiosas para la rehabilitación después de algunos ictus, para cuadros de dolor neuropático y también para enfermedades neurodegenerativas. Actualmente estamos realizando estudios sobre demencia frontotemporal, la enfermedad que padece el actor americano Bruce Willis”, comenta el neurólogo, que afirma que para este caso se están centrando en protocolos diferentes, asociados a otras partes del cerebro y la logopedia.

No todas las alteraciones cerebrales pueden verse beneficiadas por estas técnicas, depende de las patologías, unas responden y otras no. Para el neurólogo continuar investigando es importante para averiguar cómo modulando la conectividad de determinados circuitos se pueden inducir beneficios en patologías con bases fisiopatológicas.


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