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Acaba de publicarse “Alimentación Saludable. Una guía para psiquiatras y sus pacientes” cuyas autoras son Gemma Safont, Martina Ferrer y Susan Judas, especialistas biosanitarias en psiquiatría, medicina y nutrición; y que ha contado como editores también con Gemma Safont, colaboradora del CIBERSAM y Miquel Bernardo, jefe de grupo del CIBERSAM en el Hospital Clínic de Barcelona.

El objetivo de esta guía es revisar, de forma muy sencilla y clara, la información existente, analizar y romper los diferentes mitos que existen sobre la nutrición dando una visión rigurosa, a la vez que novedosa, y proponer acciones concretas de monitorización e intervención sobre la alimentación para la promoción de la salud global de los pacientes con enfermedades mentales.

Recetas “psiquisaludables”

Asimismo, se dan herramientas útiles que les pueden servir en el día a día, como pueden ser consejos universales para mejorar sus hábitos con la comida, y finalmente se han añadido muchas recetas sencillas, asequibles, y “psiquisaludables” por los nutrientes que aportan, según han definido sus autoras.

Miguel Bernardo, uno de los editores de la guía, explica la necesidad de este abordaje. “Los médicos, y particularmente los psiquiatras, sabemos que nuestros pacientes tienen unos hábitos poco saludables, que son sedentarios, consumidores de tóxicos, tienen una alimentación rica en ultraprocesados, en azúcares, harinas refinadas, grasas trans y muy pobre a nivel nutricional, pero no tenemos los suficientes conocimientos para realizar un asesoramiento básico en este aspecto y ciertamente sabemos muy poco o casi nada de nutrición”, reconoce.

El experto remarca que “nos han enseñado que la dieta saludable es la dieta mediterránea, pero mal entendida, que “se puede comer de todo con moderación”; nuestro modelo nutricional está basado en una pirámide de alimentación que a día de hoy, con la evidencia de la que disponemos, no se sustenta, aún creemos que el desayuno es la comida más importante del día, que hay que comer cinco veces al día, que las grasas son malas y engordan, y que sin aportes continuados de glucosa externa nuestro cerebro y nuestros músculos no van a funcionar bien”.

Sin embargo, matiza que no hay “nada más lejos de la realidad”. “Lo cierto es que las dietas basadas en cereales, productos light, y libres de grasas son un fracaso, y ahora mismo tenemos una pandemia de obesidad, diabetes tipo 2, factores de riesgo cardiovascular, etc, que cada vez empiezan en etapas más precoces, que son especialmente prevalentes en la población de enfermos mentales, y que conducen a una mala calidad de vida, una alta comorbilidad y una mortalidad precoz”, advierte.

Factores de riesgo modificables

Al mismo tiempo, añade que “estos factores de riesgo son en gran parte modificables, unos llevan a los otros, y abordarlos desde estrategias de salud apropiadas es una necesidad que debe ser afrontada por los psiquiatras y los equipos de salud mental, en coordinación con los equipos de atención primaria, que pueden y deben liderar esta intervención”.

Bernardo remarca que es preciso “hacer prevención desde el inicio, empoderar tanto a los pacientes como a los familiares, y proveerles de toda la información necesaria para evitar, revertir o mejorar, si ya han aparecido, estos problemas de salud”. “La psicoeducación centrada en unos hábitos de vida saludables debe formar parte del día a día en nuestras consultas, y herramientas tan potentes como una adecuada alimentación o el ejercicio, que son la base de una buena salud, siempre han de estar presentes en nuestras recomendaciones”, subraya. 

Recomendaciones sostenibles en el tiempo

El experto hace hincapié en que es básico “comenzar no solo a tomar conciencia de ello, sino a ser proactivos en este aspecto, tener unos conocimientos básicos, basados en la evidencia, fundamentados y actualizados, para ser capaces de hacer recomendaciones claras y concretas a nuestros pacientes sobre su alimentación”.

De igual modo, considera que no sirve de mucho decirles que tienen que comer sano y quedarse ahí, porque, “¿qué significa comer sano? ¿pasarte la vida desayunando cereales integrales y zumos, comiendo y cenando verdura hervida y pollo a la plancha, acompañado de 50 gramos de pan?”, se pregunta. Su conclusión es clara: “Eso ni es comer sano ni hay quien lo aguante más allá de unas pocas semanas”, sentencia.