Las elecciones generales convocadas para el día 23 de julio no solo dejan leyes como la de Equidad, Salud Mental, ELA u Olvido oncológico en el ‘cajón’ hasta los próximos comicios, sino que también ralentizan el proceso negociador para conseguir un estatuto médico específico que la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM) lidera desde hace años.

“Aunque avancemos en la modificación del estatuto nunca se podría aprobar un reglamento específico antes de la llegada de un nuevo gobierno, dado que es necesario que pase por las Cortes y estas están disueltas”, explica a GM Gabriel del Pozo, secretario general de CESM, que se muestra preocupado por que este proceso haya caído en un saco roto. “Nos da miedo que se quede en la intencionalidad y no en una modificación real”, añade.

Asimismo, desde CESM expresan que su deseo es que, sea del color que sea el gobierno que salga tras las elecciones, este se “implique” en su reivindicación: “Entendemos que los facultativos tenemos unas características muy especiales, como nuestro papel de liderazgo, la forma en la desarrollamos nuestro trabajo, condiciones como la formación, que no son iguales que las del resto de sanitarios”, indica Del Pozo. “Es por eso por lo que pedimos esta especificidad”.

Meses sin respuestas

En noviembre de 2022, CESM anunció que las negociaciones con el ministerio para tratar este asunto ya habían comenzado, además de asegurar que se trata de una propuesta -la del estatuto específico- que está respaldada por el Foro de la Profesión Médica.

“Durante la última reunión del Ámbito de Negociación que tuvimos con la directora general se nos aseguró que en breve tendríamos un borrador de las propuestas, que, tras muchas reuniones, habíamos aportado desde los sindicatos”, insiste Del Pozo, que añade que tras darle una versión definitiva a ese borrador “se contrapondría con el borrador que aportasen las comunidades autónomas”.

Sobre esto, espeta: “De aquello no hemos vuelto a saber nada, pensábamos que el proceso continuaría tras las elecciones autonómicas, pero después vinieron las generales y está todo absolutamente parado”.

De echo, durante la reunión de Comisión de Sanidad del Congreso, el ministro de Sanidad, José Miñones, ensalzó la reforma integral del Estatuto Marco del personal sanitario, una revisión para mejorar las condiciones del personal estatutario. Destacó la continuidad del trabajo en la modificación de la Ley 55/2003, de Estatuto Marco del personal estatutario de los servicios de salud.

“Hasta que no comparemos ambos borradores no sabremos las diferencias entre sindicatos y Administración para ver qué puntos de consenso y disenso hay”

Gabriel del Pozo, secretario general de CESM

La revisión del Estatuto Marco se ha ido desarrollando durante meses por capítulos, a los que cada organización sindical hacía sus aportaciones para modificarlo. Quedaba solo la última, en la que Sanidad iba a presentar el borrador con las aportaciones que hubiesen tenido en cuenta, algo que habían calculado que podría estar sobre el 10 de mayo. Finalmente, no ha sido así.

“Entendemos que puede haber puntos en donde haya diferencias de opinión, pero la modificación el Estatuto Marco no ha consistido en un debate con las administraciones, sino entre los borradores y las propuestas de los distintos sindicatos”, explica el secretario general.

Asegura que el problema radica en que no pueden contraponer su texto con el de las comunidades autónomas, dado que este último no existe o no se les ha hecho llegar, lo cual bloquea el proceso. “Hasta que no comparemos ambos borradores no sabremos las diferencias entre sindicatos y Administración para ver qué puntos de consenso y disenso hay ante la iniciativa”, señalaba el secretario general de CESM.

Por otra parte, Del Pozo ha vuelto a plantear que en el caso de que Sanidad no acepte el estatuto específico, seguirán luchando para que se valore al menos un título diferenciado para los facultativos dentro del propio Estatuto Marco.


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