Los pacientes con esclerosis múltiple enfrentan una espera media de 130 días para ser atendidos por un neurólogo, la más alta de todas las especialidades médicas. Esta demora, que en Andalucía alcanza los 242 días, retrasa el diagnóstico y tratamiento de una enfermedad donde “el tiempo es oro”. Se trata de una espera excesiva para enfermedades como la esclerosis múltiple, una enfermedad crónica y neurodegenerativa que afecta a más de 55.000 personas en España. 

El jefe del servicio de Neurología del Hospital Clínico de Santiago y presidente del Comité Médico Asesor de Esclerosis Múltiple España (EME), José María Prieto, ha subrayado, en una entrevista para Gaceta Médica, “la urgente necesidad de aumentar el personal especializado y mejorar la formación médica para mitigar el impacto de esta enfermedad neurodegenerativa en la vida de los afectados”.

Así, “hay comunidades autónomas donde la espera es mucho menor y otras donde puede ser un poco mayor”, ha explicado Prieto, sugiriendo que varios factores contribuyen a esta situación, entre ellos la dificultad en el diagnóstico de la esclerosis múltiple. “Los pacientes a veces tienen síntomas que no son suficientemente específicos o de alarma y consultan con otros especialistas o se les asignan diagnósticos incorrectos, lo que retrasa el diagnóstico.”

El retraso en el diagnóstico no solo se debe a la complejidad de los síntomas. Prieto ha señalado que “la demanda ha aumentado”. Las plantillas de personal médico no se han ajustado a esta demanda creciente, lo que ha agravado esta situación. “Es una explicación bastante obvia, no hay suficiente personal, se trata de una queja general en la medicina”, ha apuntado.

Para enfrentar estas largas esperas, Prieto ha sugerido que la primera medida es “adecuar las plantillas a la demanda de enfermos neurológicos”. Además, ha abogado por mejorar la formación en neurología, especialmente la colaboración entre la medicina de familia, atención primaria y los neurólogos. “Hay pacientes que podrían evitar una consulta neurológica si el problema se tratara de una forma más simple en atención primaria”.

La importancia del diagnóstico precoz

La esclerosis múltiple no suele ser una urgencia médica, pero una espera prolongada en el diagnóstico puede tener consecuencias, según ha explicado Prieto. “No es una emergencia, salvo casos muy específicos que son poco frecuentes. Pero uno debe tratar de ver al paciente lo antes posible, entre otras cosas, porque la angustia que genera el no saber qué ocurre puede mitigarse una vez que se ha consultado y se ha dado un diagnóstico”, ha incidido.

Ana Torredemer, presidenta de EME, ha subrayado la gravedad del retraso en el diagnóstico. “En esclerosis múltiple, al igual que en otras enfermedades neurodegenerativas, el tiempo es oro, porque el tiempo es cerebro. Que una persona tenga que esperar más de cuatro meses para ser atendida por Neurología puede condicionar el resto de su vida”, tal y como ha abundado. De hecho, éste ha sido el lema escogido para la campaña del Día Mundial de la Esclerosis Múltiple: ‘Desde el primer síntoma, el tiempo es oro’.

Prieto ha destacado la importancia de reconocer los síntomas de la esclerosis múltiple, especialmente en personas jóvenes y mujeres, las más afectadas por esta enfermedad. “Cuando una persona joven sufre una pérdida aguda de visión que es permanente durante horas o más de un día, una pérdida de fuerza duradera, una pérdida de equilibrio, o sensibilidad en un lado del cuerpo, esos son síntomas que siempre deben alertarnos sobre un problema neurológico”, ha alertado.

Según el Atlas de la Esclerosis Múltiple de la Federación Internacional de Esclerosis Múltiple (MSIF), la falta de conocimiento sobre la enfermedad entre la población general y los profesionales de la salud ha sido la principal barrera para un diagnóstico temprano. “En España, el grado de conocimiento sobre la esclerosis múltiple por parte de los profesionales de la neurología es muy alto, pero sigue siendo necesario un mayor esfuerzo en áreas como la atención primaria o los servicios de urgencias”, ha manifestado Prieto.

Por otro lado, las campañas de concienciación juegan un papel crucial en el conocimiento de la esclerosis múltiple. “Estas campañas son de agradecer porque hacen visible el problema. Conocer el impacto social que tiene es importante, porque ayuda a identificar algunos síntomas de alarma que pueden llevar a un diagnóstico precoz”, según ha resaltado Prieto. 

La presidenta de Esclerosis Múltiple España, Ana Torredemer, ha recordado que “una de las acciones principales de EME es dar a conocer los síntomas más frecuentes de la esclerosis múltiple para que las personas acudan a su médico si presentan estas manifestaciones de forma repetida o prolongada”.

Desigualdades en el Sistema de Salud

El código postal de un paciente puede determinar la calidad de la atención que recibe. No todas las Comunidades Autónomas tienen unidades especializadas en esclerosis múltiple, lo que afecta la calidad de la atención, según ha recogido un comunicado de EME. “Mientras que unas personas pueden recibir atención especializada por parte de neurólogos o enfermeras especializadas en esclerosis múltiple, otras son atendidas por profesionales generalistas”, ha destacado Torredemer. 

“Esta falta de uniformidad en el tratamiento se extiende también a las terapias neurorrehabilitadoras, las cuales a menudo son limitadas y no especializadas en el sistema público, relegando a los pacientes a clínicas privadas o asociaciones de pacientes”, tal y como han indicado.

Iniciar el tratamiento lo antes posible, “puede tener un impacto significativo en la calidad de vida del paciente. Actualmente, existen numerosas opciones terapéuticas que pueden ralentizar o incluso frenar la enfermedad. Que el paciente pueda acceder a ellas de forma temprana repercutirá significativamente en su calidad de vida y puede evitar o retrasar discapacidades”, ha concluido Prieto.

Por último, los pacientes con esclerosis múltiple en España enfrentan una protección social insuficiente. “Estamos en situación de desamparo”, ha opinado Torredemer, ya que “no existen suficientes medidas de protección social que apoyen a las personas desde el momento del diagnóstico y a lo largo del desarrollo de su enfermedad, a menos que tengan el reconocimiento del 33 por ciento de discapacidad”.


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