La convivencia entre la población inmunizada y no vacunada está suscitando algunas preguntas. Para dar respuesta a las mismas, el Comité Científico del Ilustre Colegio de Médicos de Madrid (ICOMEM) ha elaborado un documento de posicionamiento sobre esta materia, tratando así de arrojan luz a dichas cuestiones tras la discusión y consenso entre sus miembros. Entre ellas, la necesidad de hacer cribados de la enfermedad en entornos sanitarios o la evidencia actual sobre la revacunación COVID.

Así, razonan que la aparición de infecciones por SARS-CoV-2 tanto en vacunados como en previamente infectados, es muy escasa. Según concluyen, cuando ocurren infecciones de brecha, suelen ser asintomáticas o paucisintomáticas y, en principio, tendrían una menor capacidad de transmisión a otras personas.

De este modo, señalan que los sujetos inmunizados que tienen contacto con un paciente infectado pueden evitar la cuarentena, mientras se encuentren asintomáticos, si bien esta decisión depende de la edad, la profesión, las variantes circulantes, el grado de contacto y el tiempo pasado desde la vacunación.

No obstante, el Comité apunta la necesidad de seguir el problema de las reinfecciones a lo largo del tiempo ya que cabe esperar que vayan aumentando como consecuencia del declinar de la respuesta inmune y también por el impacto que puedan tener las nuevas variantes, aunque esto también debe ser confirmado.

Procedimientos y evidencias actuales

Los expertos del ICOMEM apuntan que todavía no hay estudios comparativos entre vacunas que permitan demostrar diferencias en la duración de la protección entre unas y otras. Asimismo, desaconsejan la utilización de pruebas serológicas con carácter indiscriminado para el seguimiento de pacientes tras la infección natural o la vacunación, “dado que en este momento se ignora su significado clínico y sus consecuencias prácticas”.

Además, según los datos aportados por países con alto porcentaje de población vacunada, las personas plenamente vacunadas podrían prescindir del uso de las mascarillas y el distanciamiento social en la mayoría de las circunstancias. “Pueden también evitar la cuarentena tras contacto con pacientes infectados con excepciones determinadas por el tipo de trabajo, la edad avanzada o la inmunodepresión, entre otras”, añaden.

De otro lado, indican que la necesidad de revacunación con la misma o nuevas vacunas es, en este momento, “meramente especulativa ya que la información existente, impide hacer cualquier precisión sobre este tema”.

En lo que respecta al cribado con PCR de los pacientes que van a ser hospitalizados concluyen que debería mantenerse por el momento en aras de evitar brotes nosocomiales, hasta que las tasas de transmisión comunitaria en nuestro entorno desciendan más. Por el contrario, el Comité considera que podrían evitarse las pruebas de cribado en la actividad ambulatoria donde el contacto del paciente vacunado se restringe a personal sanitario, también vacunado.


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