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La pandemia de Covid-19 ha hecho vibrar los cimientos de nuestra sociedad. Los meses de confinamiento, la situación crítica que se ha vivido en los hospitales, los duelos sin despedida o la incertidumbre sobre la crisis económica  y social pueden abrir el camino a una nueva crisis sanitaria, en este caso en el terreno de la salud mental, tal y como ha alertado la Organización Mundial de la Salud.

En nuestro país, la depresión es la enfermedad mental más prevalente, con alrededor de tres millones de personas diagnosticadas. Para analizar el impacto de la situación generada por el SARS-CoV-2 en estos pacientes y trazar las líneas clave para abordar y prevenir un escenario más complejo cuatro especialistas de primera línea y una representante de los pacientes han participado en el encuentro virtual “La depresión en tiempos de Covid-19”. Un foro de debate organizado por Fundamed con el apoyo de Janssen.

La coordinadora de la Oficina de Salud Mental de la Comunidad de Madrid, Mercedes Navío; la presidenta de la Sociedad Española de Psiquiatría Biológica, Ana González Pinto;el presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría, Celso Arango; el vicepresidente de la Sociedad Española de Psiquiatría Biológica, Víctor Pérez, y la gerente de la Asociación Vizcaína de Familiares y Personas con Enfermedad Mental(Avifes), Itziar Ceballos, han puesto en común sus experiencias en la pandemia.

“En estos meses han surgido 153 publicaciones sobre covid y depresión. La evidencia dice que hay un aumento en la sintomatología que tiene que ver con duelos incompletos, preocupación por la crisis económica, etc.”, explica Ana González Pinto.

“Aún no hay casuística sobre intentos de suicidio, pero son de mayor gravedad”

Ana González Pinto, presidenta de la Sociedad Española de Psiquiatría Biológica

La atención sanitaria se ha volcado en este tiempo en las personas afectadas por la infección, y aunque se han utilizado herramientas como la telepsiquiatría ha costado llegar a todos los pacientes, admite. Al igual que ha sucedido en otras patologías, los psiquiatras han constatado una menor demanda por parte de los pacientes en un primer momento por temor al contagio, algo que incluso han observado curiosamente en las urgencias, asegura. Tras ese primer repliegue, añade, comienzan a aparecer más casos.

En relación al suicidio, la presidenta de la SEPB explica que todavía no disponen de casuística para valorar si ha habido un mayor número de intentos de suicidio, aunque sí han observado que los intentos son de una gravedad alta y con métodos muy violentos.

En esta línea, Víctor Pérez subraya que hay datos de anteriores confinamientos que hablan de la complejidad de las enfermedades mentales: “En situaciones de estrés siempre hay un aumento de la sintomatología de la ansiedad, depresión, aumento del abuso de tóxicos y de la conducta suicida”, indica.

Aún así, en su centro, el Hospital del Mar, en Barcelona, también bajó de golpe la demanda asistencial. En el seguimiento telefónico a sus pacientes, cuenta, en más de una ocasión se solidarizaban con los profesionales: “Yo estoy bien, no se preocupe, bastante tienen ustedes en el hospital”, les decían algunos de ellos.

“En la primera quincena de confinamiento la ansiedad se disparó en un 35 por ciento”

Itziar Ceballos, gerente de la Asociación Vizcaína de Familiares y Personas con Enfermedad Mental

Desde el ámbito de los pacientes, Itziar Ceballos, también constata las dificultades especiales por las que ha atravesado el colectivo. Desde su asociación se han monitorizado a unas 440 personas de forma muy cercana.

“En la segunda quincena del confinamiento se dispararon los estados de ansiedad hasta en un 35 por ciento, con una desestabilización de su estado psicopatológico. A medida que se han ido aliviando las medidas y han tenido los apoyos necesarios, la situación ha mejorado”, indica.

Evitar la desigualdad

En el nuevo contexto de crisis económica, para Celso Arango, presidente de la SEP, una de las principales preocupaciones es que la situación pueda generar una mayor inequidad y desigualdad con las personas con problemas de salud mental, que ya sufren discriminación. “Tenemos que estar muy atentos y luchar para que en estos momentos de gran crisis la oferta de salud mental o el acceso a los recursos no se vea reducido”, apunta.

En la misma línea, aboga por la búsqueda activa de las personas de riesgo por las situaciones vividas, como el fallecimiento de un familiar, así como por profundizar en la prevención. “Sabemos cuáles son los factores de riesgo y sabemos que algunos de ellos han estado ahí en esta pandemia”, indica.

“Hay que estar muy atentos y luchar para evitar que haya una mayor desigualdad en el terreno de la salud mental”

Celso Arango, presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría

Resiliencia social

En este escenario, Víctor Pérez también introduce un concepto, el de la resiliencia social. “Toda la sociedad ha sufrido en esta situación. Los datos que tenemos en tiempos de guerra o en situaciones similares nos dicen que la prevalencia e incidencia de muchos trastornos que pueden aumentar no aumentan tanto. Quiero pensar que socialmente esta unión y esta situación que hemos vivido todos nos ayudará a superarlo juntos”, remarca el especialista.

Para Mercedes Navío, aunque “es importante ser proactivo y estar disponible, también lo es no patologizar el sufrimiento y no dar respuesta sanitaria a aspectos que no correspondan”.

La coordinadora de la Oficina de Salud Mental madrileña cree que “aunque la crisis nos ha puesto al límite, también es cierto que ha concitado uno de los mayores factores protectores a la hora de promover la salud mental, la posibilidad de amortiguar por una respuesta social y familiar muy significativa”.

A día de hoy, la Comunidad de Madrid es la única que ha presentado un Plan de Respuesta Asistencial prioritaria en Salud Mental en la primera oleada de la pandemia.

La idea se articula sobre una reflexión del neurólogo y psiquiatra francés Boris Cyrulnik que recuerda Navío:“Una adversidad es una herida que se escribe en nuestra historia, pero no es el destino. El destino no está escrito y planes de refuerzo como el que se han puesto en marcha en la Comunidad de Madrid se adelantan a la necesidad, la cubren, minimizan su impacto y reparan. Es lo que tenemos que hacer y lo que vamos a seguir haciendo”, apunta.

“El plan se adelanta a la necesidad, la cubre y minimiza su impacto “

Mercedes Navío, coordinadora de la Oficina de Salud Mental de la Comunidad de Madrid

La responsable detalla que la respuesta en el momento crítico ha estado presidida por la priorización en la atención a las personas con trastorno mental grave. “La mayor proporción de atención se ha hecho por medio telefónico y telemático, pero se ha mantenido la atención presencial en un 30 por ciento del total, además de la atención a domicilio en un porcentaje inferior”, indica.

Asimismo, la coordinadora explica que se ha abordado de forma flexible una reorganización de la hospitalización de agudos que ha permitido dar una respuesta elástica, y destaca también la distribución en servicios de interconsultas en la atención crítica a poblaciones diana, como los profesionales.

“Tanto los profesionales como los pacientes y familiares afectados por covid-19 han sido una prioridad para los profesionales de salud mental”, insiste.

Al margen de la respuesta inmediata, el plan ha planteado un incremento en la contratación de psiquiatras y psicólogos clínicos y la creación de un hospital de día de adolescentes en el mapa de recursos. “Lo hemos dimensionado haciendo una estimación y veremos cómo evolucionan las necesidades de entrada de aquí a diciembre”, asegura.

Innovación accesible

Aescala nacional, la crisis sanitaria ha dejado en stand by la revisión de la Estrategia Nacional de Salud Mental que arrastra una década de retraso.

En opinión de Mercedes Navío, “la estrategia tiene que incorporar lo que de facto se ha producido en las comunidades autónomas, como Madrid, que es el acuerdo en torno a lo prioritario”. “Los consensos básicos están. No hay excusa para retrasarla. No nos lo podemos permitir”, remarca.

“Si hay un tratamiento eficaz debe ser accesible a la población lo antes posible”

Víctor Pérez, vicepresidente de la Sociedad Española de Psiquiatría Biológica

En este sentido, Víctor Pérez también considera básico que la revisión de la estrategia aborde el tratamiento de la depresión, que va desde la ayuda o supervisión a los médicos de primaria a incorporar tratamientos, psicoterapéuticos o farmacológicos, que han mostrado su eficacia.

Pérez reconoce que “existe un problema de accesibilidad a las novedades terapéuticas porque también hay un problema de presupuestos”. No obstante, concluye que el Ministerio y la estrategia deben velar por que si hay un tratamiento eficaz que ha sido demostrado sea accesible a la población lo antes posible”.