Premios BiC 2020

Todo arrancó en 2007 en la Comunidad Valenciana. Como recuerda el jefe del Servicio de Oncología del Hospital General de Valencia, Carlos Camps, en ese año se puso en marcha una consulta de oncología en los centros de especialidades del departamento de salud. El objetivo no era otro que el seguimiento de los largos superviventes en cáncer. Pero para contar esta historia, comencemos por el principio.

Fue en el año 2000 cuando aparecieron los primeros largos supervivientes. “La biología molecular y los drivers, así como los pronósticos en colon y cáncer de mama empezaron a mejorar”, explica Camps. En plena búsqueda para engranar esa nueva situación, el escenario se complicó con la crisis económica, a partir del 2007. La merma en los recursos humanos fue considerable. Una época marcada por la tasa de reposición bajo mínimos, al tiempo que el número de pacientes con cáncer se incrementaba. Las plantillas de oncología también se vieron reducidas. En esa época, las consultas de seguimiento de pacientes también comenzaban a sufrir repuntes. “El perfil del paciente oncológico se hacía muy adicto a la atención hospitalaria“, añade Camps. Al fin y al cabo, como recuerda el experto, los oncólogos se convirtieron en los médicos de cabecera de estos pacientes. “Los pacientes acudían a la consulta por cualquier situación banal, por si se trataba de cáncer”.

Carlos Camps.

A la carga asistencial de los profesionales se sumaba el incremento de costes, procedimientos, duplicación de pruebas…Aunque “el principal problema era la dependencia del paciente con cáncer por la consulta de oncología”, explica.

El oncólogo de enlace

En este contexto fue donde surgió la figura del “oncólogo de enlace”. Con la intención de evitar así que el paciente acudiera a la consulta especializada en el hospital y trasladarlo a la consulta ambulatoria. “Montamos una consulta de diagnóstico express 24 horas en el hospital”. Una iniciativa innovadora, que desde entonces proporciona mecanismos de accesibilidad tanto a los pacientes y a sus familiares como a los especialistas del centro y a los médicos de los centros de salud. En estas consultas se diagnostican desde nuevos casos hasta el seguimiento de estos pacientes.

Para llegar a este punto, la formación en el primer nivel asistencial se alzó como fundamental. “Teníamos 27 de centros de salud y fuimos a todos en dos ocasiones a explicarles esta iniciativa”. La intención era, apunta Camps, trasladar estos procedimientos a la atención primaria.

El eje principal de este cambio es la organización a partir de las necesidades de los pacientes, acercando a estos las medidas de prevención, disminuyendo el período de tiempo transcurrido entre la sospecha de un cáncer y su diagnóstico y la mayor accesibilidad al tratamiento y a los cuidados paliativos. “Llevamos desde el 2007, hacemos 3.000 consultas al año. Alrededor de 5.000 pacientes hemos derivado del área hospitalaria al área de atención primaria“, indica el oncólogo.

De este modo, los pacientes valencianos contaban con la presencia de oncólogos en todos los niveles asistenciales y en todas las fases de la evolución de la enfermedad

El salto a la teleasistencia

Aunque ya se venía trabajando en la teleasistencia, el salto definitivo lo ha dado la crisis generada por el coronavirus. “Hemos pensado que quizás no es tan importante que los pacientes acudieran a la consulta, y que sería más óptimo hacer el seguimiento de manera virtual”. En este sentido, esta consulta de enlace ha evolucionado en el “teleoncólogo de enlace”. Al igual que la iniciativa de origen, los expertos mantienen el control más cercano, teniendo así a este profesional como consultor y bajo una asistencia directa en los casos que así lo requieran.

La desescalada de la teleconsulta

Como hicieran en el momento de su creación, estos profesionales mantienen un contacto estrecho con la dirección de atención primaria para analizar conjuntamente los protocolos de seguimiento de estos pacientes. “Los teléfonos están operativos los 24 horas para que nos localicen los expertos de primaria. Además, contamos con una consulta express, por si este especialista localiza cualquier anomalía en el paciente, y que nos lo derive en menos de 24 horas”, asegura Camps.

A juicio de este oncólogo, este será el futuro en oncología para estos pacientes. “Es muy enriquecedor y muy cómodo para estos pacientes”. Además explica que en las consultas en los que no sea preciso explorar al paciente no hay ningún problema. “Los pacientes está satisfechos con la atención que reciben, ya que no hay que olvidar que la relación médico-paciente sigue presente, siempre y cuando haya contacto visual”, recuerda.

¿Qué es un oncólogo de enlace?

El oncólogo de enlace es una figura que reconoce el Plan Oncológico de la Comunidad Valencia. Esta figura nación con el objetivo agilizar y orientar los procesos diagnósticos (vías de diagnóstico rápido), facilitar el acceso al tratamiento y establecer planes terapéuticos (circuitos preferentes del cáncer), aumentar el rendimiento de los procesos para evitar duplicidad de consultas y exploraciones, dar continuidad de los procesos diagnósticos y terapéuticos y llevar un seguimiento activo de pacientes que ya han finalizado el tratamiento. Una coordinación que permite que el oncólogo de enlace tenga una formación continuada. Para ello, como explica Camps, la formación continuada es fundamental partipando así en sesiones semanales con los médicos de atención primaria y participando también en la protocolización a través de los comités de tumores.