C.M.L./E.M.C. Madrid | viernes, 20 de octubre de 2017 h |


Una voz común



“Desde hace algunos años hay una voz común (de todas las sociedades de primaria) para temas importantes”



Por la “usabilidad”



“Tenemos como norma la ‘usabilidad’, que todo pueda llegar a la práctica clínica al día siguiente”


Dar un mayor peso a la atención primaria se ha convertido en una de las prioridades de buena parte de las administraciones sanitarias. El presidente de SEMG, Antonio Fernández-Pro, analiza para GM los retos que afrontarán los profesionales del primer nivel en los próximos años.

Pregunta. Muy pronto la SEMG cumplirá 30 años trabajando por los médicos del primer nivel asistencial, ¿cómo ha cambiado su situación en todos estos años?

Respuesta. Como la vida misma. Hemos pasado de estar en una medicina ambulatoria a tener una medicina moderna que hoy por hoy es la referencia del Sistema Nacional de Salud, a pesar de la crisis y de los recortes. Seguimos siendo un referente mundial en sanidad, y más en primaria. Ha cambiado muchísimo, ha vertebrado la sociedad. Se ha pasado de una dedicación de 24 horas a un trabajo en equipo, con absoluta solvencia.

P. ¿En qué punto está en este momento la atención primaria?

R. En estos momentos está sufriendo. Podemos hablar de muchas vicisitudes. La situación actual es la consecuencia de unos años de crisis en los que la atención primaria ha sido especialmente dañada. No nos hemos recuperado. Hace muy poco se publicaba que el médico de atención primaria aumentaba un 15 por ciento su presión de trabajo. Todos sabemos la falta de reemplazo de profesionales, la precariedad de empleo, etc. También es verdad que no nos debemos de quejar de algo que podemos modificar. Desde aquí, la AP en España sigue siendo un referente nítido, un espejo en el que se miran otros países. Un país con un SNS con una AP potente disminuye las diferencias poblacionales en salud pública e incluso en reparto y equidad.

R. ¿Hacia dónde debería ir?

R. Hay que ir hacia un SNS donde la primaria sea líder en la atención en salud. Tiene varias responsabilidades y una clara es dejar de ser la puerta al sistema para pasar a liderarlo. A partir de ahí tenemos asignaturas pendientes que son atávicas, como la coordinación con otros niveles, pero el liderazgo en salud pública, en prevención, en ser gestores del sistema y aumentar la responsabilidad es un tema absolutamente necesario.

P. ¿Qué puede aportar SEMG para seguir avanzando en esa dirección?

R. Madurez, solvencia, crítica, reflexión… Hemos asistido a una serie de recortes impasibles, que si bien necesarios, que todo el mundo entendía, han sido poco reflexivos y poco coordinados por los profesionales encargados de la asistencia y de la gestión. Han sido bastante arbitrarios, con una sensación de prontitud e inmediatez, pero hemos ido viviendo como se ha ido desmantelando. Desde aquí estamos en plena disposición para reflexionar sobre las modificaciones que necesita el sistema, preservando todo lo bueno y empezar a ser gestores.

P. Hasta hace unos años las sociedades científicas de primaria trabajaban de una forma bastante independiente, ¿ha mejorado la relación entre ellas?

R. Ya no hay vuelta atrás. Hay una unidad de acción que hace algunos años empezamos a plantear para temas importantes para la sanidad y la atención primaria con una voz única. Somos tres sociedades científicas con un objetivo común que es la mejora de la medicina de familia y todo el entorno de estos profesionales. A partir de ahí, cada uno con sus sensibilidades y particularidades en temas fundamentales como troncalidad, recertificación, modelos de gestión, etc., tenemos una única voz.

P. ¿Qué diferencia a SEMG del resto?

R. Habría que remontarse a la reforma de la AP en los años 80. Es una sociedad diferente con una serie de cualidades y una de ellas es haber dado siempre un mismo mensaje y haberse fundado para defender siempre al profesional. No haber modificado el lenguaje ni los mensajes, siendo leales a los fundadores, nos ha mantenido cada vez más fuerte. Hemos apostado decididamente por la tecnología, por el aumento de la capacidad resolutiva de la primaria, etc. Hemos impulsado la ecografía en AP, por ejemplo, algunos de nuestros compañeros estuvieron denunciados por intrusismo profesional.

Hemos ido abriendo puertas, innovando y hemos sabido adaptarnos a las necesidades formativas del médico de trincheras que cada día pasa 50. Hemos tenido como norma la “usabilidad”. Que todo se pueda introducir en la práctica clínica al día siguiente. El resto parece secundario.

R. ¿Cuál es el desafío más importante que, en su opinión, tendrá que afrontar el médico de familia en los próximos años? ¿Están preparados para ello?

R. El primero de ellos es aumentar su responsabilidad, desde un punto de vista de gestor, es fundamental. Otro reto que se nos viene encima, cuando se normalice la actividad política, es el tema de la reacreditación. Vamos rezagados con respecto a los países de nuestro entorno y habrá que retomarlo de alguna manera. Estamos trabajando en una solución que haga fácil este proceso que muchos compañeros ven como una amenaza.

Aún así, con todos los problemas, el médico de familia es absolutamente reconocido. Casi nos lo roban. La demanda de profesionales españoles es muy grande. Falta ese pequeño matiz de gestor, que se aprende con el oficio.

P. Hace unas semanas presentaban ya su congreso para 2018, ¿que ofrecerán en esta cita?

R. Es el buque insignia de la sociedad, traduce lo que hemos comentado. Si somos honestos, ecuánimes y coherentes con este discurso cuando ponemos un escaparate como es el Congreso debe ser coherente. La principal virtud del congreso, aparte de repasar actualizaciones y de ser un punto de encuentro democrático y reflexivo con ideas profesionales, lo más importante son los nuevos formatos que se aplican a la formación. Intentamos recrear situaciones que exigen toma de decisiones y se plantean todos los escenarios formativos. Es lo más destacado del congreso. La adaptación a las necesidades del médico. Ofrecemos también la posibilidad de que ningún médico residente o en precario se quede sin asistir al congreso.

No tenemos números clausus, pero sí cerramos las inscripciones cuando el balance entre la capacidad de convocatoria con el número de asistentes y la calidad no están en sincronía.

P. Si un estudiante de su entorno le dijera que tiene intención de ser médico y que le gustaría dedicarse a la medicina de familia ¿qué consejo le daría?

R. En esta profesión no se puede convencer a nadie ni para entrar, ni para elegir. Le diría que va a estar en la especialidad más bonita del mundo, que tiene ideología, no política, pero sí de compromiso con el ciudadano. Es la única que tiene un conocimiento directo con el medio en que se vive. También le diría que no fuera cobarde y que no todo el mundo vale. Hay que tener una pasta especial, una mezcla de compromiso, sensibilidad, responsabilidad que todos los profesionales médicos tienen pero que aquí tiene que ser un poco más especial.