El pasado dos de diciembre se efectuó en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares el acto de clausura de la VI Edición del Máster en Peritaje Médico y Valoración del daño corporal, con su consecuente imposición de becas y entrega de diplomas.

El Máster, promovido junto con la Universidad antes citada, por la Fundación Uniteco Profesional, tuvo su evento de clausura en un entorno privilegiado que data de principios del siglo XVI, donde estudiaron, por ejemplo, Lope de Vega y Francisco de Quevedo, ambos pertenecientes al Siglo de Oro español. Una edición doblemente especial por haber sido cursada en tiempo de pandemia, y de la que sus alumnos se pueden sentir especialmente orgullosos.

El vicerrector, Francisco Javier de la Mata, fue el maestro de ceremonias del acto, dando turno de palabra a Melchor Álvarez de Mon y presentando al presidente de la Fundación Uniteco Profesional, Gabriel Núñez. En este aspecto, nos gustaría destacar el agradecimiento del profesor doctor, primero a los médicos por su labor académica y profesional, y también al presidente de la Fundación por su sensibilidad en cuanto al conocimiento acrisolado del peritaje, que debía transmitirse a los médicos para que conocieran más aspectos legales que influyen en el ejercicio diario de su profesión.

Doce de los veintitrés alumnos que han superado el curso acudieron presencialmente a recoger sus diplomas. Tras la imposición de becas y la entrega del diploma acreditativo de fin de estudios, realizada en orden alfabético, se procedió a hacer la entrega especial de la edición al mejor expediente académico a la doctora Begoña Bueno García, quien recibió el certificado y su consecuente premio por parte de Virginia González (coordinadora médica del Máster) y firmado por Gabriel Núñez y Melchor Álvarez de Mon. Este premio consiste en 90 horas de formación continuada en cursos promovidos por la Fundación Uniteco Profesional.

La doctora recibió el premio y realizó un discurso dirigido a la promoción, en el que tras los agradecimientos demostró el orgullo que sentía delante de las familias e hizo hincapié en los nuevos conocimientos que, para ella, conllevan un nuevo embarque al viaje de la profesión vocacional que ha elegido. Materias que no se impartían en la carrera universitaria, que ilusionan y enriquecen el trabajo diario con los pacientes. Clases teóricas y prácticas que, sin duda, conllevan una experiencia que nunca olvidarán. Se despidió con una frase del premio nobel de la paz Nelson Mandela: “Lo que cuenta en la vida no es el mero hecho de que hayamos vivido; es la diferencia que hemos hecho en la vida de los demás lo que determinará el significado de la vida que llevamos”.

Más tarde, la organización del Máster ofreció un catering a los alumnos y, juntos, compartieron sus impresiones sobre este Máster de un año de duración, no sin antes escuchar el himno Gaudeamus igitur como despedida del acto oficial.