En España existen 6 millones de personas afectadas por diabetes. Una cifra que alcanza los 61 millones en Europa y los 537 en todo el mundo. Y la media de prevalencia en nuestro país se acerca al 15 por ciento. Una cuestión que repercute, no sólo en la calidad de vida, sino en el gasto sanitario, que se sitúa en los 5.809 millones de euros al año en pacientes con diabetes tipo 2.

En comparación con el Viejo Continente, según los datos del Atlas de la Diabetes de la Federación Internacional de DiabetesEspaña tiene un gasto medio anual de 2.817 euros por persona, lo que supone un incremento del 11,7 por ciento desde 2019, año en el que el gasto por persona era de 2.485 euros.

Cifras alarmantes en el continente

La cantidad está ligeramente por debajo de la media europea, que se sitúa en los 2.893 euros, a pesar de ser el segundo país con más afectados en Europa, por detrás de Alemania. Allí el gasto sanitario por persona de 6.244 euros al año, más del doble del español, lo que supone un crecimiento del 31 por ciento desde 2019.

Igualmente, y según el informe de la IDF, otros países europeos, con menos personas con diabetes, cuentan con un gasto superior al de España, como es el caso de Reino Unido (5.493 euros) o Francia (5.400 euros).  Estos datos también se han visto incrementados, en comparación a las cifras que tenían en 2019, en un 10,3 por ciento y un 15,6 por ciento, respectivamente.

Un mal evitable

Los expertos sostienen que los datos referentes a España son igualmente preocupantes puesto que, de los 5.809 millones de euros que se destinan a tratar pacientes con diabetes tipo 2, 2.143 millones se deben a las complicaciones derivadas de la enfermedad, que podrían evitarse o retrasarse si a los pacientes se les proporcionara, por parte de la Administración Pública, una correcta educación diabetológica.

Al hilo de ello, Juan Francisco Perán, presidente de la Federación Española de Diabetes (FEDE), ha manifestado que “contar con programas de educación en diabetes para el autocontrol de la patología, desde el momento del  diagnóstico, y siempre de manera individualizada y continuada en el tiempo, ayudaría a mejorar la calidad de vida del colectivo y de sus familiares, además de contribuir a reducir el coste sanitario nacional por la diabetes, contribuyendo a la sostenibilidad de nuestro Sistema Nacional de Salud (SNS)”.


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