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La falta de financiación pública ha sido “un problema crónico de nuestro sistema”. Problema que le ha llevado a depender de otro tipo de iniciativas promocionadas tanto por la industria como por organizaciones sin ánimo de lucro como Aseica. Así lo destaca el presidente de esta asociación, que aglutina a los investigadores en cáncer.

En este escenario, Aseica está de acuerdo con la implementación de programas de formación, investigación independiente y actividades de divulgación a través de la financiación pública pero no es algo que deba excluir a otras fuentes. “Aseica no cree en la dicotomía de financiación pública o privada para este tipo de iniciativas en el ámbito biosanitario. Ambas son compatibles, tal como acontece en todos los países de nuestro entorno. Lo raro no es que exista financiación privada, lo verdaderamente extraño es que no la haya también pública a través de entes estatales o autonómicos”, lamenta Xosé Bustelo.

Más recursos públicos

Según Aseica, dictamen aprobado en el Congreso no va en contra de que toda financiación que se reciba para este tipo de actividades, independientemente de que sea pública o privada, debe de ser utilizada con criterios de transparencia y ética profesional claros y bien establecidos. De hecho, muchos de estos criterios han sido ya establecidos desde hacer años por la mayoría de las sociedades científicas del ámbito biomédico.

Para el vicepresidente de la Aseica, Luis Paz-Ares, “el modelo que tenemos hoy en día seguramente es mejorable. Sí que abogamos porque se destinen más recursos públicos para la formación de los profesionales, y que el peso financiero y de gestión no recaiga casi en exclusiva en la industria farmacéutica, pero creemos que se deben que aprovechar las estrategias de sinergia que hay entre lo público y lo privado”.

Los oncólogos creen que es un grave error plantear un cambio radical del sistema actual sin que se tenga antes un plan de cómo se abordará el nuevo modelo propuesto. “Es evidente que la financiación pública es escasa. No es de recibo que se vaya a cambiar algo para lo que no hay alternativa realista y con presupuesto aprobado, ya que tendrá un impacto negativo en la investigación clínica, en el avance frente al cáncer y, en consecuencia, en la calidad de vida de los pacientes oncológicos”, lamenta Paz-Ares.