Juana Carretero se ha convertido en la segunda mujer en la historia de la SEMI en presidir la Sociedad. Carretero muestra su preocupación por el envejecimiento generalizado de los profesionales y el complicado relevo generacional que se prevé. Por ello, la internista apuesta por fomentar condiciones laborales y económicas más atractivas para los especialistas más jóvenes y así evitar su éxodo a otros países. Por otro lado, ha destacado la importancia de fomentar la investigación dentro de la especialidad y de dar a conocer la labor tan importante que realizan para el Sistema Nacional de Salud.

Pregunta. ¿Principales líneas sobre las que pivotará su presidencia?

Respuesta. Investigación y dar a conocer mejor nuestra especialidad. La especialidad de medicina interna quizás seamos los especialistas que más dificultades tengamos a la hora de decir qué somos y qué hacemos. Nuestra principal línea es defender nuestra especialidad como tronco fundamental de la medicina sin que se fragmente. Protegiendo siempre la medicina interna y nuestros valores. En definitiva, defender siempre al paciente. Nuestro compromiso es siempre estar cerca del paciente, tenemos que buscar siempre su bienestar y mejorar la calidad de vida de esas personas. Con lo cual, tenemos que atenernos a un código ético estricto, actuar siempre dentro de ese código con nuestros valores, nuestra visión y dentro de unas buenas prácticas para aportar una medicina de alto valor.

Me gustaría que se nos conozca más, en la población general y hacia el resto de las especialidades o sociedades científicas y, hacia las personas que toman las decisiones, las autoridades sanitarias. Muchas veces se toman decisiones que influyen en nuestra especialidad, en nuestra forma de trabajar o en como podemos desarrollar nuestro trabajo influyendo en las personas que atendemos. De hecho, la mayor parte de veces no estamos ahí donde se toman las decisiones. Por ello, tenemos que aumentar nuestra visibilidad, tanto a nivel interno como de la población, pero sobre todo de las autoridades sanitarias. Para eso los internistas, no solo tenemos que hacer clínica, que la hacemos muy bien, es a lo que nos dedicamos y estamos muy cómodos, sino que cada vez más, tenemos vender lo que hacemos y lo que somos. Para eso tenemos que fomentar la investigación, la investigación clínica, sobre todo. Tenemos que hacer buenas publicaciones que pongan por un lado lo que hacemos todos los días y ver como eso mejora la atención que damos a las personas. Por ejemplo, en la peor parte de la pandemia a varios internistas se les ocurrió hacer un registro con esos pacientes que ingresaban con COVID en las plantas (Registro SEMI COVID) y hay aproximadamente 57 publicaciones de Registro SEMI COVID. De hecho, eso lo hicimos en el peor momento de la pandemia. Contribuyó a mejorar y a aportar conocimiento sobre lo que hacemos y sobre las patologías que tenían estos pacientes.

P. ¿Existe alguna propuesta dentro de la Sociedad para fomentar la investigación?

Somos clínicos, nos gusta mucho la clínica, nos gusta mucho hablar con el paciente, hacer un razonamiento clínico extensísimo. Pero no estamos acostumbrados a llevarlo a una investigación o a publicarlo. No obstante, hay grupos muy potentes que en la SEMI si lo hacen, pero tenemos que extenderlo a todos los internistas. Asimismo, fomentar la investigación a todos los niveles. Para eso vamos a crear un registro como ya se ha creado en los últimos tiempos de la anterior presidencia, un registro de internistas, como un LinkedIn de los investigadores en medicina interna para que podamos estar todos informados. De ahí, intentar conectar a internistas de muchos sitios diferentes, para que puedan ponerse en contacto y puedan acceder a ciertos recursos que puedan permitirle desarrollar la investigación.

Sean los puntos más importantes del mandato, a parte de seguir de que la SEMI funcione bien. Realmente seguir manteniendo el rumbo que lleva la SEMI. Por que los internistas realmente lo hacen bien y no tenemos muchos problemas, pero sí que intentar estos dos años, en esos campos hacer lo máximo posible.

P. Los retos que tiene la especialidad es afrontar la cronicidad de los pacientes ¿Cómo se va abordar la cronicidad? ¿Qué retos tiene por delante la especialidad?

R. La cronicidad ya era un problema antes de la pandemia. Las personas cada vez viven más tiempo y las enfermedades cada vez se cronifican más. Eso necesita, sin duda alguna, que esas personas sean atendidas por generalistas, tanto en atención primaria como hospitalaria. Porque una persona que tiene una insuficiencia renal, una insuficiencia cardiaca, una EPOC y una diabetes no puede ir a cuatro especialistas diferentes, pudiendo ir a un internista que le valore de forma global, le adecue un tratamiento de forma integral y si luego, necesita una atención más especializada, alguna prueba diagnóstica que no podamos hacer, se consultaría. Esa atención a la cronicidad debe siempre pivotar sobre la atención primaria y nosotros en la atención hospitalaria. Eso era un reto antes de la pandemia, de hecho, se esta trabajando mucho para implantar los planes de cronicidad en todas las áreas sanitaria y en todas las comunidades. Aunque, hay mucha dispersión por comunidades con la implantación de los planes de atención a la cronicidad, pero cuando llego el COVID se paró. Sin embargo, ahora nos estamos encontrando con la autentica epidemia de la cronicidad. Las personas han estado mucho tiempo atendidas de una manera incorrecta. Ese reto hay que asumirlo ahora y nosotros estamos peleando y trabajando con la administración para que realmente se invierta en contratar y formar más internistas, porque creemos que es lo más eficiente para el abordaje de esas personas.

P. La pandemia ha trastocado totalmente la medicina interna. ¿Ha supuesto un antes y un después la pandemia en la especialidad?

R. Cuando irrumpió la pandemia dejamos todo, y nos hicimos cargo de los pacientes con COVID, prácticamente el 85% de los pacientes que atendíamos eran pacientes con COVID. Tuvimos que posponer al resto de pacientes en favor de estos nuevos hospitalizados, que había que atenderlas sí o sí. Mientras que las personas que están en la consultan podían esperar varios meses para ser atendidos. Además, éramos un equipo reducido, por lo que muchos de nuestros pacientes han perdido esa continuidad asistencial, esas revisiones periódicas que tenían antes de la pandemia. Con lo cual, ahora mismo nos encontramos con pacientes que no se ven en la consulta desde hace dos años, que además tienen dificultades para acceder a la atención primaria, como todos, por el problema que están viviendo los médicos de ap. En definitiva, en nuestra especialidad, en nuestros pacientes se ha notado mucho la pandemia, ha causado muchísimos estragos y siempre hay que mirar por la equidad de la atención que se da a las personas. De modo que, todos los pacientes reciban la misma atención de la forma más equitativa posible.

P. ¿Cuáles son las principales lecciones que habéis aprendido con la pandemia?

R. Cuánto más flexibles sean los especialistas que atienden a las personas mejor. Que no podemos compartimentar la atención a esas personas. No podemos hacer compartimentos estancos, porque por ejemplo cuando llegaron los pacientes con COVID ¿de quién eran? Era una enfermedad nueva, que no sabíamos quien la debía asumir. Al principio parecía una enfermedad respiratoria, luego infecciosa, pero al final vimos que era una enfermedad inflamatoria infecciosa que no solo producía una neumonía. Entonces, cuanto más general sea la atención que podamos dar con mayor facilidad nos adaptaremos a esos nuevos retos y a esas nuevas enfermedades. A la hora de atender los pacientes crónicos es exactamente igual. Cuanto más generalistas seamos, con menos recursos, con menos profesionales podremos atender a más pacientes. De esta manera, podremos evitar que estas personas tengan que venir al hospital en reiteradas ocasiones para ser atendidas cada vez por un especialista diferente. Hemos aprendido que lo realmente valiente y eficiente es apostar por los profesionales generalistas. En definitiva, apostar por los internistas

P. ¿Cómo afronta la especialidad el envejecimiento generalizado de sus profesionales sanitarios?

R. El relevo generacional es un gran problema porque no se ha abordado correctamente en el pasado, no se han hecho las previsiones necesarias. Tenemos que hacer frente a las jubilaciones de los profesionales existentes y a la sobrecarga que sufren los médicos actualmente. El COVID ha pasado una factura muy importante, y gente que pensaba el prolongar su tiempo de trabajo por encima de los 65 ,67,68 años, no lo está haciendo. La gente cada vez se jubila antes o sobre todo cuando puede. Todas esas previsiones no se han hecho en un escenario normal, un escenario sin el COVID, ahora en un escenario con el COVID todo ha cambiado drásticamente. Estamos cómo estamos. Tenemos un déficit de profesionales importante y luego, la gente joven cuando termina, los MIR tienen otras necesidades, otras formas de pensar a la que podíamos tener nuestra generación. La gente ahora no tiene ese arraigo, que teníamos antes o no le importa irse a otros países a trabajar donde le prestan mejores condiciones laborales o la posibilidad de tener un mayor desarrollo laboral.

P. ¿Qué hay que hacer para hacer este éxodo de especialistas?

R. Por un lado, aumentar las plazas tanto en las facultades como las plazas MIR tanto de médicos de familia como de medicina interna. Hay que ofrecerles a estas personas que terminan, posibilidades para desarrollarse profesionalmente, sobre todo para que puedan quedarse en áreas de difícil cobertura. Una de las cosas que se debe de favorecer para que esas personas puedan desarrollarse es dotarles de los medios necesarios para fomentar su capacitación. En cuanto a los profesionales que abandonan esas áreas de difícil cobertura, hay que fomentar que tengan algún tipo de beneficio tanto a nivel económico, como favorecer los traslados que haga que el hecho de irte a un hospital más alejado, con menos recursos, sea atractivo para esos profesionales. No es solo cuestión de ofrecer dinero, sino de dotar mejores condiciones laborales. Hoy en día, cada vez hay más sanidad privada, y ya no se contempla como un complemento al ejercicio de la actividad asistencial en la sanidad pública, sino que se ve como una opción. Se les ofrece mejores condiciones tanto económicas como laborales, sin tener que desplazarse. Hay que buscar un equilibrio ahí, pero yo apostaría por permitir a esas personas un desarrollo profesional correcto y atractivo.

P. ¿Qué supone para usted ser la segunda mujer en presidir la SEMI?

R. Un orgullo tremendo, porque yo vengo de una familia dónde no hay ningún médico, una familia normal, humilde. Yo siempre he querido ser médico y una vez lo fui siempre quise ser internista. Porque veía que se podía atender a las personas de una manera global. Cuando empezaba a hacer medicina interna y veía a los presidentes y catedráticos, lo veía como algo inalcanzable. Ahora es un orgullo poder estar aquí y poder dirigir a esta sociedad. Es un reto, porque todo lo que se ha hecho de aquí para atrás, especialmente, los últimos presidentes con los que yo he tenido mayor relación. Por ello, intentar al menos que el sitio que ha alcanzado la sociedad durante este tiempo no se pierda, y si se puede avanzar más, mejor, pero al menos, mantener todo lo que hemos conseguido. En definitiva, es un orgullo, un gran reto y esfuerzo, porque yo vivo en en Zafra y trabajo en Badajoz. Pero afortunadamente el servicio extremeño de salud me permite liberarme para poder atender a la SEMI y mi servicio suple mis ausencias de la mejor manera posible. En conclusión, es un reto, un orgullo y mucha satisfacción y responsabilidad.


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