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El Comité Asesor del Programa de Seguridad de Pacientes Críticos del Ministerio de Sanidad ha publicado una declaración en la que avisa de “un importante incremento de bacteriemias” en los pacientes enfermos de Covid-19 que han tenido que ser ingresados en UCI.

El personal sanitario que ha atendido a dichos pacientes ha advertido que el aumento de bacterias en la sangre está relacionado con catéteres o de origen desconocido, infecciones urinarias relacionadas con sonda uretral, infecciones respiratorias durante la ventilación mecánica y úlceras por presión infectadas.

Prevención de infecciones

La pandemia del nuevo virus SARS-CoV-2 ha tenido un importante impacto en la asistencia sanitaria en nuestro país en todos los niveles de atención (centros de asistencia primaria, sociosanitarios y hospitalarios). La rápida diseminación del virus y la gravedad con la que se ha presentado en algunos pacientes ha incrementado de forma exponencial las necesidades de camas en los Servicios de Medicina Intensiva para lo que se han empleado los recursos humanos y técnicos disponibles en cada hospital.

Según este comité asesor de Sanidad, la respuesta ha sido “admirable” y la entrega y colaboración de todos los estamentos ha sido total. En este nuevo escenario, las recomendaciones para prevenir las infecciones relacionadas con la asistencia sanitaria (IRAS), seguidas desde hace años en la mayoría de UCI, se ha visto dificultada por factores humanos (desconocimiento de las recomendaciones por los profesionales incorporados a la atención de pacientes críticos), técnicos (ausencia de materiales y/o dispositivos adecuados) y organizativos (carga asistencial y medidas de protección de los trabajadores).

Recomendaciones ante un posible rebrote

Una vez recuperada la normalidad y ante la posible existencia de un segundo brote a finales del presente año, el Consejo Asesor de los Proyectos de Seguridad en pacientes críticos propone desarrollar a corto plazo cuatro medidas:

  1. Recuperar de forma inmediata en las UCIs las normas recomendadas en los proyectos Bacteriemia Zero (BZ), Neumonía Zero (NZ), Resistencia Zero (RZ) e ITU-Zero. Los líderes de los proyectos en cada UCI deberán auditar su cumplimiento.
  2. Formar al personal sanitario, que se ha incorporado a la asistencia de pacientes críticos durante la pandemia, en las recomendaciones de los proyectos zero. Su cumplimiento recae en la Dirección Médica de los hospitales.
  3. Adaptar las recomendaciones de los proyectos zero a las excepcionales condiciones asistenciales de los periodos epidémicos y elaborar protocolos de cuidados de los dispositivos durante los traslados o decúbito prono. Los equipos que coordinan dichos proyectos deben presentar una propuesta lo antes posible.
  4. Realizar un estudio retrospectivo para cuantificar las IRAS identificadas en los pacientes COVID-19 ingresados en las UCI durante la actual pandemia para lo que se recomienda utilizar de forma retrospectiva el registro ENVIN simplificado.

Según el comité, la responsabilidad de su aplicación recae sobre el personal sanitario que trabaja en las UCIs, a pesar de las elevadas cargas de trabajo y el desgaste emocional que implica el riesgo de contagio durante los periodos de epidemia. “La preparación para afrontar este reto depende de las autoridades sanitarias y de los gestores de los hospitales”, aseguran.


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