Un total de 72 plazas MIR de Medicina de Familia más quedarán finalmente vacías tras la renuncia de sus adjudicatarios en la primera convocatoria y la convocatoria extraordinaria de extracomunitarios. Una cifra que, sumada a las 93 vacantes de medicina de familia que quedaron libres tras el intento de Sanidad de cubrir las plazas disponibles con extracomunitarios, sitúa en 165 las vacantes que, al cierre de esta edición, quedarán desiertas este año. Toda vez que el Ministerio de Sanidad asegura ya que trabaja en la convocatoria 22-23 y a falta de conocer los datos de las renuncias de los profesionales extracomunitarios que han solicitado una prórroga para su incorporación.

Son datos recopilados por Jorge Lema, jefe de Estudios de la Unidad Docente de Medicina Familiar y Comunitaria de Cuenca y responsable del proyecto la Mirilla del MF, que ha recabado esta información con las respuestas del 98,9 de las unidades docentes de medicina familiar y comunitaria en nuestro país (183 de un total de 185).

Medidas insuficientes

La convocatoria de plazas MIR ordinaria, correspondiente a 2021-2022, se saldó a finales de mayo con un total de 200 vacantes en medicina de familia. La medida del Ministerio de Sanidad de ampliar del cuatro al 6,6 por ciento el cupo de extracomunitarios, dando opción así a la posibilidad de que más de 500 profesionales pudieran optar a una de estas plazas, no dio el resultado previsto y finalmente solo se lograron cubrir 107 plazas, dejando 93 vacantes sin cubrir.

A estas 93 plazas amortizadas por Sanidad hay que sumar las 57 renuncias registradas de la convocatoria ordinaria 21-22, que según destaca Lema son algo menos del año pasado, cuando se produjeron 62 renuncias en esta fase. También se añaden las 16 renuncias que han sido ya efectivas en la toma de posesión de las plazas de la convocatoria de extracomunitarios, de manera que de las 107 plazas elegidas en este procedimiento adicional solo se han incorporado de forma efectiva 28 profesionales. Los 63 restantes han solicitado prórrogas de incorporación (para gestionar la documentación desde sus respectivos países y por otros motivos) y se está a la espera de que se hagan efectivas en los próximos meses.

Las 165 plazas perdidas en esta convocatoria suponen un 7,1 por ciento de las plazas ofertadas este año

Las 165 plazas perdidas en esta convocatoria suponen un 7,1 por ciento de las plazas ofertadas este año. “Una cifra que puede parecer que es poco, pero que en la situación que estamos es una cantidad que el sistema no se puede permitir”, advierte Lema.

Además, en su contacto con el resto de unidades docentes el portavoz percibe una situación cada vez más preocupante. “La brutal sobrecarga de trabajo que las unidades docentes estamos padeciendo, con evaluaciones escalonadas, con incorporación de residentes a cuentagotas, con unas dificultades tremendas para cuadrar itinerarios” supone un más difícil todavía para ellos, a lo que hay que se sumar la presión “por arriba para aumentar la capacidad docente sin importar la calidad ni los medios”, critica.

Con este balance bastante definitivo (a falta de contabilizar solo las renuncias definitivas de los extracomunitarios que han pedido prórroga) ninguna comunidad podrá incorporar finalmente la totalidad de plazas ofertadas. La situación es particularmente grave en Extremadura, con un 32 por ciento de sus plazas perdidas, Castilla y León, con el 22 por ciento de plazas de MFYC que no se cubren, y Cataluña, con un 9 por ciento de plazas desiertas.

En la misma línea, el jefe de la Unidad Docente de MFYC de Cuenca remarca que solo 11 provincias han conseguido completar su cupo, Cuenca entre ellas. La situación es especialmente preocupante en Soria, que pierde el 66,6 por ciento de las plazas ofertadas, Cáceres, con el 54 por ciento de las plazas perdidas, y Zamora, con un 50 por ciento de las plazas sin cubrir. Mientras Teruel y Lugo dejarán de formar al 30,7 y 28 por ciento de nuevos residentes, respectivamente.

Propuestas de mejora

El responsable de La Mirilla repasa algunas de propuestas de mejora para evitar que la situación vuelva a suceder. Lema insiste en que hay mucho en lo que trabajar, a todos los niveles, comenzando por el Ministerio que, en su opinión, debería abordar de manera inmediata una vuelta a la elección en tiempo real, en la medida que el sistema actual no favorece la elección de las plazas de familia. “Se debería plantear, además, un sistema de sanción o penalización que ayude a evitar las renuncias”.

A escala regional, subrayan que se debería dotar de medios a las unidades docentes, tanto materiales como presupuestarios, para acometer con garantías la formación de los residentes y hacer atractiva la especialización. “No podemos caer en un desgaste de las unidades docentes que se traduzca en una mala calidad de formación, que con los medios actuales, llega inmediatamente a los estudiantes y no puede sino empeorar las cosas”, advierte.

En la misma línea, considera imprescindible prestigiar el trabajo de los médicos de familia, también entre los compañeros hospitalarios, para lo cual proponen insistir en la rotación de los especialistas hospitalarios por primaria, que supondría, en cualquier caso una sobrecarga adicional para los tutores.

De igual modo, aboga por la creación de perfiles docentes en los centros de salud, de manera que entre todos se pueda asegurar una cantidad suficiente de tutores, con una carga de trabajo adecuada que permita atender a los residentes, con incentivos en forma de tiempo y una mínima seguridad en el trabajo. “Eso aseguraría una buena base para cualquier otra estrategia”, añade.

Para finalizar, Lema insiste en la necesidad de incorporar más la medicina de familia en el grado de Medicina, no solo en forma de asignatura sino con unas prácticas de calidad. Como opción, plantea que se puedan ampliar las prácticas a otros centros para evitar que se colapsen los centros de salud urbanos en los que tradicionalmente se lleva a cabo esta formación para evitar que se colapsen y se genere un efecto contrario al que se desea.


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