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CARMEN M. LÓPEZ Barcelona | viernes, 09 de marzo de 2018 h |

“Sí se puede”. Aunque no ha sido el lema de la XI Conferencia Anual de Plataformas Tecnológicas de Investigación Biomédica, ha sido la frase y el mensaje más repetido durante el encuentro.

“Se puede cambiar el modelo de investigación científico-técnica, y el modelo en que hacemos I+D, para romper esta atonía en la colaboración público privada, e innovar en la política pública de I+D”. Así explicó Clara Eugenia García, directora general de política de I+D+i del Ministerio de Economía, los retos que tiene España para que la investigación y la innovación “se encuentren”.

García recordó que, aunque a pasos pequeños, España sigue avanzando en este sentido. A finales de diciembre el Consejo de Ministros publicaba el nuevo Plan Estatal de Investigación Científica, Técnica y de Innovación. Una estrategia que trata de poner las cosas más fáciles a los investigadores y a las empresas (a través de nuevas ayudas y potenciando las existentes). Como indicó García, la intención es simplificar la enorme complejidad de las ayudas públicas, “con el objetivo de diseñar las políticas públicas de I+D+i en abierto”.

Y mientras la teoría ya está sobre el papel, ahora hay cuestiones críticas a solventar: como la efectividad de estas políticas y su impacto, así como la coordinación con el resto de políticas sectoriales y con las administraciones.

En este sentido, además de este plan, que “es un mapa de oportunidades de ayuda de carácter público, y un instrumento”, es necesario desarrollarlo e implementarlo. A su juicio, también es necesario pensar en las limitaciones del actual modelo de I+D. “Tenemos problemas para la creación de sinergias, sobre todo con las comunidades autónomas”, apuntó. En este entramado, nadie duda de que los actores son excelentes, pero que cuentan con una “tremenda debilidad en las conexiones”.

Compartir objetivos

La colaboración público privada constituye en sí un reto, “no es una moda, es ejercicio de responsabilidad”, acotó.

Otro de los asuntos que se reflejó durante el encuentro son los problemas de ‘absorción’ con las pequeñas y medianas empresas. De este modo, “la mejor forma de hacer política para generar la capacidad de absorción es fomentando la incorporación de recursos humanos formados. Se necesita compartir objetivos y para ello, romper relaciones; crear hubs y ser más una comunidad de agentes”.

Además, considera necesario compatibilizar incentivos. Algo que se consigue a través de los acuerdos, que sean de interés del sector público y del privado. Algo que “no es fácil, pero que hay que trabajarlo”.