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Nieves Sebastián Madrid | viernes, 13 de diciembre de 2019 h |

A la hora de evaluar la efectividad de las diferentes opciones terapéuticas, los decisores suelen tener en cuenta aquellos resultados tangibles que ofrece un tratamiento, sin integrar la experiencia de los pacientes. Un informe de la consultora Iqvia insta a introducir la variable en la que se recoge la percepción de los pacientes para poder realizar un abordaje holístico de las enfermedades.

Y es que desde Iqvia concluyen que, mientras que los datos sobre beneficio clínico, coste y eficiencia han de ser tenidos en cuenta puesto que forman parte de un sistema de evaluación fiable, la perspectiva de los pacientes también puede influir en el beneficio clínico neto que cada terapia aporta a un paciente.

Actualmente existe una discusión en torno a si la evaluación de tecnologías sanitarias (HTA) y los mecanismos de fijación de precios deberían integrar la visión del paciente sobre las diferentes terapias. Por ello, desde Iqvia animan a que todos los agentes implicados aborden el tema para ver de qué manera se puede lograr un balance entre los datos obtenidos en base a la evidencia científica y otros criterios como el coste-efectividad y un prisma que tenga en cuenta la experiencia de cada paciente.

Para lograrlo, se plantean diferentes sugerencias. En primer lugar, se insta a mejorar la implicación de todos los agentes que forman parte del proceso (gestores, profesionales sanitarios y pacientes); también se insta a evaluar el ciclo de vida completo de un producto (pudiendo reevaluarse en base a datos adicionales que puedan surgir). Desde el plano de los pacientes, se anima entender la importancia de la experiencia de uso para mejorar las terapias en cada especialidad. Así, en los casos en que su experiencia sea positiva, Iqvia plantea la posibilidad de que las compañías sean incentivadas para profundizar en esta vía.

Tipos de innovación y marcos de valor

La innovación se caracteriza por aportar beneficio a los pacientes y se puede presentar de diversas maneras. A aquellas terapias que utilizan un mecanismo de acción novedoso y único sobre una determinada patología se las denomina fármacos ‘first-in-class’ y se incluyen dentro de la categoría de terapias innovadoras. Pero también se consideran innovación las reformulaciones y las combinaciones de fármacos, aquellas terapias que combinan la farmacología con el uso de dispositivos o las innovaciones de tipo incremental.

En principio, en aquellas alternativas en que se ofrece una terapia efectiva para una necesidad no cubierta la evaluación sería más sencilla. Pero existen otros factores que se tienen en cuenta a la hora de evaluar un tratamiento. Desde la perspectiva de los resultados se atiende a aspectos como la eficacia y seguridad, el coste-efectividad, que los costes de I+D no hayan sido demasiado altos o que el tratamiento aporte un valor nuevo respecto a los fármacos existentes. En materia de experiencia, se observarían factores como la posibilidad de reducir las dosis sin perder eficacia, que la vía de administración sea lo menos invasiva posible, que la terapia sea útil en términos de autocuidado o que sea fácil de almacenar y transportar.

Todas estas variables formarían parte de un marco de valor que serviría de base para generar un sistema integral que ayude a una evaluación terapéutica con un apartado reservado a las personas que reciben cada tratamiento.

Uno de los problemas que subrayan desde Iqvia es que, al haber diferentes normativas en materia de HTA en los diferentes países de Europa, se pueden producir situaciones de desigualdad. Y es que, al incluir la visión centrada en el paciente, algunos fármacos o dispositivos pueden obtener una valoración global peor que si se atiende sólo al beneficio a nivel científico que otorgan al paciente.

Importancia de la innovación incremental

Desde Iqvia también señalan que, al incluir la experiencia de los usuarios, se pone en valor la innovación incremental, que en muchas ocasiones queda relegada a un segundo plano al aparecer innovaciones disruptivas.

La consultora también resalta que es desde la industria farmacéutica desde donde más se ha tenido en cuenta este aspecto hasta el momento. Consideran que las compañías tratan de plasmar en los fármacos aquellas características que pueden influir en factores como la comodidad en la administración o la adherencia al tratamiento. Cabe destacar que hasta el momento el registro de datos en los que se integra la experiencia del paciente es muy pequeño. Este obstáculo hace necesario que se impulse el aumento de los registros para que se pueda recoger de una manera fidedigna la opinión de las personas a las que se aplica una determinada terapia; lo que sería útil para mejorar aquellos factores en los que coincidan un gran número de pacientes.