La COVID-19 supuso un trastorno sin parangón para las sociedades y sistemas sanitarios de todo el mundo. La emergencia pandémica, que hoy en día se encuentra en horas ‘bajas’ —hasta el punto de ‘perder’ la máxima catalogación epidémica que confiere la Organización Mundial de la Salud (OMS)—, ha suscitado multitud de análisis y replanteamientos sobre cómo se asentaban los mimbres del sector en todos los países del planeta.

El último análisis lo reportó la Comisión Especial sobre COVID-19 de la UE, que aprobó su informe final sobre las lecciones de la pandemia y recomendaciones para que Europa esté mejor preparada ante futuras emergencias sanitarias. Se espera que la Eurocámara lo adopte definitivamente en su sesión plenaria de julio.

No obstante, a nivel global se viene auspiciando un reto todavía mayor: el bautizado como tratado de pandemias (conocido técnicamente como CA+ de la OMS), cuyo fin último es prepararse ante el auge de enfermedades infecciosas y amenazas transfronterizas en salud. Es por ello que los países de la Organización están trabajando conjuntamente en este nuevo instrumento mundial con el objetivo de ofrecer una mejor protección a la sociedad.


Actualmente, este acuerdo ya cuenta con una versión preliminar que fue presentada en marzo tras ser negociado por las delegaciones de los 194 países miembros de la entidad. En este tiempo también se ha consultado de forma amplia y exhaustiva a la sociedad civil, las organizaciones internacionales y las agencias pertinentes de las Naciones Unidas.

Objetivos del CA+ de la OMS

Las fases previas a este último paso, que culminará en 2024 con su presentación para su adopción en la 77ª Asamblea Mundial de la Salud, se remontan a 2020. En noviembre de un curso monopolizado por la COVID-19, el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, propuso desarrollar un instrumento internacional sobre pandemias en el Foro de París sobre la Paz.

No sería hasta diciembre de 2021 cuando el período extraordinario de sesiones del órgano de Gobierno de la OMS —que se reunió dos veces el mismo año por segunda vez en su historia— acordara iniciar la elaboración del convenio; más tarde, en marzo de 2022, las negociaciones recibieron luz verde del Consejo de la UE. Como resultado final se habrá de obtener un instrumento que garantice:

  • La detección y la prevención precoces de pandemias
  • La resiliencia frente a futuras pandemias
  • El acceso universal y equitativo a vacunas, medicamentos y pruebas diagnósticas
  • Un marco sanitario internacional más sólido, con la OMS como autoridad coordinadora
  • La integración del concepto ‘One health’

Incentivos y beneficios

Para conseguir mejorar en la supervisión de los riesgos y en el intercambio de conocimientos sobre nuevas enfermedades infecciosas, el tratado de pandemias apuesta por el aumento de la capacidad de laboratorio y de vigilancia necesarias para detectar las enfermedades de los animales en todos los países; la mejora de la colaboración entre centros de investigación a escala mundial; y el progreso en la coordinación de la financiación internacional de capacidades básicas.

Del mismo modo, profundiza en las tecnologías digitales y las herramientas innovadoras para la recopilación y el intercambio de datos, además del análisis predictivo en favor de la comunicación en tiempo real y las alertas tempranas. En otro orden, el borrador preliminar ahonda en la mayor resiliencia que han de tener las cadenas de suministro y los sistemas logísticos mundiales en pro de un acceso ininterrumpido a medicamentos y material esenciales procedentes de cualquier parte del mundo.

El tratado busca reforzar la cooperación internacional en ámbitos como la vigilancia, las alertas y la respuesta, pero también la confianza general en el sistema sanitario internacional

Asimismo, con vistas a una pronta movilización de la comunidad científica y el incremento de la capacidad de fabricación industrial, se pretende buscar un enfoque coordinado a escala mundial para encontrar, desarrollar y aportar soluciones médicas eficaces y seguras. Precisamente el acuerdo final deberá contener mecanismos que sean garantes de un acceso en igualdad a todos estos recursos, con el fin de minimizar el riesgo de que las pandemias se prolonguen.

Por ello, el documento final extraería conclusiones de la experiencia del Acelerador del acceso a las herramientas contra la COVID-19 (ACT-A), COVAX y otros instrumentos colectivos desarrollados desde que comenzara la pandemia de COVID-19. Además, el CA+ de la OMS tratará de promulgar un sistema más riguroso para la elaboración de informes nacionales y un uso más generalizado de evaluaciones externas conjuntas, así como un mayor seguimiento.


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