El Ministerio de Sanidad continúa conformando la estructura sobre la que cimentará la ‘nueva’ vigilancia en salud pública. Para ello, el departamento que capitanea José Miñones ha sacado hasta cuatro consultas públicas previas para recabar sensibilidad en torno a la elaboración del mismo número de proyectos normativos. Concretamente, se tratan de hasta cuatro proyectos de real decreto distintos para atender cuatro parcelas: la monitorización del cáncer, de las enfermedades transmisibles y de la salud laboral, así como el desarrollo de un Plan Estatal de preparación y respuesta frente a amenazas para la salud pública.

Para todas ellas, el ministerio abre su buzón de sugerencias hasta el próximo 19 de mayo, fecha en que finalizará el envío de aportaciones para los cuatro textos, que tienen como ‘contenedor’ la Red Estatal de Vigilancia en Salud Pública. Precisamente, la consulta pública de esta se produjo en febrero de 2022; más tarde —en mayo—, y previa concurrencia Consejo Interterritorial (CISNS) —en marzo, con la Declaración de Zaragoza—, cristalizó en la validación de una estrategia propia para el SNS.

Con sus especificidades inherentes, estos ‘pre-RD’ suponen así el borrador de tres sistemas bajo un mismo paraguas. La voz discordante la marca el Plan Estatal de preparación y respuesta frente a amenazas para la salud pública, donde se puntualiza que contendrá el “mecanismo de declaración de una situación de emergencia de salud pública a nivel nacional y de la formulación de recomendaciones temporales sobre medidas coordinadas de salud pública”.

Dibujando la epidemiología del cáncer

Como parte de estos compromisos de la Ley 33/2011 figura la mencionada regulación del Sistema de Vigilancia de Cáncer, “que forma parte del Sistema de Vigilancia de Enfermedades no Transmisibles”. Se establece así la necesidad de determinar su configuración y funcionamiento para “recoger, analizar, interpretar y difundir información epidemiológica relacionada con el cáncer en España y los factores que la condicionan”. En este punto, la consulta señala que el fin último es “fundamentar las actuaciones de salud pública orientadas a proteger y promover la salud de la población y a prevenir la enfermedad, e incorporar un enfoque de equidad”. Así las cosas, se pretende conocer la incidencia, prevalencia y supervivencia del cáncer por sexo, grupo de edad, localización anatómica, tipo histológico y otras variables de interés en España.

Además, Sanidad se marca como objetivo de este RD contribuir a la identificación de los grupos de población de mayor riesgo y “facilitar la información que oriente la planificación y la gestión de los recursos sanitarios, así como la evaluación de la calidad asistencial”. También se pretende apoyar en la evaluación de los programas poblacionales de cribado, promover la difusión de la información recogida y fomentar la investigación epidemiológica y la formación relacionada con el control del cáncer, “especialmente de los factores determinantes asociados”.

Objetivo: identificar grupos de mayor riesgo y facilitar la información que oriente la planificación y la gestión de los recursos sanitarios

Así, el RD pretende hacer las veces de marco normativo para alcanzar un desarrollo homogéneo de la vigilancia del cáncer en el territorio nacional, con mecanismos de coordinación y configurando un enfoque integral. En este camino, el ministerio dotará al sistema de una gobernanza propia y, al igual que en el resto de sistemas de vigilancia que formarán parte de la Red de Vigilancia en Salud Pública, su funcionamiento se detallará en un manual de procedimientos y en los protocolos de vigilancia de enfermedades no transmisibles, armonizados en el seno del CISNS.


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