El Ministerio de Sanidad ha iniciado el proceso para crear una tarjeta sanitaria única para toda España que permita a los médicos consultar los datos de los pacientes, aunque estos se encuentren en otra comunidad, y que también les facilite la recogida de medicamentos en las farmacias de cualquier región.

La cartera liderada por José Miñones ha abierto una consulta pública, que durará hasta el 6 de noviembre, para recoger la opinión de asociaciones y particulares, el paso previo para la redacción de una ley sobre ello, que entrará en vigor previsiblemente en 2024.

El problema se detectó hace más de dos décadas, cuando Ana Pastor era ministra de Sanidad y se acababa de completar el traspaso de las competencias sanitarias a las comunidades.

Después de 20 años y varios intentos fallidos, el Sistema Nacional de Salud (SNS) está a punto de eliminar uno de los trámites administrativos que más problemas genera a los ciudadanos.

El Proyecto de Real Decreto por el que se modifica el Real Decreto 183/2004, de 30 de enero, por el que se regula la tarjeta sanitaria individual pretende acabar con las dificultades que la existencia de los sistemas sanitarios de las comunidades autónomas ocasiona en la calidad de la atención de los pacientes que están en una comunidad distinta a la suya de residencia.

Problemas que solucionar

La tarjeta sanitaria de cualquier comunidad autónoma sirve para demostrar que una persona tiene derecho a la asistencia, pero no proporciona la información necesaria para un diagnóstico correcto.

Para solventar este problema, el Real Decreto 183/2004, de 30 de enero, establece los datos básicos comunes, las especificaciones técnicas y la estructura de la banda magnética de la tarjeta sanitaria individual.

Con la nueva norma, se pretende adaptar este real decreto a los avances de la tecnología, posibilitando que las autoridades sanitarias competentes de las comunidades autónomas emitan la tarjeta sanitaria individual en soporte virtual que incluya datos comunes y que sea interoperable en el conjunto del SNS, pudiendo coexistir el soporte físico y virtual.

Así, todos los agentes implicados en la prestación de asistencia sanitaria o farmacéutica podrán acceder a los datos.

Para ello, en este real decreto se definen las especificaciones técnicas de la tarjeta sanitaria virtual, la imagen de la misma y la estructura de los datos del código QR. Del mismo modo, es necesario adoptar los criterios de interoperabilidad establecidos a nivel europeo, con el objetivo de cumplir con la normativa vigente.

Según el Ministerio de Sanidad, en concordancia con la presente norma todos los agentes implicados en la provisión de asistencia sanitaria o prestación farmacéutica “podrán adoptar los medios técnicos que sean precisos para posibilitar la lectura de la Tarjeta Sanitaria Individual (TSI) independientemente de su formato”, señala la cartera sanitaria nacional.

Posibles soluciones

El organismo capitaneado por Miñones asegura que no existen otras alternativas para la modificación, de acuerdo con lo previsto en la disposición final segunda del Real Decreto 183/2004, de 30 de enero, por el que se regula la tarjeta sanitaria individual.

“La alternativa de no proceder a regular de forma que se garantice la interoperabilidad de la tarjeta sanitaria individual en formato virtual, en base a unos datos básicos comunes, conllevaría el riesgo de que las distintas administraciones públicas sanitarias adopten su propia tarjeta sanitaria individual virtual”, asegura el Ministerio, añadiendo que esta tarjeta podría ser no interoperable, por lo que solo serviría para la provisión de asistencia sanitaria o prestación farmacéutica en la administración pública sanitaria emisora, en lugar de poder servir el conjunto del SNS.


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