De acuerdo con el compromiso adquirido por el Sistema Nacional de Salud (SNS) con la Declaración de Zaragoza firmada por la ministra de Sanidad y los consejeros del ramo, la Comisión de Salud Pública ha aprobado la actualización de la Estrategia de Vigilancia y Control frente a la COVID-19 tras la fase aguda de la pandemia. Entre los cambios más significativos se encuentran modificaciones en el protocolo de cuarentenas de los casos confirmados leves y asintomáticos.

Así, estos no realizarán aislamiento, de la misma forma que los contactos estrechos. A este respecto se emitirán recomendaciones dirigidas a las medidas preventivas como la utilización de mascarilla en todos los ámbitos y evitar contacto con personas vulnerables. Del mismo modo, ámbitos concretos como centros sanitarios asistenciales o sociosanitarios, podrán implementar medidas específicas de aislamiento y control.

El próximo lunes 28 se pondrán en marcha los cambios acordados, aplicándose siempre que los indicadores de utilización de servicios asistenciales se encuentren en nivel bajo.

Según argumentan, estas modificaciones se fundamentan en que los altos niveles de inmunidad alcanzados en la población española, lo que apoya la transición hacia una estrategia diferente que vigile y dirija las actuaciones a personas y ámbitos de mayor vulnerabilidad y monitorice los casos de COVID-19 graves, y en ámbitos y personas vulnerables.

Esta estrategia seguirá en vigor mientras no se produzca un cambio significativo en la tendencia que indique una circulación no controlada del SARS-CoV-2 o bien un cambio en la situación epidemiológica que requiera restablecer medidas de vigilancia y control a propuesta de la Ponencia de Alertas y Planes de Preparación y Respuesta.

Asimismo, las estructuras extraordinarias de vigilancia y control puestas en marcha durante la pandemia se mantendrán operativas para monitorizar indicadores clave que permitan detectar precozmente cambios en la situación que puedan requerir reimplantar medidas de control.

Pruebas diagnósticas y vigilancia centinela

Como ya se había avanzado, se modifica también la indicación de realización de pruebas diagnósticas, que se centrará en personas con factores de vulnerabilidad (mayores de 60 años, inmunodeprimidos y embarazadas), ámbitos vulnerables (sanitarios y sociosanitarios) y casos graves. La vigilancia se centrará en estos grupos, mientras que el diagnóstico de pacientes con síntomas leves compatibles con COVID-19 se realizará según las necesidades de manejo clínico del mismo.

En este sentido, las personas expertas de la Comisión de Salud Pública recuerdan que la vigilancia en esta fase de transición dará paso a un sistema consolidado de vigilancia de las infecciones respiratorias agudas que deberá conformar los sistemas de vigilancia centinela de las enfermedades respiratorias agudas (IRAs), tal y como se indicó en la Declaración de Zaragoza.

Estas modificaciones se han comunicado y valorado conjuntamente con el Centro Europeo de Control de Enfermedades (ECDC) y se han establecido los mecanismos para garantizar la coordinación con la vigilancia a nivel europeo y la correcta inclusión de la información generada en España en los informes y documentos de seguimiento de la pandemia en la Unión Europea.


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