C.M.L. Madrid | viernes, 27 de enero de 2017 h |

Era de intuir, quizá por la mayoría que gozan los populares en el Senado, que el Pacto de Estado por la Sanidad iba a salir adelante, al menos sus bases. Lo que no se sabía de antemano era cómo.

La última Comisión de Sanidad en el Senado sirvió para el diálogo. Es cierto que no todos están por la labor. El Senado lo aprobó con 22 votos a favor y cuatro en contra. La iniciativa, propuesta por el PP, tiene el objetivo de promover entre todas las fuerzas políticas con representación parlamentaria un acuerdo sanitario.

Como remarcó el senador popular, Antonio Alarcó, un pacto que dé respuesta a los desafíos de universalidad, garantía e igualdad de todos los ciudadanos en el acceso a las prestaciones, independientemente de la comunidad de origen o del aseguramiento de los ciudadanos, con equidad, calidad y sostenibilidad a los que se enfrenta el Sistema Nacional de Salud.

Los puntos de encuentro que busca esta propuesta se encontraban en el PSOE. Lo acogieron, sí, “desde la discrepancia con la política del PP en estos últimos años”, pero como resolvió José Martínez Olmos es necesario que “la sanidad pública española mejore y sea sostenible en el futuro”. El modelo a seguir para los socialistas, sería “algo parecido” al Pacto de Toledo.

Aunque Alarcó insistió en que los ejes deben centrarse en el ciudadano, los profesionales, la equidad y en una financiación adecuada, no convenció a todos. Unidos Podemos presentó una enmienda, que fue rechazada, donde se instaba a la derogación del Real Decreto 16/2012 . El ‘no’ fue respaldado por PNV y ERC que coincidieron en que se trataba de un “brindis al sol” y en que el pacto esconde el intento de homogeneizar, recentralizar e invadir competencias.

En cualquier caso, las bases están establecidas, tras ocho años de intentos fallidos. Lo primero, seguir insistiendo a los grupos contrarios para que formen parte de la Comisión General de las comunidades. A partir de ahí, comenzar a trabajar.