La pandemia afectó, sin duda, a todas las áreas de la salud e implicó a millones de personas de todo el mundo. La Organización Nacional de Trasplantes (ONT), por su parte, tampoco pudo esquivar las consecuencias de la llegada del virus a España el pasado 2020, pero sí adaptarse a la situación con éxito. Con cada oleada de casos COVID, la entidad estaba mejor preparada y esto derivó en una rápida recuperación de la actividad, según nos cuenta Beatriz Domínguez, presidenta de esta entidad. Ahora el objetivo de la ONT, afirma Domínguez, es el de normalizar por completo la actividad en un contexto “extraordinariamente complejo”, así como recuperar los datos récord conseguidos en 2019.

Pregunta. ¿Cómo vivió la organización la pandemia causada por la COVID-19?

Respuesta. En el año 2020 se produjo un descenso muy importante de la actividad como consecuencia de la COVID-19, aproximadamente descendió un 23% en donación y del 19% en trasplante. Pero, a pesar de eso, es cierto que en el año 2020 terminamos con una actividad extraordinaria y que se podría esperar de cualquier país en época prepandémica, con 37,4 donantes por millón y 93 trasplantes por millón de habitantes. Una actividad que sería la envidia de cualquier país de nuestro entorno en circunstancias normales.

P. ¿Cuándo se produjeron esos números?

R. Fundamentalmente durante la primera ola. En los meses de abril y mayo, pero a partir de junio recuperamos un ritmo de actividad bastante razonable.

“Como consecuencia de la COVID-19, se produjo un descenso del 23% en donación y 19% en trasplantes”

P. ¿Y durante este 2021?

R. En el año 2021 ha tenido, desde el punto de visto de donaciones y trasplantes, dos momentos un poco más críticos, que coinciden con la primera y la tercera ola. Es decir, enero y febrero, y por otra parte julio y agosto. En esos dos momentos, que eran cuando estábamos experimentando la saturación del sistema sanitario y, sobre todo, la saturación de las unidades de cuidados intensivos, ahí, la actividad descendió en comparación con lo que registramos en condiciones normales. Por los mismos motivos de la primera ola, pero, evidentemente, con un impacto mucho menor porque estábamos mejor preparados que en la primera y tercera ola. Fuera de esos meses que han sido más críticos, la actividad ha sido muy parecida a la que habríamos registrado en un año, como fue el año 2019.

P. ¿Cuál es el balance global?

R. Atendiendo a esas dos olas que hemos vivido, el balance es que hemos mejorado con respecto al año 2020, pero todavía intentamos lograr lo alcanzado en el año 2019, que es nuestra referencia. Pero que, por otro lado, es un año de récord histórico dentro de toda la trayectoria de la ONT. Así que tenemos una referencia que supone un año de tal excelencia que es complicado volver rápidamente a esa situación, que es a la que nosotros aspiramos conseguir. Creo que la buena noticia es que hemos conseguido coexistir con la epidemia y que hemos conseguido enfrentarnos a esa tercera y quinta ola mucho mejor que como nos enfrentamos en la primera ola. Y que, por lo tanto, vamos viendo una mejora con respecto a lo logrado en el año 2020.

P. ¿Qué tipo de obstáculos supuso la pandemia?

R. En España, particularmente, no teníamos ningún tipo de referencia de qué hacer con el trasplante en la primera ola. Primero, protocolos de valoración y selección de donantes y receptores, con respecto a la infección. A esto se le añadió el ser capaces además de hacer nuevas determinaciones diagnósticas de si los donantes y receptores estaban infectados para que pudiéramos llevar a cabo sus procedimientos. Eso fue uno de nuestros grandes obstáculos iniciales. Otro obstáculo importante al que nos enfrentamos fue al desconocimiento. No sabíamos qué implicaciones tenía la infección para el receptor y si se podía transmitir.

“2019 fue un año de récord histórico dentro de toda la trayectoria de la ONT”

P. ¿Qué medidas o protocolos de actuación adoptaron para resolver estos obstáculos?

R. En ONT, por ejemplo, empezamos a recopilar prácticamente de forma inmediata y centralizada información sobre todos los casos de pacientes trasplantados que adquirían la infección en nuestro país. Esto nos ha permitido conocer muchos más efectos de lo que significaba la infección para el paciente trasplantado de sus implicaciones. Además, hemos constatado que no hemos tenido ni un caso de transmisión de la infección de donante al receptor con los estándares que estábamos aplicando. En tercer lugar, hemos dado unas instrucciones muy claras desde el principio a los centros de cómo gestionar los programas, subrayando que el trasplante debe tener consideración de procedimiento urgente y no demorable. Porque todo trasplante que no hacemos hoy, salvo un trasplante de vivo, claro, que es programable, es una oportunidad perdida. Pero, evidentemente, instamos a los centros a que, en función de la situación de cada día y de cada centro, se tomaran las decisiones con respecto a los programas. Una vez mejoraba la situación en el centro, rápidamente recuperábamos todos los programas.

P. ¿Resaltaría algún procedimiento o método utilizado durante la pandemia?

R. Ya sabemos que de todas las crisis surgen lecciones y aprendizajes para el futuro. Yo destacaría, por una parte, la enorme colaboración entre todos los profesionales sanitarios, las administraciones, asociaciones de pacientes y los investigadores. Creo que ha habido una puesta en común de todo lo que vamos aprendiendo, de toda la información que íbamos generando y que nos ha permitido movernos juntos como sociedad. Y, en nuestro caso, como una comunidad trasplantadora. Creo que la colaboración ha sido muy estrecha, generosa y profunda. Para mí ha sido una de las mayores lecciones que he aprendido y no solamente a nivel nacional, sino a nivel internacional. Prácticamente todas las semanas tenía teleconferencias con los países de América Latina, Canadá y Estados Unidos. Y les íbamos contando todo lo que íbamos aprendiendo, todos los problemas a los que nos íbamos enfrentando. O sea, la colaboración ha sido abrumadora. Y me parece un aspecto muy positivo derivado de la pandemia.

P. ¿Destacaría algo más?

R. La aplicación de las nuevas tecnologías y la telemedicina para el abordaje del seguimiento de los pacientes trasplantados con los donantes vivos. Creo que es una enorme incorporación. Siempre hablábamos de la necesidad de avanzar en telemedicina y la crisis sanitaria nos ha obligado a hacerlo. Probablemente vayamos a tener que perfeccionarla mucho. También creo que se han dado grandes avances en la Formación Profesional a distancia, por todas las plataformas que hemos desarrollado para comunicarnos, aprender y transmitir información y conocimiento de una forma muy ágil. No creo que pueda sustituir ni a la formación presencial ni por supuesto a los congresos científicos, pero si nos ha facilitado mucho la transmisión rápida de información.

P. ¿Cuáles son los trasplantes más frecuentes?

R. En el ámbito de los órganos, por una cuestión matemática de que tenemos dos riñones, el órgano más numeroso siempre es el riñón. El año pasado se realizaron 2.700 trasplantes renales. El procedimiento que le sigue o el tipo de trasplante de órgano que le sigue en número a continuación es el hepático, con 1.034 trasplantes. Luego el trasplante pulmonar, que se hicieron 336 trasplantes, el de corazón 178, el de páncreas 73 y de trasplante intestinal se hicieron 4. Ese es el menos frecuente y el más complicado, con pocos receptores en lista, pero también es verdad que hay pocos donantes que cumplan criterios para ser donantes intestinales. Y en el ámbito de tejidos, tenemos el implante de córneas, de huesos…que son muy numerosos. Estamos hablando de miles de procedimientos cada año. Y en el ámbito de la trata celular, el procedimiento de trasplante más frecuente es el de progenitores hematopoyéticos, que se llama comúnmente trasplante de médula ósea.

P. En la actualidad, ¿Existe algún órgano o tejido que necesiten en mayor cantidad?

R. Siempre hacen falta órganos de todos los tipos. Es decir, como en todos los países del mundo, tenemos un volumen de lista de espera cuya necesidad tenemos que cubrir. Y la lista de espera tiene un comportamiento paradójico. Al aumentar la actividad de trasplante, normalmente se flexibilizan los criterios de inclusión en lista y el volumen de lista de espera, lejos de disminuir, puede aumentar. Por lo tanto, nuestra actividad siempre resulta insuficiente para cubrir la demanda de trasplantes de nuestra población. Por ello, nosotros seguimos con el objetivo fundamental aumentar la disponibilidad de órganos para trasplante y, evidentemente, también con el objetivo de mejorar los resultados.

“Siempre hablábamos de la necesidad de avanzar en telemedicina y la crisis sanitaria nos ha obligado a hacerlo”

P. ¿Qué objetivos tienen en la actualidad?

R. Lo que queremos principalmente es normalizar todo el funcionamiento que se ha visto afectado por la pandemia. Es cierto que hemos aprendido a coexistir con la pandemia, pero necesitamos normalizar toda nuestra actividad porque, entre otras cosas, ha exigido que nuestros profesionales sanitarios hayan estado divididos entre la donación y el trasplante. Todos los esfuerzos, los de la ONT y los de toda la red, van orientados a retomar todas las líneas de trabajo que ya teníamos definidas en un plan estratégico nacional.

P. ¿Hay algún plan en marcha?

R. Tenemos en marcha el plan 50 22, que pretende lograr los 50 donantes por millón de habitantes en el año 2022. Y superar los 5.022 trasplantes. Esto es algo que habríamos conseguido en 2020 si no hubiese sido por la COVID-19. Todas nuestras líneas estratégicas se están reactivando y consolidando, que son la colaboración con los servicios de urgencias, la expansión de la donación en asistolia, la utilización un trasplante exitoso de donantes de edad avanzada, la donación pediátrica y, por otro lado, la incorporación de la sanidad privada en los trasplantes. Por otro lado, también teníamos como objetivo fomentar y optimizar el trasplante de vivo, que se ha visto muy afectada por la crisis sanitaria. En 2021 estamos objetivando una mejoría y una normalización progresiva.

P. Además de todo esto, ¿existe algún plan de futuro que vaya a ponerse en marcha? 

R. Son varias las cosas que tenemos en nuestro plan estratégico y se van reflejando en novedades que, incluso, se han hecho posibles en estos 2 años tan complejos. Por ejemplo, uno de nuestros objetivos era el de lograr el trasplante cardiaco de donantes en asistolia. Y esto se ha logrado. El primer procedimiento se hizo en el año 2000 y ya son 11 procedimientos, en 6 centros diferentes, los que hemos realizado. Además, con una estrategia única, que podemos considerar ‘made in Spain’. Todos los avances que mencionaba antes, tanto donación pediátrica como la incorporación de la sanidad privada son temas de los que seguimos avanzando y que van a suponer una innovación en sí misma.

“Con el gesto de donar, se le está regalando a una persona 56 años de vida”

P. Para concluir, ¿Qué mensaje le gustaría lanzar a la población?

R. Primero me gustaría mandar un mensaje de esperanza a los pacientes. En el sentido de que confíen en el programa de donación y trasplante porque todo el sistema, realmente, ya ha dado muestras de ese esfuerzo en lograr la normalidad en un contexto extraordinariamente complejo. Con respecto a la población y el acto de donar, tenemos muchos motivos para querer ser donante tras nuestro fallecimiento. Con el gesto de donar, se le está regalando 56 años de vida. No hay ninguna intervención en salud con semejante impacto. A través de la donación de órganos también contribuimos a la sostenibilidad del sistema sanitario porque el trasplante renal es mucho menos costoso aparte de que proporciona mejores resultados es mucho menos costoso que el tratamiento con diálisis por lo tanto contribuimos a la sostenibilidad del sistema. Y, sobre todo, es un acto que permite ver el tipo de sociedad que somos y hacer efectivo valores tales como la solidaridad, el altruismo y la responsabilidad social. Otro aspecto importante es que todos y cada uno de nosotros tenemos más oportunidades de llegar a necesitar un trasplante que fallecer en condiciones de ser donante. Por lo tanto, el concepto de la reciprocidad también es importante.


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