Nos jugamos nuestro futuro

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Por Rosa Medel
Portavoz de Sanidad de Unidas Podemos en el Congreso

La crisis sanitaria ha dejado en evidencia algo que ya sabíamos: la urgente necesidad de reforzar la sanidad pública. Los fondos de reconstrucción europeos deben ser una oportunidad para fortalecer el Sistema Nacional de Salud, apostando por un modelo radicalmente opuesto al de privatización y recortes que nuestro país ha sufrido durante los últimos años por las políticas del Partido Popular. Es nuestro deber reforzar el modelo de gestión pública y garantizar a los ciudadanos una sanidad gratuita de calidad que, además, ha demostrado sobradamente su eficiencia.

La revista The Lancet, entre otras, corrobora que las privatizaciones han deteriorado nuestro Sistema Nacional de Salud (2018). El modelo de gestión privada es ineficiente, es una parasitación del Sistema Nacional de Salud y es opaco en muchos casos, puesto que no está sometido a ninguna ley de transparencia. La colaboración público – privada consiste en desviar dinero público a empresas privadas para que gestionen servicios de salud a cambio de beneficios.

En Europa, Holanda y otros países apuestan por un modelo de aseguramiento privado. La deuda privada de Holanda en 2018 rondaba el 242% de su PIB, lo que indica que el pueblo holandés está muy endeudado porque tiene que pagar su sanidad o sus pensiones, ya que el Estado holandés invierte poco en Servicios Públicos. La suma de la deuda privada y pública de Holanda la sitúa junto a países como Grecia.

España no puede ser un país que no invierte en sanidad pública y en el que una caída repentina de los precios de la vivienda podría provocar la ruina familiar en miles de hogares, sin el colchón de seguridad ante la enfermedad que ofrece una sanidad pública fuerte. Reforcemos la sanidad pública, por ejemplo, derogando la Ley 15/97 de privatización de la gestión sanitaria, que empobrece la sanidad de gestión pública pero fomenta el desvío de dinero a los de gestión privada.

La eficiencia sanitaria consiste en desprivatizar hospitales y servicios. Del modelo que elijamos dependerá la nueva realidad asistencial que viene en el contexto de la pandemia y tras ella. Nos jugamos el futuro.