Uno de cada tres menores de entre 2 y 17 años en España tiene exceso de peso, y uno de cada diez sufre obesidad. La prevalencia de obesidad severa alcanza al 2,1% de las niñas, niños y adolescentes españoles. En el mundo, esta pandemia que es la obesidad infantil afecta ya a alrededor de 400 millones de niños de 5 a 9 años. Por otro lado la evidencia científica en España es clara en cuanto a la robusta asociación entre el nivel socioeconómico y la probabilidad de presentar o desarrollar sobrepeso u obesidad a lo largo de la infancia.

Tal y como ha señalado la ministra de Sanidad, Mónica García, durante el acto de presentación del Informe “Nivel socioeconómico y estilo de vida de la población infantil y adolescente en España”, de la Gasol Foundation: “La obesidad infantil es solo la punta del iceberg, lo que hay debajo es la falta de acceso a una buena vida”. El Informe está basado en datos del estudio PASOS 2022-2023. La presentación ha tenido lugar en la sede la Organización Médico Colegial, (OMC).

García, ha apuntado además que es necesario poner en el centro de las políticas el problema de la obesidad infantil y adolescente. “Es un tema que tiene que estar en la mesa de todos los que regulamos y hacemos políticas y gracias a estos informes podemos tomar un rumbo correcto”. Por otro lado, ha añadido, “somos plenamente conscientes de que los determinantes sociales de la salud afectan directamente a este problema de Salud Pública”.

La ministra ha destacado que se deben universalizar conceptos como la actividad física, el derecho a tener una buena alimentación, el derecho a tener suficientes horas de sueño. Por otro lado, hay que tratar el tema del uso de las pantallas ya que el informe arroja datos como que los niños entre 8 y 16 años a lo largo de su crecimiento estarán 4,2 meses completos dedicados íntegramente al uso de pantallas, y esto es mayoritario en población infantil y adolescente más expuesta a la vulnerabilidad socioeconómica.

Datos del informe

Los datos de este informe profundizan sobre las desigualdades socioeconómicas halladas en los factores de estilo de vida, asociados con la obesidad en la infancia, según las siguientes variables: nivel de estudios de los padres, estatus labora, si trabajan o no los progenitores o tutores legales, la renta media por persona año, dependiendo de la sección censal en que habiten los menores y una variable combinada de las tres.

Además, el Informe estudia varios factores de estilo de vida que se entrelazan con estas variables, cada vez con una o combinando las tres, arrojando conclusiones determinantes. Estos factores de estilo de vida son la actividad física, la alimentación, las horas de sueño, el uso de pantallas, el malestar psicológico y el estado de salud percibido de los menores.

Y es que es sabido que los niños, y adolescentes que crecen en entornos socioeconómicamente más desfavorecidos tienen mayores dificultades para seguir un estilo de vida saludable.

La actividad física

En cuanto a este factor de estilo de vida, la variable de nivel socioeconómico en la que se encuentra una mayor diferencia en el promedio de minutos diarios dedicados a la práctica de actividad física moderada o vigorosa es el nivel de estudios de los padres. De hecho, la población infantil y adolescente cuyos padres no tienen estudios universitarios realizan diariamente 11,5 minutos menos de actividad física moderada o vigorosa, lo que supone casi 70 horas menos de actividad al año.

En cambio, en la variante de combinación de los tres factores de nivel socioeconómico, la población cuyos padres tienen estudios universitarios y trabajan y tienen una renta media por persona superior a la mediana, dedican 23 minutos más al día a la práctica de actividad física moderada o vigorosa. En conclusión, los niños y adolescentes cuyos padres no tienen estudios universitarios, no trabajan y tienen una renta inferior a la mediana, dedican 160 minutos menos a realizar actividad física.

La recomendación aquí es garantizar que la infancia tenga la posibilidad de ilusionarse hacia la práctica de actividad física y que disponga de los espacios físicos y sociales necesarios para poder llevar a cabo esa actividad.

En este punto, la ministra de Sanidad ha destacado que desde el Ministerio se está promoviendo el uso de los patios de los centros educativos, no solo para ocio “sino para sean también centros sociales y lugares donde los niños puedan ejercer una actividad física, necesaria para su desarrollo físico y mental”.

Alimentación: la clave está en la Dieta Mediterránea

Al igual que ocurre con la actividad física, los resultados indican que el porcentaje de población infantil y adolescente que presenta un nivel bajo de adherencia a la dieta mediterránea es un 11,5 por ciento mayor entre la población más expuesta a las desigualdades sociales, es decir, menores cuyos padres no tienen estudios universitarios, no trabajan y además cuya renta media es inferior a la mediana.

Según el informe, la población en situación de vulnerabilidad encuentra más barreras a la hora de acceder a una alimentación compatible con el patrón de dieta mediterránea y además está más expuesta a estímulos que les incitan a ingerir productos de alimentación y bebidas no saludables.

La recomendación que aporta el Informe en este caso pasa por reducir las barreras de acceso a alimentos saludables y al agua, como solución.

Uso de pantallas

En este caso, como en los anteriores, vuelve a suceder que la población infantil y adolescente más expuesta a la vulnerabilidad socioeconómica estaría dedicando unos 16 días completos más en un año al uso de pantallas. A lo largo de su crecimiento entre los 8 y los 16 años serían alrededor de 4,2 meses completos más dedicados íntegramente al uso de pantallas. “Este es un dato demoledor”, ha expresado la ministra.

Se recomienda promover un uso equilibrado de las pantallas, garantizando que estos dispositivos no bloqueen en ningún momento el desarrollo físico, cognitivo, psicológico, intelectual y social de la población infantil y adolescente, siempre teniendo en cuenta las desigualdades encontradas.

Sueño

La desigualdad en el porcentaje de población infantil y adolescente que alcanza las recomendaciones de horas de sueño el fin de semana se eleva hasta un 9,2 por ciento al combinar las tres variables, nivel de estudios de los padres, estatus laboral y renta media por persona. La conclusión dice que, a mayor nivel socioeconómico, mayor porcentaje de población que puede alcanzar las recomendaciones de horas de sueño, también incluyendo los días del fin de semana.

Interpretar adecuadamente la interacción de los hábitos de sueño con el resto de factores del estilo de vida, a la vez que se garantiza que la población infantil y adolescente cuenta con las condiciones necesarias para cumplir con las recomendaciones de horas de sueño y disfrutar de un tiempo de descanso de calidad es primordial en este punto.

Malestar psicológico

En cuanto a este factor, variable a tener en cuenta a la hora de factorizar la obesidad y el sobrepeso, El porcentaje de población infantil y adolescente que indica sentirse preocupada, triste o infeliz es de un 30 por ciento, siendo dicho porcentaje un 2,4 por ciento mayor entre la población infantil y adolescente más vulnerable.

Por eso, dice el informe es importante impulsar los planes y estrategias de promoción de la salud mental a nivel nacional, asegurando que incluyen la promoción de estilos de vida saludables en relación con otras esferas como el uso de pantallas, el sueño, la alimentación o la actividad física.

Pero también, recoge el informe es necesario reducir el estigma existente alrededor del peso al tratarse de una de las fuentes generadoras de deterioro de la salud mental.

Peticiones del Informe

Entre las conclusiones y peticiones del Informe, destacan impulsar el Plan Estratégico Nacional para la Reducción de la Obesidad Infantil, que contiene medidas orientadas a transformar de forma estructural el actual entorno obesogénico en el que la infancia y la adolescencia está creciendo.

Además, se solicita impulsarlo desde todos los sectores, instituciones y organizaciones con competencias en esta materia y que tienen entre sus objetivos la promoción de la salud y el bienestar infantil. Que todas las iniciativas de promoción de hábitos de vida saludables tengan una mirada sensible hacia las desigualdades existentes. Que se considere el carácter de urgencia que requiere la promoción de hábitos de vida saludable en la población infantil en general con independencia del nivel socioeconómico. Que se transformen los entornos locales en los que la población infantil y adolescente y sus familias desarrollan su vida cotidiana, para garantizar que la opción por defecto, asequible y fácil sea la opción más saludable.

“La obesidad es un problema social”, ha indicado García. “Debemos defender un enfoque integral, porque sabemos que acabar con las desigualdades sociales y romper esas barreras que impiden a algunos menores tener una vida saludable es un problema de primer orden que debemos abordar”, ha señalado la ministra a modo de conclusión.


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