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“Cuidar a los que nos cuidan”. Salvador Illa ha querido poner el acento en los profesionales sanitarios durante su intervención en la Comisión para la Reconstrucción Social y Económica. En este sentido, ha reseñado la importancia del papel de las CC.AA, con las que se hace necesario el trabajo conjunto. “Es necesario que el conjunto de las administraciones afrontemos la adecuada dotación de profesionales, la necesaria  transformación del sistema de gestión clínica, así como la carrera profesional”.

El ministro ha querido poner en valor el esfuerzo que desde el Ejecutivo se ha realizado poniendo a disposición de las administraciones casi 81.000 sanitarios. Sin embargo, debido al déficit de profesionales que asola al SNS desde la crisis económica, el Gobierno entiende que este refuerzo “no puede ser puntual”. Por ello, Illa ha instado las autonomías a “dimensionar los equipos sanitarios a las necesidades y prever el refuerzo de plantillas ante posibles nuevos brotes”.

Salvador Illa comparece en la Comisión de Reconstrucción Social y Económica.

En el mismo orden de importancia se ha situado la Atención Primaria. Respecto a ella, el titular de la cartera sanitaria ha subrayado la necesidad de sus refuerzo y reconversión, “potenciando y reforzando su estructura y sus recursos”. Además, ha señalado lo relevante de modernizar su forma de cuidar a los pacientes “con innovación tecnológica y organizativa, y desarrollando roles profesionales, como la Enfermería”.

A este respecto, Illa ha recalcado el significante alcance de la telemedicina durante la pandemia. “La trasformación digital en salud y el avance en usos de tecnologías para la telemedicina centrada en el paciente es un proceso urgente. Nos ayudará a añadir valor al tiempo dedicado tanto por los profesionales sanitarios como para los pacientes y promover la salud y el autocuidado“, ha asegurado.

Vigilancia epidemiológica

Optimizar y reforzar los sistemas de vigilancia epidemiológica ha sido señalada por el ministro como una de las prioridades en la preparación ante emergencias sanitarias. Además de la garantía de una reserva estratégica de cara el futuro, “es necesario apuntalar la integración automática y en tiempo real de los datos de la historia clínica electrónica de los centros sanitarios”, ha explicado.

En este sentido, ha recalcado la importancia de avanzar también en ampliar los sistemas centinela de la gripe. Todo ello de forma que integren la COVID-19 y otros virus respiratorios, procurando su operatividad de cara al próximo otoño. Una enseñanza aprendida a través de la experiencia, la cual también ha desvelado, en palabras del ministro, la importancia de aumentar la adaptabilidad y la rapidez de respuesta del sistema.

Inversión sostenida

Respecto al ‘viejo’ anhelo de alcanzar el 7 por ciento del PIB en Sanidad, Salvador Illa ha remarcado que este es un reto todavía vigente. Sin embargo, ha querido añadirle un matiz de planificación a corto y medio plazo. A la sabida inyección de recursos a las CC.AA para el refuerzo del sistema sanitario ha sumado así la convicción por trabajar para afianzar la inversión sanitaria.

Un compromiso por alcanzar los niveles previos a 2008 que “va más allá de lo cuantitativo”, ha explicado. “Queremos conseguir una planificación sostenida a lo largo del tiempo que permita ubicar los recursos allí donde es necesario”, ha culminado.

Ley General de Salud Pública: el punto de partida

Salvador Illa ha remarcado el deber ineludible de “dotar a la Salud Pública de las estructuras y recursos que requiere, no solo para la vigilancia epidemiológica sino para promover la salud y la educación para la salud, para impulsar estilos de vida saludables, para lograr un sistema preventivo y no solo curativo, que genere salud y no solo sanidad”.

Por ello, el ministro de Sanidad ha asegurado que es necesario desarrollar la Ley General de Salud Pública, aprobada en 2011. “Esta ley prevé la creación del Centro Estatal de Salud Pública en el artículo 47”. Así, ha señalado que podría ejercer de germen “para reordenar e impulsar una parte de las funciones que deben desarrollarse y reforzarse, como es la vigilancia, la evaluación de impacto en salud o la preparación y apoyo a la respuesta ante emergencias sanitarias, entre otros aspectos”.


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