El Congreso de los Diputados ha dado la luz verde definitiva al Proyecto de Ley de Cambio Climático y Transición Energética, que llegaba a la Cámara para ratificar el consenso mayoritario que había recibido en el Senado mediante la votación de las enmiendas al texto. A excepción de VOX, única voz parlamentaria negativa en la tramitación de la norma, gran parte de las fuerzas políticas ha querido defender su aprobación para responder al reto que representa, calificando la misma con palabras como necesaria, imprescindible, indispensable e incluso urgente.

No obstante, algunos apoyos a la Ley no han estado exentos de crítica, reclamando la tardanza de la misma, su obsolescencia a consecuencia de ello, y sobre todo, su falta de ambición. Ello ha motivado la abstención de Partido Popular y Más País- Verdes Equo.

“Abordamos retos complejos en un momento difícil; pero es en esta misma coyuntura donde se muestra con total evidencia la urgencia de transformar nuestro modelo de desarrollo y nuestra forma de vida integrando en ella los criterios de sostenibilidad y resiliencia”, ha señalado Teresa Ribera en su intervención. La vicepresidenta cuarta y ministra para la Transición Ecológica ha querido resaltar también que ya se convive los efectos de la alteración del clima.

“Es urgente transformar nuestro modelo de desarrollo y nuestra forma de vida integrando en ella los criterios de sostenibilidad y resiliencia”

Teresa Ribera, vicepresidenta cuarta y ministra para la Transición Ecológica

Desde el Grupo Socialista, Helena Caballero han querido defender el texto aprobado como una Ley de todos y para todos, participada y consensuada con muchos actores, tal y como han reconocido diversas asociaciones ecologistas. Al mismo tiempo, ha agradecido la contribución a enriquecerlo con las aportación del resto de formaciones.

La diputada ha querido también agradecer la implicación “global y decidida” de Pedro Sánchez en esta causa. “Ya en la COP25 declaró que había que ir más lejos y hacer las cosas más rápido en materia de cambio climático”. En definitiva, todo un camino para marcar este como un punto de inflexión de cara a alcanzar retos como la neutralidad de emisiones no más tarde de 2050.

Asimismo, Caballero ha calificado la Ley de Cambio Climático como un proyecto de país para cambiar el futuro y la calidad de vida de la ciudadanía. Esto “se concreta en el Plan de Recuperación y Resiliencia, uno de los de mayor y mejor inversión verde de todos los planes europeos”, ha afirmado. De hecho, al reto del cambio climático se destinan hasta 8 millones de euros, dentro del bloque de inversión en medioambiente, cambio climático y energía.

Los principales ‘peros’ a la Ley

Tal y como han denunciado varios diputados, a pesar de la necesidad de la norma, existen diversas carencias que esperan se solucione con la flexibilidad en la misma. Una de las recriminaciones más veces repetida ha sido la dirigida ha sido que esta se “queda atrás” de la realidad de la emergencia climática. “El ejemplo más clamoroso es el de la reducción emisiones: Se propone, tomando como índice el año 90, reducir un 23 por ciento las emisiones antes de 2030“, ha señalado Alberto Botrán, del GP Mixto.

Según han apuntado varios diputados, el objetivo en España es poco ambicioso, lejos del 55 por ciento marcado por la Unión Europea e incluso del 43 por ciento de Estados Unidos y la administración Biden. Por ello, se ha incidido en la existencia de límites en su eficacia en este sentido. Respecto a esta falta de ambición, Ciudadanos ha afeado al Gobierno la ausencia de la neutralidad tecnológica. “Un enfoque riguroso en esta ley habría supuesto que se incentivara cualquier tecnología que contribuya a la consecución de los objetivos, principalmente la reducción de emisiones”.

Desde el Grupo Popular, se ha señalado al Proyecto como pequeño, limitativo y tardío. A este respecto, han recordado que en septiembre de 2018 ya presentaron una propuesta en este sentido que fue rechazada por el PSOE y acusado al partido de querer ideologizar la ciencia. “Nosotros promovimos una asociación climática con la industria, que entendía que sin industria básica como la química es imposible la transición. Esta ley empequeñece un reto que traspasa esta generación, tiene una visión muy estrecha”, ha acotado Guillermo Mariscal.

Un objetivo común

La necesidad de luchar contra el cambio climático como objetivo de fondo, sin embargo, ha unido a la mayor parte de la Cámara Baja, que ha sido contundente en sus veredictos a la hora de incidir en la necesidad de afrontar con garantías este reto:

Iñaki Ruiz (GP EH Bildu). “Vivimos en una encrucijada histórica para el medioambiente y no podemos seguir produciendo en el mismo ritmo y forma, producir por encima de los ritmos de regeneración es inviable. Hoy prácticamente nadie se atreve a negar que el planeta está al borde del colapso y hay que actuar”.

Idoia Sagastizabal (GPVasco EAJ-PNV). “Esta Ley va a dotar de cobertura legal al proceso de transformación profunda que implica la descarbonización de la economía […] Si algo además nos ha enseñado la pandemia es la necesidad de contar con una industria fuerte; esto no está reñido con la sostenibilidad ambiental ni con la I+D+i, estableciendo mecanismos de apoyo para que la industria gane competitividad”.

Mª Carmen Martínez (Ciudadanos). “Es una Ley sin duda necesaria. Es innegable que los efectos del cambio climático tiene desde hace muchos años y cada vez más un impacto mayor y más evidente en la climatología y la salud de las personas. Parece mentira que algunos no vean la evidencia en sus efectos y en los numerosos estudios científicos que así lo manifiestan”.

Juan Antonio López de Uralde (Unidas Podemos). “Estamos de acuerdo en que esta Ley llega tarde, pero llega cuando hay un gobierno con voluntad política de sacarla adelante. La Ley establece un marco para la descarbonización de nuestro país y el horizonte 2050 para conseguir ese objetivo”.


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