CARMEN M. LÓPEZ Madrid | viernes, 20 de enero de 2017 h |

“El gran reto es preservar el Estado del Bienestar y, si es posible, mejorarlo”. Así arrancaba el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, su comparecencia tras la VI Conferencias de Presidentes. La sanidad estuvo muy presente en un encuentro marcado por el diálogo y el compromiso. Gobierno y comunidades autónomas comenzaron a trazar el nuevo marco de financiación autonómica. En el horizonte, un nuevo escenario prometedor que podría cambiar el rumbo de la gestión de los servicios públicos.

Tras cinco años con una financiación que no convence, parece que ha llegado el momento de darle el impulso definitivo a la reforma. Con o sin tensiones, lo cierto es que parece que algunas posturas se van acercando. Como adelantó Rajoy, se creará una comisión de expertos en el plazo de un mes con el objetivo de alcanzar el “máximo consenso” a lo largo de 2017.

Esta reforma no parte de cero. Muchas comunidades tenían claro los puntos fuertes que no deben faltar y, entre ellos, destaca el de pagar los servicios públicos fundamentales por su coste real. Esta es una de las principales novedades del encuentro. Por primera vez, se ha conseguido, de manera eficaz, establecer un perímetro para diseñar la reforma.

En todo este debate, la sanidad no ha quedado al margen y fue una de las protagonistas en los discursos de los responsables autonómicos. De hecho, de conseguir un acuerdo, el sistema sanitario se beneficiaría de esta decisión al introducir el criterio del coste real de los servicios sanitarios atendiendo a las especificidades de cada comunidad.

Por ejemplo, ¿qué pasaría si las comunidades no gestionaran los servicios públicos fundamentales y los prestara el Estado? “El Gobierno tendría la obligación de hacerlo de manera homogénea en todos los territorios con un coste”, explicó Emiliano García-Page, presidente de Castilla-la Mancha, al tiempo que indicó que ese es el coste que reclaman; lo que le costaría al Estado mantener los servicios que las comunidades están manteniendo. Es decir, se tendrá en cuenta que el coste de prestar un servicio sanitario a una persona de 85 años no es el mismo que el de un joven.

Como comentó su homólogo gallego, Alberto Núñez Feijóo, esta novedad está basada en principios de “solidaridad, suficiencia, equidad, transparencia, corresponsabilidad fiscal y garantía de acceso de los ciudadanos en función de su coste”. Este rediseño vislumbra un capítulo específico para sanidad.

Además, debido al peso que el gasto farmacéutico tiene sobre el gasto sanitario también cabe la posibilidad de que Farmacia disponga a su vez de un capítulo aparte dentro del capítulo sanitario. Como indicó Feijóo, es fundamental abrir una pieza separada sobre la sanidad, ya que supone en este momento el 40 por ciento del gasto de las comunidades, y según sus previsiones pronto será el 50 por ciento. En cualquier caso, el presidente gallego tiene claro que si no se acierta en la distribución del gasto sanitario “estaremos haciendo mal el sistema”.

A su juicio, también se tendrá en cuenta el criterio de dispersión, para lo que puso el ejemplo de que Galicia representa el 6 por ciento de la población española y sin embargo tiene el 14 por ciento de los centros de salud.

Por su parte, desde Andalucía, Susana Díaz, también valoró positivamente este cambio de contexto. Si el modelo contempla el coste promedio de los servicios públicos, se garantizará “la igualdad de los ciudadanos en este país, ya que de esta forma recibirían la sanidad, la educación o la dependencia con los mismos estándares y en igualdad de condiciones”.

Díaz explicó que las comunidades afrontan sus servicios públicos con las transferencias de financiación del Estado, con los impuestos cedidos y con los impuestos propios. “En comunidades como Andalucía, las transferencias de financiación no garantizan la suficiencia financiera, por lo que la comunidad tiene que aportar en torno a 2.000 millones cada año para sufragar los servicios públicos”. Díaz comentó que Andalucía se ha visto obligada a acudir a la competencia tributaria, a los tramos autonómicos de determinados impuestos para compensar esa merma de ingresos.

En esta línea, Ximo Puig, presidente de la Generalitat Valenciana, puso el ejemplo de la Comunidad Valenciana, que atraviesa una situación ”límite”. Actualmente, tienen 43.000 millones de euros de deuda, a su juicio, atribuible a la mala gestión, por ello, propone que “la parte de deuda que está relacionada con la infrafinanciación tiene que ser mutualizada y asumida por el Estado”.

Al margen de las especifidades de cada autonomía, para llevar a cabo todo este cambio, como explicó el presidente de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, una comisión de expertos llevará a cabo una evaluación de la sanidad. “Es fundamental que definamos la sanidad que queremos para saber qué destinamos para pagarla”. El extremeño tiene claro que “si queremos una sanidad puntera hay que invertir en ella, incorporar patentes e innovaciones farmacológicas y eso vale dinero, por lo que hay que poner la lupa”, destacó.

Lo que está claro, y en lo que todos insistieron, es que “habrá un nuevo modelo si hay un amplio consenso. Y si no lo hay, no habrá reforma”.

Cambios en empleo

Uno de los compromisos más esperados en el encuentro de presidentes fue la eliminación de la tasa de reposición. Fernández Vara reconoció que “abrir este melón no ha sido nada fácil”. En lo que todos coinciden es que en ningún caso esta apertura puede suponer el crecimiento del Capitulo I. Díaz, por su parte concretó que no se puede confundir con la tasa de cobertura que es la que tienen los empleados públicos. “Si no se pueden cubrir las plazas tendremos un déficit enorme. Me parece importante”, indicó.

Para García-Page, el número de funcionarios no es igual en todas las CC.AA., pero hay consenso general en que era necesario bloquear la tasa. Como recordó, esta medida ha impedido que surjan nuevos profesionales especializados en sanidad. “Se ha jubilado gente muy válida que no hemos podido reponer con nuevos especialistas”, concluyó.


La sanidad fue una de las protagonistas en los discursos de los responsables autonómicos



La reforma en el modelo de financiación contempla un capítulo específico para la cartera sanitaria