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Carlos B. Rodríguez Madrid | viernes, 25 de octubre de 2019 h |

Aunque genéricos y biosimilares no son productos comparables, el parecido en las estrategias planteadas para fomentar su utilización en el SNS es más que razonable. Hace años, el antiguo Insalud, con la participación de casi todas las comunidades autónomas, gestionó con éxito la productividad ligada al incremento del porcentaje de uso de genéricos. Hoy no resulta novedoso hablar de productividad ligada a la línea estratégica de los biosimilares —es un indicador tiene más o menos peso en los contratos programa de las comunidades autónomas—. El debate que se plantea tiene que ver más bien con el destino de los incentivos y apela a flexibilizar las estructuras para permitir el retorno directo, no tanto a los profesionales, sino al servicio.

Es una de las ideas que se extrajeron del debate de actualidad ‘Medicamentos biosimilares. Contribución práctica a la sostenibilidad y gestión eficiente del Sistema Nacional de Salud’, organizado en la sede de Wecare-u con la colaboración de la Asociación Española de Biosimilares, Biosim. Hoy esa capacidad no existe y en algunos servicios hospitalarios con un importante consumo de recursos, como expuso Pilar Llamas, jefa de servicio de Hematología y Hemoterapia de la Fundación Jiménez Díaz, todavía se percibe la pregunta de en qué se beneficia el servicio de una reducción del gasto a través de los biosimilares.

Estructura más flexible

Mientras se sigue trabajando en el mensaje de la sostenibilidad, Alfonso Varela, director de Procesos Asistenciales del Complejo Hospitalario Universitario de Santiago de Compostela, opina que una estructura “más flexible” que hiciera posible “un retorno directo a los servicios” ayudaría a afianzar la utilización de los biosimilares. “Es difícil desde estructuras públicas como la nuestra establecer este retorno directo, pero creo que es un punto en el que se debería trabajar para implicar, no individualmente al personal, sino sobre todo a los servicios”, explicó Varela.

En realidad, esta conclusión deriva de la todavía palpable mejora de la formación del profesional sanitario en materia de biosimilares. El Ministerio de Sanidad ha tenido muy en cuenta este hándicap a la hora de plantear el Plan de acción para fomentar la utilización de los medicamentos reguladores del, actualmente en fase de alegaciones.

Las consejerías de Sanidad de las comunidades autónomas son muy conscientes de ello, y dos de la que presumen estar hoy a la vanguardia, Castilla-la Mancha y Madrid. han dirigido buena parte de sus esfuerzos. La primera ya estableció en 2016 los trabajos como línea prioritaria de sostenibilidad en gasto farmacéutico. Gracias a ello, los profesionales disponen de dos herramientas de formación: el Boletín Farmacoterapéutico —un modelo clásico que ha incluido a los biosimilares en su tratamiento— y un nuevo informe sobre biosimilares, denominado Refitec —Ruta de Eficiencia Terapéutica— que evalúa cada medicamento en cuanto a su coste-beneficio y establece semáforos.

“Gracias a ellos, hemos visto cómo en dos años hemos multiplicado exponencialmente la penetración de biosimilares hasta el punto de convertirnos en la primera comunidad en penetración de biosimilares”, destacó Regina Leal, directora gerente del Sescam, que también apuntó a otra de las medidas incluidas en el Plan del Ministerio. “Hay algo que se fomentó hace tiempo para la implantación de genéricos, que nos vendría muy bien para los biosimilares, y que se ha perdido en la cultura de la gestión sanitaria, y es que se recete por principio activo”.

En la misma línea que Castilla-La Mancha, Madrid lleva tiempo trabajando en la formación como línea estratégica porque transmitir el valor del biosimilar como facilitador de acceso a otro tipo de innovación. Como trasladó María José Calvo, subdirectora general de Farmacia de Madrid, el diálogo con los profesionales ha sido generalizado, pero especialmente intenso en dos áreas que se consideraron prioritarias desde el punto de vista de la llegada de nuevos biosimilares: oncología y hematología. Fruto de ese trabajo, la comunidad ha sido capaz de sacar un documento de consenso con el posicionamiento en biosimilares en oncología y hematología para todo el Servicio Madrileño de Salud.

¿Y la intercambiabiliad?

Otros de los retos de los biosimilares mencionados por los expertos también entroncan con el plan lanzado por el Ministerio. Por ejemplo, la intercambiabilidad, “una cuestión a trabajar”, para Alfonso Varela, quien opina que sigue generando problemas con algunos profesionales y pacientes. Derribar esta barrera pasa, de nuevo, por la formación de los profesionales. El médico, según Llamas, todavía tiene que “entender bien desde el proceso de producción hasta la estructura del biosimilar”. Esa, dijo, es una de las dos grandes patas para pagar en materia de convencimiento. La otra es el potencial del trabajo en equipo, especialmente con el Servicio de Farmacia Hospitalaria. “Hoy día no se concibe que el clínico trabaje de forma independiente al farmacéutico”, resaltó Llamas.

Las dos representantes de la Administración tomaron buena nota de estas aportaciones, al tiempo que apuntaron otras de las barreras que a su juicio siguen pendientes de afrontar. Así, aunque Ingesa ya está trabajando en la centralización de los procedimientos de compra, María José Calvo apuntó que sería necesario hacer el proceso más dinámico. Desde Castilla-La Mancha, Leal también defendió una mayor rapidez en la aprobación de fármacos biosimilares, algo que, reconoció, ya está en la agenda del Ministerio de Sanidad. Pero la directora-Gerente del Sescam también aludió a otras apuestas “más innovadoras” que quizá podrían tenerse en cuenta. “¿Por qué no abrir el debate de la aprobación de la sustitución?”, se preguntó. “No digo que esté de acuerdo con la sustitución, pero el recorrido del biosimilar, después de 15 años, es suficiente como para que tanto los gestores como los clínicos confiemos”, dijo.


María José Calvo
“Los procedimientos de compra de biosimilares son muy rígidos. Deberían ser más dinámicos. Necesitamos flexibilidad y rapidez porque es una falta de eficiencia”



Regina Leal
“El recorrido del biosimilar es suficiente (…) Quizá el debate de la sustitución se debería establecer en el seno del Ministerio de Sanidad con la participación de las CC.AA.”



Alfonso Varela
“Sería importante que la estructura fuera más flexible y permitiera un retorno directo a los servicios, porque éstos se implicarían más a la hora de utilizar los biosimilares”



Pilar Llamas
“Falta formación. Los médicos necesitan entender bien desde el proceso de producción hasta la estructura del biosimilar. Con eso ganaríamos mucho“