Desde el comienzo de la guerra de Ucrania, la OMS ha documentado un total de 31 ataques contra la atención de salud a través de su Sistema de Vigilancia de Ataques contra la Atención Sanitaria.

Según los informes, 24 incidentes han provocado daños o la destrucción de centros sanitarios, mientras que en cinco casos resultaron dañadas o destruidas ambulancias. Los ataques han causado al menos 12 muertos y 34 heridos y afectado al acceso y a la disponibilidad de servicios de salud esenciales. Además, la OMS está en proceso de verificar otros informes, ya que se siguen notificando ataques pese a los llamamientos a la protección de la atención de salud que realiza en organismo internacional.

En este contexto, la OMS ha realizado recientemente un llamamiento al cese inmediato de todos los ataques contra la atención de salud en Ucrania. “Estos pavorosos ataques provocan muertes y graves lesiones entre los pacientes y los trabajadores de la salud, además de destruir infraestructuras de salud esenciales y obligar a miles de personas a renunciar al acceso a los servicios de salud, pese a la catastrófica situación de necesidad”, denuncia el director general de la organización Tedros Adhanom, que suscribe también la directora ejecutiva de Unicef, Catherine Russel, y la directora ejecutiva de UNFPA, el Fondo de Población de Naciones Unidas, Natalia Kanem.

Ante esta situación, reclaman un alto al fuego inmediato que incluya el acceso sin restricciones para que las personas en situación de necesidad puedan acceder a la asistencia humanitaria.

“Atacar a los más vulnerables –bebés, niños, mujeres embarazadas y quienes ya sufren afecciones y enfermedades, así como a los trabajadores de la salud que arriesgan su propia vida para salvar la vida de otros– es un acto de crueldad inconcebible”, subrayan.

Los portavoces remarcan de forma unánime que los ataques contra la atención y los trabajadores de la salud inciden directamente en la posibilidad de acceso a servicios de salud esenciales –especialmente para las mujeres, los niños y otros grupos vulnerables.

“Ya hemos constatado el aumento de las necesidades de atención de salud de las mujeres embarazadas, las que acaban de dar a luz, los niños más pequeños y las personas mayores en Ucrania, mientras que el acceso a los servicios se ve gravemente restringido debido a la violencia”, denuncian.

Como ejemplo, citan que desde el comienzo de la guerra se han registrado más de 4.300 nacimientos en el país y se espera que 80 000 mujeres ucranianas den a luz en los tres próximos meses. Además, destacan que el oxígeno y los suministros médicos, en particular los utilizados para tratar las complicaciones del embarazo, se encuentran en un nivel peligrosamente bajo, tal y como alertaron en su día al inicio de la invasión.

Respeto a los derechos humanos

Los portavoces destacan que es evidente que sistema de salud ucraniano está sometido a una presión considerable, y sería una catástrofe que se desmoronara e invitan a hacer todo lo posible para evitarlo. “El derecho internacional humanitario y el de los derechos humanos deben ser respetados, y la protección de los civiles debe ser nuestra principal prioridad”, subrayaron.

Con respecto a los trabajadores sanitarios, las entidades recalcan que deben poder mantener y fortalecer de manera segura la prestación de servicios de salud esenciales, en particular la vacunación contra la COVID-19 y la poliomielitis, y el suministro de medicamentos vitales para los civiles en toda Ucrania, así como para los refugiados que cruzan a los países vecinos.

En estos 20 días han nacido más de 4.300 niños en el país, y 80.000 mujeres ucranianas darán a luz en los próximos tres meses

“Debe haber sin excepción servicios de salud en los cruces fronterizos, en particular los de atención rápida y de derivación para niños y mujeres embarazadas. Es fundamental que los agentes humanitarios tengan acceso seguro e ilimitado para llegar a todos los civiles en situación de necesidad, dondequiera que estén”, defienden.

Para finalizan, han insistido en que se ha de poder entregar de forma segura los suministros médicos de emergencia –sobre todo los necesarios para la atención obstétrica y neonatal– a los centros de salud, las instalaciones temporales y los refugios subterráneos.

Los sanitarios europeos cierran filas por la paz

Desde el inicio de la contienda a finales del mes de febrero el sector sanitario en pleno ha manifestado su solidaridad con el pueblo ucraniano y, en particular, con los compañeros afectados. Junto a las condenas por la agresión rusa, una de las entidades de referencia, la Unión Europea de Especialistas Médicos, de la que es vicepresidente actualmente el presidente de la Organización Médica Colegial, Tomás Cobo, ha defendido que constituye un imperativo que los médicos especialistas, como el resto de médicos y profesionales de enfermería, puedan continuar sobre el terreno con el desempeño de sus funciones.

La UEMS ha subrayado que es crucial que se proteja su seguridad y defiende con firmeza que se mantenga el acceso a la atención médica para todos los pacientes que necesiten asistencia, una petición que contrasta con la dureza de las imágenes que en los últimos días han trascendido a través de los medios de comunicación audiovisuales.

Estos mensajes han calado en la última reunión ce la UEMS celebrada recientemente en Sevilla, donde su presidente, Vassilios Papalois recalcó que “los ucranianos luchan por la democracia, la libertad y el humanismo, valores que están en nuestro ADN, en la esencia de Europa. Ellos están luchando por su pueblo y por toda Europa, si no avanzamos en la consolidación de estos valores los perderemos. La UEMS muestra su apoyo incondicional a los compañeros de Ucrania”.

En la misma línea, Tomás Cobo se sumó al apoyo a los compañeros y compañeras de Ucrania y reiteró su condena a los ataques a hospitales y puntos sanitarios.