GENÓMICA

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J. Ruiz-Tagle Madrid | viernes, 02 de noviembre de 2018 h |

La medicina personalizada representa un cambio de paradigma en la forma de analizar, entender y actuar los actos médicos. No se trata sólo de un nuevo arsenal terapéutico que está llamado a ser parte de la solución de muchas patologías con especial incidencia en la oncología. Por eso es necesario que el poder político adecúe un marco legislativo que garantice por igual los derechos de los pacientes con el progreso científico. Pero también es necesario que la profesión médica, en especial algunas especialidades, transformen su modus operandi para que los resultados no se alejen de las perspectivas.

Con la llegada de la medicina de precisión hay algunos aspectos que deben modificarse. Un informe del Instituto Roche pone el foco, entre otros apartados, en los “deberes específicos que la medicina personalizada de precisión puede generar en los profesionales asistenciales”. Entre las actuaciones que señala y que van dirigidas a algunas especialidades sanitarias se enumeran varios: prestar asesoramiento o consejo genético, custodia y protección de la historia clínica, conservación de los datos genéticos o restricciones para otros usos y el deber de confidencialidad, entre otras. “Nos encontramos ante una nueva manera de establecer las relaciones entre médico y paciente y la observancia y respeto de los derechos de estos últimos. Conceptos y prácticas actuales relacionados con la información, en particular si es requisito previo del consentimiento del paciente, con el mismo consentimiento sobre diagnósticos y tratamientos, con la intimidad, con los derechos que emanan del derecho a la protección a la salud, como el acceso a la asistencia sanitaria desde la perspectiva de la MPP y otros aspectos, que requerirán una mayor profundización y el análisis de sus probablemente nuevas dimensiones”, sentencia el estudio.

Implicaciones en farmacogenómica

Los problemas jurídicos que se pueden plantear para esta especialidad y para la farmacogenética no son nuevos. Entre ellos están la obtención, el acceso y la utilización de información genética individual, tanto por parte de los investigadores y promotores como de los sujetos de la investigación y sus familiares biológicos, incluyendo aquí las muestras biológicas de terceras personas que podrían ser utilizadas en el futuro para estas investigaciones. “Contamos en la actualidad en España con una novedosa e innovadora legislación, la Ley de Investigación Biomédica de 2007 que trata de promover el uso de las muestras biológicas de origen humano con fines de investigación científica, pero asegurando que se haga de forma prudente y reglada, de modo que se evite que estos objetivos de primer orden puedan volverse contra los derechos e intereses de los llamados sujetos fuente, es decir, aquellos de quienes provienen dichas muestras, la mayor parte de ellos pacientes involucrados en la actividad asistencial”, dicen en el estudio.

Otro problema son los tratamientos. Se supone que con la información genómica recogida los tratamientos son totalmente dirigidos. Hipotéticamente los fallos producidos en perjuicio de la salud del paciente habrían de moverse más directamente en el ámbito de lo reprochable jurídicamente”, avisan en el estudio.