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CARMEN M. LÓPEZ Madrid | viernes, 03 de enero de 2020 h |

A pesar de la funcionalidad del Gobierno con dos elecciones en un año, el Ministerio de Sanidad no ha parado los motores en todos estos meses. La medicina de precisión en todas las patologías está irrumpiendo con fuerza y vertebrar las líneas y acciones para el abordaje de estas enfermedades es algo fundamental. A pesar de que se han dado avances, las tareas pendientes en este sentido se le acumulan a Sanidad.

El Plan Nacional de Salud Mental, cuya línea estratégica, entre otras cuestiones, es la prevención del suicidio sigue aún pendiente. En la misma situación está el Plan Nacional de Cáncer, que sigue sin actualizarse. A pesar de que el Senado puso las primeras piedras para la estrategia de medicina genómica, y que las comunidades autónomas van renovando su estrategia, la cuestión de la equidad en el acceso sigue estando presente en el Sistema Nacional de Salud.

Pero si 2019 ha destacado en algo ha sido en política farmacéutica y dentro de este campo no se puede pasar por alto el sistema de información que permitirá evaluar la eficacia y el valor terapéutico en la práctica clínica de los medicamentos de alto impacto: Valtermed.

De momento, los tratamientos que por ahora están son: Orkambi, Symkevi y Kalydeco’ para la fibrosis quística; las terapias CAR-T Kymriah, para leucemia linfoblástica aguda de células B y linfoma difuso de células B, y Yescarta, para linfoma difuso de células B; Besponsa, para leucemia linfoblástica aguda; y Alofisel.

En materia de aprobaciones, Sanidad ha dado pasos importantes que han hecho que la medicina de precisión esté presente en la Cartera de Servicios, eso sí, justifican de manera urgente la presencia de una estrategia nacional que permita el acceso a estas terapias.

2019 ha abierto la puerta a terapias frente a enfermedades importantes. Por ejemplo, el VIH, con la profilaxis pre exposición (PrEP), el tabaquismo o fibrosis quística. El cáncer también ha sido foco estratégico con la aprobación de la segunda CAR-T, Yescarta, desarrollada por Gilead.

Desde hace unos meses también se financian los fármacos Orkamb y Symkevi para los afectados por la fibrosis quística. Del mismo modo, a partir del 1 de enero, el Ministerio de Sanidad acogerá a bupropion y vareniclina, dos fármacos que han demostrado ser efectivos para dejar de fumar.

Otra de las revoluciones fue la financiación de la primera terapia celular del mundo, darvadstrocel, desarrollado por Takeda como Alofisel, aprobada por el Ministerio en otoño. Pero no fue el único fármaco ‘made in Spain’, abemaciclib, Verzenios de Lilly, está probado en cáncer de mama metastásico desde la pasada primavera.

A nivel Europeo, el ciclo se cierra con larotrectinib, Vitrakvi de Bayer, para tumores sólidos que presentan una fusión del gen del receptor de tirosina cinasa neurotrófico. Esta terapia es ya un hito en la oncología de precisión al introducir un nuevo concepto: el tratamiento agnóstico, basado únicamente en una alteración molecular independientemente del tipo. ¿Ha llegado ya el famoso cambio de paradigma?