GM Madrid | miércoles, 28 de diciembre de 2016 h |

Más de dos mil directivos de hospitales y otros gestores sanitarios, tanto del ámbito público como privado, se reunirán en Sevilla para analizar cómo mejorar la “experiencia de paciente” antes, durante y después de su contacto con los servicios sanitarios. Sobre la mesa de discusión, temas como las habitaciones individuales, los horarios de visitas, la coordinación entre los profesionales sanitarios, la atención integrada, la información a pacientes y familiares, la humanización de la medicina, la inversión en investigación e innovación, la profesionalización de la gestión sanitaria, la atención a los enfermos crónicos, la coordinación de los servicios sociales y sanitarios y la incorporación de la tecnología para ayudar a todos estos desafíos de gestión.

La presentación del Congreso ha tenido lugar en Sevilla, en un acto celebrado en el Real Alcázar que ha contado con la presencia del alcalde de Sevilla, Juan Espadas, del consejero de Salud, Aquilino Alonso, y del director gerente del Servicio Andaluz de Salud (SAS), José Manuel Aranda, que han querido mostrar de esta forma su apoyo a este gran encuentro de la gestión sanitaria promovido por la Sociedad Española de Directivos de la Salud (Sedisa) y la Asociación Nacional de Directivos de la Enfermería (ANDE). El vicepresidente de Sedisa, Modoaldo Garrido, y la vocal de ANDE en Andalucía, Caty Lorite, también han estado presentes en este acto, acompañando al presidente del Congreso, Manuel Huerta, que ha explicado los cinco ejes temáticos que centrarán el debate a través de diferentes formatos de presentación, como conferencias, mesas redondas, foros, entrevistas a fondo o conversaciones cara a cara.

El primero de esos ejes temáticos es precisamente el de la mejora de la experiencia asistencial, “un concepto que cobrará gran trascendencia en el futuro”, ha explicado Huerta, que ha emplazado a los gestores sanitarios a abordar sin reparos el debate sobre cuestiones como el confort, la información o el trato humano recibido, “cuestiones que nos importan a todos y que son fundamentales en nuestra percepción de la calidad de la atención sanitaria recibida, más allá de los aspectos puramente médicos”. El segundo eje temático será el de la cronicidad, una de las cuestiones clave para el futuro del sistema sanitario, en un contexto de envejecimiento progresivo de la población y pacientes pluripatológicos que viven cada vez más gracias al avance de la medicina. En tercer lugar, los directivos y gestores sanitarios reunidos en Sevilla debatirán también la cuestión de la financiación y la sostenibilidad del sistema, igualmente en una encrucijada por el aumento de la demanda y la necesidad de hacer un uso muy eficiente de los recursos públicos. La investigación y transferencia de conocimiento, también en un entorno aparentemente contradictorio, de limitación de la inversión pero de demanda constante de innovación, será el cuarto de los ejes temáticos. Y finalmente el quinto será la profesionalización de la función directiva, las competencias requeridas para sus atribuciones y algunas cuestiones de actualidad como la gestión de conflictos o la medición de resultados en salud.

“Hay numerosas experiencias innovadoras de gestión hospitalaria que están generando resultados muy positivos en la eficiencia de los procesos, acompañamiento al paciente crónico, información a familiares, trato humano y atención personalizada, imagen percibida y experiencia de paciente, y muchos otros ámbitos en los que la tecnología está ofreciendo grandes oportunidades de mejora”, ha explicado Huerta, que ha añadido que el reto del Congreso será “dar a conocer esas prácticas y lograr que sean cada vez más extendidas y formen parte de una estrategia global de mejora de la gestión desarrollada por profesionales con las competencias adecuadas para ello”.

A la gestión de la tecnología ha dedicado Manuel Huerta una atención especial en su presentación, señalando que esa gestión debe servir no sólo para aumentar la eficiencia de los procesos sino también para hacer una medicina más humana y empática, que empodere y otorgue mayor autonomía al paciente. “Hay que desterrar la idea de que la tecnología nos distancia del paciente, su efecto puede ser justamente el contrario y ya hay muchas experiencias que lo avalan, mostrando que la inteligencia hospitalaria puede y debe ser también inteligencia emocional. Las demandas que nos trasladan los pacientes son cada vez más de información, de coordinación, de atención, de cuidado en el detalle, y en eso la tecnología nos puede proporcionar una gran ayuda”, ha concluido Huerta.