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Con la disponibilidad de los biosimilares, los oncólogos cuentan con un mayor abanico de opciones de tratamiento, contribuyendo así a la sostenibilidad del sistema. Con la intención de avanzar en las oportunidades que ofrecen estas terapias ha tenido lugar el Café de Redacción Virtual, organizado por la Fundación ECO, con el apoyo de Gaceta Médica, la colaboración de Pfizer y el aval de SEOM.

Sol Ruiz, jefa de la división de Productos biológicos, terapias Avanzadas y Biotecnología de la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios; Enrique Aranda, Patrono de la Fundación ECO y jefe del Servicio de Oncología del H. Universitario Reina Sofia de Córdoba; Miguel Ángel Calleja, Jefe del Servicio de Farmacia del Hospital Universitario Virgen de la Macarena; y Carlos Camps, director de Programas Científicos de la Fundación ECO, y jefe del Servicio de Oncología del Hospital General de Valencia, han sido los encargados de trazar el escenario en este sentido.

Carlos Camps.

Partiendo de la base de que la estrategia en biosimilares se va consolidando en el ámbito de la oncología, los expertos coinciden en que esta avanza hacia la innovación sostenible.

Desde el punto de vista de la regulación, Sol Ruiz, ha recordado la extensa experiencia que existe en la Unión Europea en materia de aprobación de biosimilares. Desde 2003 hasta la actualidad se han autorizado más de 60 moléculas. De ellas, unos 30, ha dicho, son anticuerpos monoclonales y unas 15 son anticuerpos monoclonales biosimilares para enfermedades oncológicas.

“A lo largo de los años, ha habido un enorme desarrollo de métodos analíticos. Tenemos incluso para moléculas complejas que nos permiten detectar pequeñas diferencias con una alta sensibilidad”, ha precisado. Del mismo modo, “también ha crecido el desarrollo en  métodos de producción que han llevado a una mayor optimización en las formas de producción. Son capaces de obtener lotes de biosimilares con una mínima variabilidad”.

Ruiz ha señalado que la regulación se ha ido adaptando al conocimiento que se ha ido adquiriendo. “Nos hemos planteado si podemos prescribir moléculas solo con las etapas 1 y 2 y no tener que llegar a la tercera, pero lo planteamos de cara al futuro”.

La extrapolación

Los expertos durante el encuentro virtual.

Precisamente, uno de los aspectos más controvertidos, en su opinión, es la extrapolación de indicaciones. “Esta extrapolación se decide para cada molécula según los estudios clínicos. Pero si nos queda alguna incertidumbre no se autoriza como biosimilar en todas las indicaciones que si tendría el fármaco genérico”.

La gran pregunta para Ruiz es si en un futuro se podrá prescindir de los ensayos de eficacia. Ante esta idea, Camps ha explicado que la extrapolación es una manera de reducir el coste de estos fármacos. “¿Por qué no podemos ser generosos en este sentido?”, ha preguntado el experto.

La respuesta, en su opinión, es clara: “no nos queda duda que a pesar de  las pequeñas diferencias, van a funcionar en todas las indicaciones terapéuticas y tenemos identificadas todas las variaciones que pueden afectar a todas las indicaciones”. Sin embargo, en ese ejercicio de extrapolación, los reguladores piensan  que cuando se tome una decisión deben estar todos alineados.

 “Qué pasa si prescindimos de esas etapas? El coste y el tiempo es muy elevado”, ha destacado la experta. Una cuestión que seguirá presente y que no descarta de cara al futuro.

Sol Ruiz.

En definitiva, Ruiz incide en que la experiencia de los reguladores para analizar esas pequeñas diferencias proceden también de analizar  las diferencias en la vida comercial de los fármacos. “Es decir esos cambios que sufren todos las terapias a lo largo de su vida”.

En cuanto a la intercambiabilidad de los medicamentos biosimilares, Ruiz ha recordado que aunque no deciden las agencias reguladoras, “la experiencia nos dice que la intercambiabilidad no hace alertas de falta de eficacia y seguridad”. Para la experta y con la experiencia desde 2003 el esquema actual que existe es robusto y está claro.

Ahondando en la angiogénesis

Desde la perspectiva clínica, Enrique Aranda ha ahondado en el papel de la angiogénesis en el abordaje del paciente. Un concepto que tiene que ver con una parte concreta de la historia del cáncer. “Donde antes no llegábamos”. Como ha explicado el clínico, el tumor es un superviviente.

La angiogénesis es un proceso vital en la progresión del cáncer desde neoplasias pequeñas y localizadas hasta tumores más grandes, en crecimiento y potencialmente metastásicos. Diversos factores celulares pro y antiangiogénicos regulan este proceso. En condiciones normales, existe un delicado equilibrio entre los factores pro y antiangiogénicos, y no se produce angiogénesis. Sin embargo, durante el crecimiento tumoral, una variedad de factores desencadenantes ambientales y celulares conduce a la sobreexpresión de factores pro-angiogénicos. Estos factores, incluido el factor de crecimiento endotelial vascular, o VEGF, pueden inclinar la balanza hacia la angiogénesis. “El VEGF se ha identificado como uno de los factores más potentes y predominantes. La expresión de VEGF se ha asociado con angiogénesis, malignidad y metástasis en una variedad de tipos de tumores sólidos, incluidos los cánceres de pulmón, mama y colorrectal”.

Enrique Aranda.

En esta línea, los medicamentos antiangiogénicos pueden resultar en un aumento de la infliltración inmune tumoral induciendo la normalización de los vasos y/o aliviando la inmunosupresión. El aumento de la infiltración de células inmunes en los tumores permite, como ha señalado el oncólogo, que se activen más células efectoras (como las células T CD8 + o las natural killer (NK) tras el reconocimiento de las células tumorales. En esta etapa, las inmunoterapias pueden activar aún más las células inmunes efectoras o revitalizar las células efectoras que han sido suprimidas (por ejemplo, por moléculas” immnune checkpoint”). Las células efectoras inmunes activadas pueden secretar interferón gamma (IFNγ), que puede promover la remodelación vascular, completando así el ciclo.

El papel de la FH

Por su parte, Miguel Ángel Calleja, jefe del Servicio de Farmacia del Hospital Universitario Virgen de la Macarena, ha abordado el papel del farmacéutico hospitalario en los biosimilares en angiogénesis. Como ha destacado Calleja, el objetivo del farmacéutico de hospital es conseguir mejores resultados en salud y esto se consigue con mayor eficacia y seguridad en los tratamientos. De este modo, en el ámbito de la oncología ha puesto el ejemplo del biosimilar de bevacizumab, que cuenta con ensayos clínicos de calidad. “En total, 159 centros han participado en este ensayo. Tenemos un perfil de seguridad que prácticamente idéntico al original, con lo cual es una evidencia muy alta entre la similitud del original y el biosimilares. Además nuestros oncólogos llevan muchos años utilizando los biosimilares de anticuerpos monoclonales”, ha explicado.

Lo que está claro para el especialista de farmacia hospitalaria es que el biosimilar permite hacer una valoración sostenible. “En la UE han permitido reducir un coste de 40.000 millones de euros y en el mundo más de 90.000. Todo se ha invertido en innovación, por ejemplo en nuevas moléculas”.

Calleja ha recordado que cuando aparece el biosimilar, aparece con un 30 por ciento menos del precio. De este modo, considera necesario potenciar el acceso y uso de biosimilares. “Tenemos que huir de la idea de que la aparición de un biosimilares es un motivo de discrepancia entre farmacéuticos y oncólogos”.

Miguel Ángel Calleja.

Para este experto, no hay que olvidar que los biosimilares tienen un perfil de innovación en sí misma. “No son una copia barata del original, innovan en las indicaciones”. De hecho, ha recordado que hace unos años todas las sociedades científicas hicieron su posicionamiento respecto a los biosimilares y casi todas coinciden.

El farmacéutico no se ha querido olvidar de la importancia del trabajo multidisciplinar y de la implicación de todos los servicios. Además, este experto ha ido más allá al recordar los indicadores que existen en cada comunidad autónoma. En Andalucía, ha señalado, más del 50 por ciento de los biológicos que hay que adquirir, si tienen biosimilares se decantan por el biosimilar.

En cualquier caso, para Calleja “hay que hacer entre todos un esfuerzo para que la industria siga invirtiendo en la biosimilares”.

Con todo, los expertos ahondaron en la importancia de seguir impulsando la investigación en esta línea. Como precisó Camps, “hay que seguir con la investigación, la angioenesis no está en absoluto cerrada”. En materia de biosimilares también han puesto en valor el papel de los datos en vida real para reforzar la confianza de los clínicos.

Aquí tienes del debate íntegro: