Reconquistar la confianza de los profesionales sanitarios, inyectar recursos para recuperar el impulso perdido a lo largo de este siglo y lograr un gran acuerdo entre los grupos políticos. Son las tres piedras angulares sobre las que se ha de sustentar la reconstrucciónn del sistema sanitario según la visión de Rafael Matesanz, ex director de la Organización Nacional de Trasplantes.

El especialista, que es también asesor de la Organización Mundial de la Salud, compareció este jueves en la Comisión para la Reconstrucción del Congreso de los Diputados.

Tal y como expuso en su intervención, las convulsiones que ha representado la pandemia de COVID-19 suponen también una oportunidad para replantear de forma global el sistema. “Que todo siga igual no puede ni debe ser una opción”, aseveró.

La base de la reconstrucción del sistema sanitario, en su opinión, ha de ser la reconquista de la confianza de los profesionales, “que a lo largo de la crisis han demostrado una gran capacidad de autorganizarse y de responder con gran flexibilidad a situaciones de estrés y sobrecarga difícilmente imaginable”.

Matesanz insistió en que “el sistema debe responder ahora mejorando sensiblemente su situación laboral, sus condiciones de trabajo y sobre todo, reconociendo su capacidad de gestionar el sistema de una manera eficiente reduciendo al máximo las injerencias políticas”.

En la batería de medidas encaminadas a restaurar esa confianza, el experto abogó por proceder a una equiparación gradual a los niveles retributivos de sus homólogos de Europa Occidental, “hoy francamente alejados de los españoles y causa de una fuga de médicos y enfermeras jóvenes a otros países”.

Además, apostó por promover de una forma decidida la estabilidad laboral, incorporando la meritocracia en la selección de personal y reduciendo al máximo o eliminando la interinidad.

Especialidades de urgencias e infecciosas

Matesanz también respaldó la creación de las especialidades de enfermedades infecciosas y urgencias. “Se han mostrado fundamentales en la lucha contra el virus y deben ser reconocidas y potenciadas con miras al futuro. Esto haría posible, añadió, la formación de nuevos especialistas de una forma reglada”, detalló.

En la misma línea, destacó como necesario “inyectar al sistema una cantidad de recursos que nos permita recuperar todo el impulso perdido a lo largo del presente siglo y aprovechar para introducir los cambios necesarios para adecuarlo a los nuevos tiempos”.

También remarcó que para conseguir llevar a cabo con éxito todos estos puntos, sobre todo en un sistema descentralizado como el español, resulta muy necesario un amplio acuerdo entre todas las fuerzas políticas.

“Solo de esta forma se podrían garantizar tanto los recursos necesarios como el seguimiento de las líneas generales de acción previamente consensuadas con los gobiernos autonómicos”, expuso.

La herencia de los recortes

En su intervención, el especialista repasó el impacto de los recortes que arrastraba el sistema sanitario a partir de la crisis de 2008. “El Sistema Nacional de Salud no estaba en su mejor momento ni en las mejores condiciones ni para detectarla a tiempo ni para afrontar una prueba de esfuerzo de las dimensiones de la que estamos sufriendo”, admitió.

Entre las propuestas de reforma, el experto abogó asimismo por reforzar la gobernanza del Ministerio de Sanidad, que ha de asumir un verdadero liderazgo que pasa, según su exposición, por la presencia de expertos al frente de la entidad, la creación de estructuras temáticas, similares a la ONT, que aporten valor al a gestión de las comunidades autónomas, y la profesionalización de cargos directivos.

Matesanz también echó en falta un papel más resolutivo del Consejo Interterritorial, al menos  en determinados temas básicos en los que se alcance un consenso entre un porcentaje importante de las comunidades autónomas.

Atención primaria y comunitaria

Otra de las asignaturas pendientes del SNS es la reconsideración global de la atención primaria. Un punto irrenunciable, para evitar que iniciativas como el marco estratégico queden en palabras, es el de la financiación.  En este momento apenas supera el 13 por ciento del gasto sanitario y es preciso que suba “de manera inmediata” hasta el 20 por ciento.

“Tan importante es contar con más recursos como aplicarlos correctamente, no destinarlos a hacer más de lo mismo”, advirtió. En este sentido, es necesario mejorar su capacidad resolutiva para reducir significativamente la dependencia de la población de los hospitales.

Al mismo tiempo, y con la dotación necesaria, es preciso subrayar el enfoque comunitario de la especialidad de la Medicina de Familia y la atención domiciliaria, así como potenciar su papel en materia de salud pública, “en íntimo contacto con las estructuras ya existentes, pero con una formación y unos recursos suficientes como para que dispongamos de un sistema de vigilancia epidemiológica eficiente que prevenga mejor un nuevo rebrote de la pandemia”.

Ley General de Salud Pública

En el apartado de Salud Pública, y en la línea de otros expertos que han participado también en la Comisión para la Reconstrucción del congreso, considera ineludible desarrollar y en su caso revisar si fuera preciso la Ley General de Salud Pública 33/2011, que quedó en suspenso con la anterior crisis y que probablemente habría servido para afrontar mejor la situación actual.

Como puntos fundamentales aquí señaló la creación de una Agencia Nacional de Salud Pública, un refuerzo significativo de la red de vigilancia y el desarrollo de una estrategia nacional con especial hincapié en la vigilancia epidemiológica y la preparación de un plan de acción para futuras pandemias.