A medida que se acercan las fechas y festividades navideñas, va aumentando la preocupación por el aumento de la incidencia de los virus respiratorios propios de esta época del año. El SARS-CoV-2 es uno de ellos. Y es que, a pesar de que los meses más duros de la pandemia han quedado atrás, la COVID-19 aún sigue estando muy presente.

Jaime Jesús Pérez, presidente de la Asociación Española de Vacunología (AEV), ha indicado que el éxito de la campaña de vacunación COVID-19 es “indudable”: casi un 93 por ciento de la población total está primovacunada y un 92 por ciento de los mayores de 60 años cuentan con la primera dosis de recuerdo. Sin embargo, ha alertado de las bajas tasas de vacunación que se están consiguiendo en la campaña de otoño, donde tan solo un 53,2 por ciento de los mayores de 60 han recibido una dosis de recuerdo con vacuna adaptada frente a COVID-19.

Ante este escenario, expertos de la AEV y de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC) recuerdan la importancia de la cuarta dosis frente a la COVID-19. “Una cosa es que hayamos vuelto a la normalidad y otra es que no debamos seguir protegiéndonos contra la enfermedad”, ha señalado Pérez. Así, la AEV ha lanzado un documento de posicionamiento sobre la importancia de continuar con la vacunación COVID-19 para recordar la necesidad de recibir la dosis de recuerdo de este otoño-invierno 2022 “a la mayor brevedad posible” por parte de los grupos de población más vulnerables: mayores de 60 años y grupos de pacientes de riesgo.



Objetivo: evitar el aumento de la incidencia

Ángel Gil, catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la URJC, ha reconocido que, aunque el virus continúa circulando, el número de casos de COVID-19 ha bajado. Algo que, según Gil, se debe a “la acción de la Administración, tanto central como autonómica”, con la vigilancia epidemiológica de este virus. “Tenemos unos sistemas de vigilancia fantásticos y actualizados que nos permiten saber qué está ocurriendo”, ha agregado.

Sin embargo, el presidente de la AEV ha puesto de manifiesto que, ahora mismo, hay 4.400 personas ingresadas por COVID-19 en España, por lo que se debe mantener la precaución. “Hay que evitar que el aumento de la incidencia de estas fechas se traduzca en un aumento de hospitalizaciones y, para ello, las personas vulnerables deben vacunarse”, ha instado.

De hecho, Pérez ha apuntado que hay estudios que demuestran que el riesgo de hospitalización en personas no vacunadas es 20 veces mayor que en aquellas que sí lo están. Además, insta a continuar con la administración de la cuarta dosis de recuerdo, “porque la protección disminuye con el tiempo“. En concreto, la protección de la primera dosis de recuerdo puede haberse “reducido a un 40 por ciento o menos”.

Por otro lado, tal y como ha recordado Gil, estamos a punto de cumplir dos años desde que comenzara la vacunación COVID-19. “El 2021 fue un año de concienciación y todo el mundo entendía que era necesario vacunarse”, ha señalado. Sin embargo, se ha ido perdiendo esa percepción de peligro por parte de la población, en parte, por la creencia generalizada de que Ómicron es una variante menos agresiva que las anteriores. En este sentido, Pérez ha señalado que recientes investigaciones afirman que las personas que se infectan con Ómicron tienen una “gravedad similar a las de las variantes originarias” que causaron las primeras olas pandémicas.

Por tanto, ambos expertos concluyen que es importante transmitir a la población la necesidad de que los más vulnerables se pongan esa dosis de recuerdo antes de Navidad, pero que también el resto de la población complete su pauta de vacunación correspondiente.

Convivencia de COVID-19 y otros virus

“A pesar de que ahora la incidencia de COVID-19 es estable, esto puede cambiar en cualquier momento”, ha advertido el presidente de la AEV, quien, además, ha indicado que aunque estamos en un momento bajo de la pandemia, no ocurre así con la gripe. “Estamos en un momento de fase ascendente de gripe, aunque no sabemos todavía cuándo va a llegar el pico”, ha apuntado.

Este hecho, según Jaime Jesús Pérez, era previsible, pues con la retirada de mascarillas y otras medidas no farmacológicas, los virus respiratorios han comenzado a aflorar de nuevo. “Hemos tenido un momento de virus respiratorio sincitial (VRS) muy importante, estamos teniendo un momento de gripe y no sabemos qué pasará con la COVID-19, pero es previsible que pueda haber una nueva ola“, ha vaticinado.

Sobre la incidencia de gripe, Ángel Gil ha indicado que la gripe ha comenzado este año antes en niños y adolescentes, pero el pico en adultos y adultos mayores “siempre es después de Navidad”. “Esos mayores son los que ingresan, mayoritariamente, y algunos mueren; en 2019, casi 4.000 muertes fueron atribuibles a la gripe“, ha lamentado. Así, ha asegurado que la la vacunación antigripal se puede hacer durante todo el mes de diciembre e, incluso, hasta el 31 de enero.

Además, por las fechas que se acercan, será inevitable que se produzcan reuniones y aglomeraciones, por lo que es importante que la población vulnerable tenga la dosis de refuerzo y se sigan utilizando medidas de barrera frente al virus, como la mascarilla, tal y como ha afirmado Gil. El catedrático anima a volver a concienciar de que la mascarilla puede ser “muy útil” en ciertos entornos o momentos.

Dosis COVID-19 caducadas

EG ha preguntado al presidente de la AEV por las dosis COVID-19 caducadas y que tendrán que ser desechadas. “Es cierto que, afortunadamente, hay muchas más dosis de las necesarias. Los contratos que se hicieron eran para toda la población en 2020-2021 y ahora mismo no toda la población tiene la misma necesidad para esa dosis”, ha explicado Pérez. “La cuestión es que siempre es más importante tener dosis por si acaso hacen falta, que no hacer una previsión corta para que no se caduquen y luego no poder cubrir las necesidades”, ha añadido.

“Hay que tener en cuenta que en los grupos de riesgo hay, aproximadamente, 7 millones y medio de personas que sí se han administrado la dosis de recuerdo estacional y tendríamos la necesidad de llevar esa dosis a, al menos, otros 7 millones de personas que la tienen especialmente indicada”, ha indicado. Por tanto, Pérez considera que “no preocupa tanto que se caduquen algunas, como que haya 7 millones de personas que se tendrían que poner esa vacuna y aún no se la hayan puesto“.