“De la misma forma que no confiaríamos en la Camorra para resolver el problema de la mafia en Italia, no deberíamos confiar en la industria del tabaco para resolver los problemas del tabaquismo para nuestra población”. Un combativo Javier Padilla, secretario de Estado de Sanidad, ha defendido la independencia del Ministerio de los intereses económicos que, en este caso, representa la industria tabacalera. “Debemos tener una cosa muy clara”, ha continuado, “que es que la industria que ha generado el problema no va a ayudar a solucionarlo”.

De esta forma, contundente en sus declaraciones, el numero dos del departamento de Mónica García ha puesto en valor las medidas impulsadas por el Ministerio de Sanidad en este ámbito, que se plasman en el Plan Integral de Prevención y Control del Tabaquismo 2024-2027, una estrategia acordada con las comunidades autónomas en el seno del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (CISNS) y aprobada finalmente el pasado 30 de abril por el Consejo de Ministros.

En su intervención con motivo del Día Mundial Sin Tabaco, que se celebra el 31 de mayo, Padilla se ha referido a la película ‘Gracias por fumar’, que narra la historia de Nick Naylor, representante de una gran compañía de tabaco que pasa a la ofensiva como relaciones públicas del consumo de cigarrillos. “Una de las cosas que promete es que el tabaco volverá a ser sexy”, ha comentado Padilla sobre una de las escenas. “Ese momento es en el que nos encontramos ahora mismo. Y ese, justamente, es el reto que debemos abordar desde el Ministerio: conseguir que fumar no vuelva a ser sexy”, ha ahondado.

Para ello, ha abogado por evitar el comienzo de la adicción al tabaco y enseñar la salida a aquellas personas que ya fuman. “Necesitamos espacios libres de humo y hacer que la exposición ambiental sea menor”, ha concretado Padilla, a lo que ha añadido: “Pero también necesitamos equiparar la regulación de las nuevas formas de tabaco y productos relacionados a la regulación de los ya existentes”. Esto es necesario, ha proseguido, puesto que existe una “situación de sustitución” y estas nuevas formas de fumar, como el vapeo, son “la puerta de entrada”, especialmente, para los jóvenes. “A día de hoy, nadie fuma ‘para hacerse el chulo’ un Ducados, pero sí un vapeador”, ha alertado.

Para Padilla, es una “obligación actuar de manera valiente”, en términos regulatorios, sobre estos nuevos tipos de productos. “Día tras días, vemos estudios longitudinales que muestran niveles importantes de asociación entre la exposición a nuevos productos de tabaco y el desarrollo posterior de patologías, ya sean relacionadas con problemas respiratorios o de otro tipo”. Así, ha apostado por actuar siguiendo el principio de precaución para colocar a España en la “vanguardia de las políticas de prevención y control del tabaquismo”.

Durante su discurso, el numero dos Sanidad se ha referido a las proclamas de “libertad de elección” que abanderan algunas entidades y empresas en lo relativo al consumo del tabaco. “No se es libre si se tiene una adicción a un producto”, ha recalcado Padilla. “revenir el tabaquismo o facilitar la liberación de esa adicción son políticas que promueven la libertad y la capacidad de decisión de nuestra población”, ha precisado.

Primeros pasos del Plan Antitabaco

Todos esos principios a los que se ha referido el secretario de Estado de Sanidad quedan plasmados, directa o indirectamente, en el Plan Integral de Prevención y Control del Tabaquismo, que ya ha comenzado a dar sus primeros pasos para la ampliación de los espacios libres de humo y para regular el empaquetado genérico del tabaco. Este documento gira sobre cuatro ejes, según ha explicado Estefanía García, subdirectora general de Promoción de la Salud y Prevención del Ministerio: sanitarios, normativos, de protección del medio ambiente y de coordinación.

La estrategia cuenta, además, con cinco metas: prevenir el inicio de consumo de tabaco y productos relacionados, ampliando los espacios sin humo o disminuyendo el atractivo del producto; fomentar el abandono del tabaquismo y facilitar la ayuda para dejar de fumar; recudir la exposición medioambiental a las emisiones de tabaco en espacios públicos y privados y reducir la huella ecológica; promover la investigación aplicada y la monitorización en el control del tabaquismo y, por último, potenciar la coordinación y el establecimiento de alianzas.

Sobre las acciones que ya está llevando a cabo el departamento de Mónica García, la responsable de la Unidad de Prevención y Control del Tabaquismo, Susana Verdejo, ha recordado que Sanidad sacó el pasado 8 de abril a consulta pública previa la modificación del Real Decreto 579/2017, de 9 de junio, por el que se regulan determinados aspectos relativos a la fabricación, presentación y comercialización del tabaco y productos relacionados, con el l objetivo regular el empaquetado genérico del tabaco. Una vez recibidas las más de 4.000 respuestas a esta consulta, el departamento trabaja en el siguiente paso, que es redacción del proyecto de Real Decreto “con enmiendas y acciones reales”.

En cuanto a la estrategia de control que desarrollo del Plan, Verdejo ha destacado que desde el Ministerio se está controlando que los productos que están en el mercado cumplen con la legislación, es este caso con el RD 579/2017. “Estamos revisando exhaustivamente”, ha añadido, y en las últimas semanas se han realizado algunos procedimientos administrativos para retirar algunas marcas de cigarrillos electrónicos que superaban el volumen. Asimismo, se trabaja ya en la próxima campaña de publicidad institucional, que se prevé difundir en septiembre u octubre del presente año, según ha concretado.


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