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La Asociación Nacional de Familias y Mujeres del Mundo Rural (Afammer), la Escuela Madrileña de Salud, Fundamed y la Alianza General de Pacientes (AGP) trabajarán juntos para mejorar la salud de la mujer en el entorno rural.

La presidenta de Afammer, Carmen Quintanilla, la vicepresidenta de la AGP, Pilar Martínez, Gema Vega, de la Escuela Madrileña de Salud, y Patricia del Olmo, en representación de Fundamed, se han reunido recientemente para marcar las líneas de colaboración entre las cuatro entidades.

El objetivo principal es desarrollar actividades de prevención y promoción de la salud. Estas actuaciones tendrán en cuenta el perfil de la mujer como cuidadora y como punto clave en la promoción de hábitos saludables en el entorno familiar.

Carmen Quintanilla pone en contexto el calado de este acuerdo para GM. La presidenta de Afammer recumarca que, aunque estamos ante una sociedad tecnológica y digitalización, esa digitalización no ha llegado al mundo rural de la manera que debería y, por tanto, produce inseguridad jurídica.

De igual modo, subraya que es necesario llegar a las mujeres y darles más información en materia de sensibilización a la hora de protegerse y de promocionar la autoayuda en enfermedades como el ictus, el cáncer de mama metastásico, y otras patologías como el cáncer cérvix o útero, en las que es preciso hacer un gran esfuerzo para dar a conocer y sensibilizar sobre estas enfermedades.

Quintanilla no pierde de vista que hay que reconocer que hay un buen servicio sanitario: “Tenemos una sanidad que nos protege y nos ayuda y la mujer y el mundo rural deben conocer esa información, porque son la cabeza visible de las familias y desarrollan la vida en los pueblos”, asegura.

De igual modo, la portavoz de este colectivo defiende que hay que mirar al cuidador. Una figura esencial, fundamentalmente femenina, que olvida su propio cuidado. Y es que, desgraciadamente, subraya Quintanilla, “lo que está ocurriendo es que cubren un servicio público que el Estado no da, pero que es fantástico dentro de la familia”.

Tenemos que llegar también, insiste, a esa figura de cuidadora y conseguir promover su autocuidado.

Mujer y soledad

Hablar de mujer en el entorno rural es hablar también de soledad, que afecta al 71 por ciento de las mujeres. “Viven solas y esa soledad lleva a enfermedades asociadas”, remarca la presidenta de Afammer. Por ello, considera necesario realizar un gran esfuerzo desde el ámbito de la salud, con iniciativas como las que pone en marcha la escuela madrileña de salud, que, en su opinión, está realizando un gran trabajo en este terreno.

La línea de colaboración conjunta pretende impulsar un envejecimiento saludable y activo. Un objetivo esencial en entornos como el de la Sierra Norte de Madrid, cuya población, alrededor de 29.000 habitantes, se reparte en cerca de 47 municipios.

Acceso a los recursos sanitarios

Desde Afammer, su presidenta recalca que en muchas ocasiones las mujeres del entorno rural no acceden a servicios sanitarios que, de entrada, están bien dotados. Una de las principales razones, detalla, es el desconocimiento de estos servicios. Frente a esto, Quintanillas subraya que es preciso “hacer todo lo posible por conseguir que esa asistencia sanitaria de gran calidad llegue a toda la sociedad, también al entorno urbano