C.M.LÓPEZ Madrid | viernes, 24 de marzo de 2017 h |

Las idas y venidas de Donald Trump con el ala más dura del Partido Republicano por su reforma sanitaria está marcando la agenda presidencial de los últimos días, y parece que el debate sobre la derogación del Obamacare seguirá en el candelero, ya que ni el propio Partido Republicano es capaz de ponerse de acuerdo.

Hay quién asegura que se trata de la primera gran derrota de Trump desde que llegó a la Casa Blanca, y es que la derogación del modelo de Obama se convirtió en la primera promesa electoral del magnate.

La Cámara de Representantes se reunió para votar contra el modelo de Obama, sin embargo, la falta de acuerdo retrasó la votación a los próximos días. Un revés para el presidente republicano de la Cámara, Paul Ryan, y el presidente americano en su primera prueba legislativa importante. De hecho, Ryan abandonó la sesión parlamentaria tras un esfuerzo final por la Casa Blanca para convencer a los conservadores para apoyar el proyecto de ley. Los legisladores republicanos tampoco se sumaron al carro. Además, este revés coincide con el séptimo aniversario de la reforma de Barack Obama.

Este resultado, que al cierre de esta edición sigue sin prosperar, es la antesala de lo que parece se convertirá en el mayor enfrentamiento en el Congreso. Por un lado, los conservadores están presionando para eliminar algunos de los requisitos de Obamacare, pero esto tampoco consigue alinear a los republicanos más moderados, preocupados por el desamparo de las personas con menos recursos y que, con la propuesta de Trump, perderían el seguro sanitario (ver GM nº 639).

Mientras tanto, la Casa Blanca tratará de conseguir alcanzar un equilibrio que se plantea difícil, ya que cualquier concesión que hagan a la derecha republicana pone en riesgo la pérdida de votos entre los republicanos moderados. Además, el frente conservador, agrupados en el Freedom Caucus tampoco se lo pondrá fácil. De momento, el pulso sanitario sigue abierto.