Premios Fundamed
C. R. Madrid | jueves, 31 de octubre de 2019 h |

Son varias las ocasiones en que un Pacto por la Sanidad ha salido de los programas electorales para acabar en la mesa de gobiernos, partidos y formaciones parlamentarias. Ejemplo de ello son las subcomisiones y documentos generados en la Comisión de Sanidad del Congreso durante las legislaturas 9 y 10, cada una con un gobierno distinto: uno del PSOE y otro del PP. Desde entonces, la búsqueda de un acuerdo que permita hacer políticas sanitarias, y no política con la Sanidad, se ha complicado con la aparición de nuevos actores, convirtiendo lo que fue un sueño en una utopía. En la antesala del 10-N, el Pacto sanitario, o lo que queda de él, sigue vivo, pero más vinculado a las autonomías que a las instituciones estatales.

A punto de comenzar la campaña, sólo Ciudadanos apuesta abiertamente en su discurso por seguir intentándolo. “Mi partido defiende un pacto nacional por la Sanidad, porque hay que reformar tanto la organización, como su funcionamiento y su gestión”, aseguró José Antonio Mirón, médico y candidato al Congreso por Salamanca de la formación naranja, durante un debate organizado por ANIS.

Lo cierto es que allí donde Gobierna Ciudadanos el pacto ya se está intentando. A mediados de octubre, la consejera de Sanidad de la Junta de Castilla y León, Verónica Casado, convocó a todos los partidos con representación en las Cortes de Castilla y León a una reunión con un único punto en su orden del día: iniciar un proceso de trabajo para lograr un pacto regional con todos los sectores implicados y con consenso político.

Ni PSOE ni Unidas Podemos acudieron a la cita, pero ello no ha mermado la convicción de la consejera, que ha vuelto a insistir en el Pacto ante los médicos de la región y en un diálogo organizado por EFEsalud junto con Cofares. Y no lo hizo sola. Con ella coincidieron sus homólogos de Madrid, Enrique Ruiz Escudero, y de Castilla-La Mancha, Jesús Fernández Sanz, lo que demuestra que el Pacto sigue vivo y es más necesario que nunca para quienes gestionan la sanidad: las comunidades autónomas. “Tiene que haber un pacto por la sanidad y la salud; estamos de acuerdo en llegar a él”, subrayó Ruiz Escudero. A lo que Fernández Sanz añadió que “puede haberlo”, pero solo si previamente se ha hablado de financiación autonómica, y en concreto de financiación sanitaria.

No son los únicos mensajes que desde las autonomías hacen pensar que el sueño aún es posible. Sólo hay que mirar al contenido de los discursos que los presidentes de Galicia y Castilla-La Mancha lanzaron en la XIV edición de los Premios BiC. Alberto Núñez Feijóo aseguró que los intereses generales existen, pero que son precisos “gestores que los defiendan”, desterrando las diferencias. “Vamos a gastar el 40 por ciento en sanidad y tenemos que preocuparnos por esto para poder mantener el sistema sanitario”, apuntó. Y Emiliano García-Page resaltó que la sanidad pública y la privada son complementarias, desmontando así uno de los argumentos que hoy frenan cualquier intentona de pacto.

Lo cierto es que, aunque la necesidad de un cambio de rumbo es compartida por todos, la ministra de Sanidad en funciones, María Luisa Carcedo, no lo mencionó ni una sola vez durante la clausura del II Ciclo de Sesiones del Pacto de Estado por la Sanidad que organiza Asedef, un detalle a destacar que otorga más peso a la idea trasladada por Mariano Avilés, el presidente de esta asociación. “Hoy el pacto parece más complicado por la fragmentación parlamentaria y quizá por eso sea más necesario”, dijo.