El exministro de Sanidad y candidato del Partido Socialista de Cataluña (PSC) a la presidencia de la Generalitat de Cataluña, Salvador Illa, fue el gran triunfador de la jornada electoral del 12-M. Los socialistas cosecharon su mejor resultado en unos comicios catalanes, con 42 asientos, y por primera vez en su historia ganó en votos y en escaños. Pero su contundente victoria no le asegura la investidura y un futuro gobierno estable. Pese a la debacle de las formaciones independentistas, que por primera vez desde 1980 no suman mayoría en unas elecciones autonómicas, estos últimos tienen la llave del Govern en sus manos. Si quiere gobernar, y sacar adelante su agenda sanitaria, Illa deberá entenderse con ERC, tercera fuerza con 20 escaños, si bien su líder y actual ‘president’ en funciones, Pere Aragonès, anunció que trabajará “desde la oposición”. Sea como fuere, la contundente victoria de Illa le acerca a la presidencia de la Generalitat, desde donde pretende mejorar las prestaciones y la seguridad del paciente del Servicio Catalán de la Salud (CatSalut) y emprender reformas que mejoren el modelo de salud pública.

“Hoy Catalunya abre una nueva etapa”, exclamó el candidato Illa tras su victoria electoral. “Esta nueva etapa será para todos los catalanes y las catalanas. Piensen lo que piensen, hablen la lengua que hablen, vivan donde vivan y vengan de donde vengan. Ningún catalán quedará fuera de esta nueva etapa que hoy abrimos”, prosiguió. A falta de conocer junto a quiénes emprenderá esta “nueva etapa”, de la que asume la responsabilidad de liderar, el líder del PSC avanzó que pondrá “los servicios públicos como primera prioridad”. Ministro de Sanidad entre los meses de enero de 2020 y del 2021, Illa gestionó los momentos más críticos de la pandemia de COVID-19 y la estrategia de vacunación contra el virus. Su protagonismo y visibilidad en aquel gabinete de Pedro Sánchez le llevó a liderar el PSC en las elecciones del 14-F, en sustitución de Miquel Iceta, para relanzar electoralmente a una formación en declive. Una decisión que fue entonces muy cuestionada, pero que da ahora resultados para los intereses de los socialistas catalanes.

Desde la Generalitat, si prosperan las duras negociaciones de las próximas semanas con ERC, que perdió ayer 13 escaños, pasando de 33 a los 20 actuales; y con Comuns Sumar, que restó dos asientos a los obtenidos en 2021, hasta los seis de este 12-M; Salvador Illa asumirá el reto de incrementar la inversión en sanidad con el fin de llegar al 7 por ciento del PIB, en línea con los países más avanzados de la UE. Para ello, el candidato del PSC prometió durante la campaña que analizarán los presupuestos de salud “con trasparencia”, reducirán el gasto desplazado y harán nuevos planteamientos dinerarios “realistas”. Este aumento del gasto público estará dirigido a solventar algunos de los problemas estructurales del CatSalut, como las listas de espera para acceder a un especialista, a una prueba diagnóstica o a una intervención quirúrgica, un punto de mejora del sistema sanitario catalán; o las dificultades para cubrir plazas en las zonas de difícil cobertura.

Primaria y listas de espera

Para ello, el programa del PSC contempla aprobar de manera urgente un decreto de Accesibilidad al Sistema de salud que establezca los tiempos máximos de espera y un servicio de reclamación y obligación del Servicio Catalán de Salud, que pueda dar alternativa en caso de incumplimiento del plazo máximo garantizado. En este caso, dice el programa, se debe proponer otro centro, y si es posible priorizando los centros de gestión pública. En cuanto a la Atención Primaria, Illa promete dotar de los recursos necesarios para garantizar la prestación de una cartera de servicios ampliada. Estos recursos se estiman, según el programa del PSC, en un mínimo del 25 por ciento del gasto real de salud. Además, pretende incrementar las visitas presenciales, de tal forma que la respuesta a la demanda de visita se produzca en un máximo de 48 horas, y adecuar la dotación de profesionales mejorando sus condiciones de trabajo.

En otro orden de cosas, el PSC quiere desplegar la Agencia de Salud Pública de Cataluña, que funcionará como red territorial y soporte de las diferentes administraciones para la prevención y promoción de la salud. Según indican, el organismo interactuará con las agencias internacionales y dispondrá de instrumentos potentes de conocimiento y gestión, coordinándose con el resto del sistema sanitario. Otro de los aspectos más destacados en el programa de sanidad del PSC es lograr y asegurar la equidad territorial de los recursos, comenzando con la elaboración de un estudio detallado sobre la distribución de los mismos, tanto en Atención Primaria, como intermedia y salud mental. Sobre esto último, la intención del candidato Illa es elaborar un Plan Integral de Salud Mental, promoviendo además la creación de un Observatorio sobre el Suicidio y una estrategia de actuación en la prevención. El programa también recoge la necesidad de elaborar un Plan de Choque de salud mental infantojuvenil ante el aumento de los suicidios en esta franja etaria.

La ministra de Sanidad, Mónica García, ha asegurado que el próximo gobierno de Cataluña “tendrá todo el apoyo del Ministerio de Sanidad para colaborar en fortalecer el Servei Català de Salut”. En su perfil de X (antiguo Twitter), García ha recordado que “hay muchos retos por delante y una mayoría progresista para defender la sanidad pública”.

Puigdemont se postula

Además de Illa, el candidato de Junts, Carles Puigdemont, también ha anunciado su intención de presentarse a una investidura en el Parlament. “Creemos que hay opciones de poder ir a la investidura con un gobierno de coherencia soberanista”, ha comunicado el líder independentista en esta jornada poselectoral. Puigdemont ha pedido, para ello, el apoyo de ERC, con el que ya ha iniciado contactos, aunque ha admitido que todavía está “lejos de establecer un marco negociador”. Junts fue el único partido independentista que mejoró sus números respecto a las elecciones de 2021: pasó de 32 a 35 escaños, consiguió un 21 por ciento de los votos y se colocó como segunda fuerza por detrás del PSC; un ascenso que sabe a victoria en su particular lucha contra la formación de Pere Aragonès por liderar el independentismo.

Por detrás, el Partido Popular de Alejandro Fernández supera las expectativas y pasa de octava a cuarta fuerza en el Parlament. El PP de Cataluña quintuplicó sus tres escaños de 2021, hasta los 15 actuales, y logró un 11 por ciento de los apoyos. Vox mantuvo los 11 diputados que obtuvo el 14-F, y mejoró ligeramente sus resultados en porcentaje y número de votos. Los Comunes, por su parte, perdieron dos escaños y cerca de un 1 por ciento del porcentaje de votos, mientras que Ciudadanos desapareció definitivamente del Parlamento catalán, donde sí logró entrar Aliança Catalana, una formación independentista de extrema derecha y de corte antiislamista, liderada por la alcaldesa de Ripoll, Sílvia Orriols, que centró su discurso en la inmigración.


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