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Hasta ahora, la coincidencia ha sido unánime. No habrá otra oportunidad como ésta para firmar un gran Pacto por la Sanidad. Pero, finalizadas las comparecencias de los expertos y llegado el momento de llegar a acuerdos, los viejos debates han vuelto y amenazan con rebajar las posibilidades del acuerdo. Como gran cuestión de fondo, las dos posturas abiertas sobre el sector privado y su papel en el fortalecimiento del sistema sanitario. Y como punta de lanza de este desencuentro, el informe de la AiREF sobre gasto de receta. Tras la primera votación, seguía incluido en el texto.

Resumió muy bien la situación la diputada popular Ana Pastor.Las futuras generaciones recordarán que estuvimos a punto de llegar a un Pacto por la Sanidad, pero que por cuestiones maximalistas no lo conseguimos”. Y en esas estaba el grupo de trabajo de Sanidad y Salud Pública de la Comisión para la Reconstrucción el 1 de julio, tras la primera ronda de votación de enmiendas a su documento de conclusiones.

El texto base es el que presentaron conjuntamente PSOE y Unidas Podemos. Los distintos grupos presentaron un total de 326 enmiendas. De ellas, se incluyeron algo más de 80. Finalmente, el texto se aprobó por 165 votos a favor, 27 en contra y 89 abstenciones…  

La salida de VOX de la Comisión ha mermado las fuerzas de la oposición, y reforzado la capacidad de PSOE y Unidas Podemos de sacar adelante su propuesta base. Entre los votos en contra, los del grupo vasco, por considerar que el texto supone una injerencia en las competencias autonómicas. Entre las abstenciones, las de diputados del PP.

Enmiendas aprobadas

“Agridulce”. Con esta palabra resumía Elvira Velasco, portavoz de Sanidad del PP, el resultado de esta primera votación.  Agridulce porque, a pesar de constatar los mensajes mano tendida del grupo socialista y del Gobierno, la materialización de esos acuerdos, salvo en algún caso puntual, ha sido escasa.

Al PP se le aceptaron unas 40 enmiendas, de las más de 170 presentadas. Muchas de ellas de redacción. ¿Lo más gordo? “Un plan de recursos humanos” dirigido a abordar, según Velasco desde las retribuciones al número de plazas, pasando por la Atención Primaria, la asistencia en el ámbito rural. También se aprobó una reserva estratégica de material y la definición de un mapa de necesidades de tecnología sanitaria.

Quien más guiños se llevó de los partidos del Gobierno fue Ciudadanos. Había presentado 12 enmiendas. Consiguió acordar la creación de un cuerpo sanitario de reserva para emergencias y el impulso de una Estrategia Nacional de Salud Mental, que incluye la elaboración de un Plan Estratégico de Prevención del Suicidio

La colaboración público-privada

El PP decidió mantener vivas el resto de sus enmiendas de cara a las futuras votaciones al texto. La primera, prevista para el 3 de julio, en la Comisión para la Reconstrucción. La definitiva, en el Pleno del Congreso.

Quedan, por tanto, dos oportunidades más para seguir mejorando el texto, especialmente en lo que atañe a las distintas formas de colaboración público-privada dentro del sistema sanitario. En el caso del PP, “es trascendental”, según destacó Velasco a EG, la salida del informe de la AiREF y atender a la alianza estratégica con la industria farmacéutica que se pregona desde este grupo y desde Ciudadanos.

Pero no sólo en el ámbito de Farmacia se lidia esta guerra. En la presentación de las enmiendas, el llamamiento de Ana Pastor a abandonar “posiciones maximalistas” en materia de gestión también fue refrendado por Guillermo Díaz. Las enmiendas de Cs fueron las más explícitas al respecto, al solicitar la “eliminación de la limitación de la gestión directa”.

A pesar del llamamiento al diálogo que protagoniza Ana Prieto, la portavoz socialista, se trata de un punto al que Unidas Podemos no quiere renunciar. Su portavoz, Rosa Medel, fue tajante: “Queremos y creemos que se debe derogar la ley 15/97. Queremos dejar los negocios fuera de la salud”.

Algunas de las enmiendas de la oposición

PP

La bala en la recámara del PP para el Pacto Sanitario es Ana Pastor. La diputada del PP pidió altura de miras y entendimiento en los grandes asuntos. De lo contrario, dijo, “las futuras generaciones recordarán que estuvimos a punto de llegar a un Pacto por la Sanidad, pero que por cuestiones maximalistas no lo conseguimos”.

El 1 de julio, cuando se presentaban y debatían las enmiendas al borrador de PSOE y UP, había en España más de 50 rebrotes de COVID-19. Las solicitudes de cambios del PP tenían en cuenta esta situación, así como la de reformar un sistema sanitario cuyos modelos de organización fueron planteados para la realidad socio-demográfica de los años 80. El resultado, una amplia batería de medidas a corto, medio y largo plazo. “Todas necesarias, todas importantes, pero algunas urgentes”, según Pastor.

Éstas son las más importantes:

  • Impulso y reforma del SNS. Un apartado ‘macro’ en las enmiendas del PP, que incluye desde planificar la organización adecuada de los recursos con protocolos actualizados y reforzados hasta una mejora de la continuidad asistencial, pasando por el impulso de la hospitalización a domicilio. Otra solicitud importante es poner en marcha un plan de recuperación de la actividad asistencial, que incluya también información sobre con qué recursos se va a pagar. Como punto de encuentro con Ciudadanos, el PP apuesta por una reserva de profesionales (y otra  de productos sanitarios y medicamentos críticos a corto, medio y largo plazo) y el refuerzo de la Sanidad exterior.
  • Reforzar la gobernanza del sistema. El PP no renuncia a una Agencia Nacional de Salud Pública y calidad Asistencial formada por un representante de cada comunidad autónoma, bajo coordinación de la Administración General del Estado. “A cargo de ella tiene que elevarse todas las decisiones en materia de salud pública”, dijo Pastor.
  • Humanización. Impulsar nuevas medidas, como la creación de una Oficina de Atención a las víctimas de la COVID-19.
  • Atención Primaria. Refuerzos para abordar con garantías algunas de las tareas más importantes de este nivel asistencial: atención a pacientes crónicos y pluripatológicos, vigilancia epidemiológica y declaración de enfermedades transmisibles.
  • Especializada. Pastor defendió que la formación MIR y el conjunto  de profesionales deben verse sometidos a cambios cualitativos (nuevas especialidades) y cuantitativos (más profesionales, con más estabilidad).
  • Ámbito rural. El PP pidió un plan específico de cobertura e incrementar el número de enfermeras.
  • Recursos humanos. Pastor impulsó y logró consenso unánime para aprobar la Ley de Ordenación de las Profesionales Sanitarias. Y lleva tiempo proclamando que su desarrollo es “clave”. El PP insiste también en sus enmiendas en impulsar un Plan de Recursos Humanos del SNS con “dotación económica”.
  • Salud Pública. Otro ámbito macro, con varias propuestas. Además del refuerzo de la gobernanza ya explicado, el PP pide una “cartera de servicios de Salud Pública”, la incorporación de la Aesan al Ministerio de Sanidad o una Estrategia nacional de Transformación digital. Pero especial énfasis hizo Ana Pastor en cuestiones de inmunización. “Debemos planificar a quién vamos a vacunar en otoño, cuántas vacunas tenemos que comprar, apostar un calendario vacunal único y dedicar más recursos a la prevención de patologías”, dijo
  • Investigación, desarrollo e innovación. Según el PP, es fundamental que el Ministerio de Sanidad “recupere el Carlos III y los institutos de investigación biomédica”.
  • Una alianza estratégica con la industria farmacéutica. Para el PP, la relación está clara. “Nosotros defendiendo los principios del SNS y ellos, en colaboración, trabajando para innovar al servicio de los ciudadanos”, dijo Pastor. Por eso, añadió, “es fundamental la renovación de Profarma” y un ‘Plan Renove’ para la tecnología sanitaria. “También necesitamos una evaluación de medicamentos y tecnologías —añadió Ana Pastor—. Es clave para la sostenibilidad. Por eso preconizamos una Agencia de Evaluación de Medicamentos y tecnologías similar al NICE británico o alemán”. 
  • Colaboración público-privada. Las actividades del sector privado se regularon en la Ley General de Sanidad. “Si queremos su apoyo tenemos que definir, también desde el Parlamento, líneas ágiles de apoyo al sistema”, alertó Pastor.
  • Coordinación socio-sanitaria. Con un plan de recursos humanos y financiación específicos.
  • Financiación. Es prioritario, según Pastor, reforzar el Fondo de Cohesión y abordar un nuevo modelo de financiación “que permita la sostenibilidad del SNS”, que garantice la igualdad de oportunidades. El PP también pide acabar con el ‘yo invito, tú pagas’ con financiación cada vez que se incorporen nuevas prestaciones a la cartera común. “El PP —subrayó—apoyará las enmiendas de todos los grupos que hablan de este asunto. Si queremos mejorar el sistema, necesitamos recursos económicos. Si no, será papel mojado”.

Ciudadanos

La formación naranja considera que el documento de base es “aceptable”, salvo por algunas cuestiones que responden a concepciones políticas que su portavoz de Sanidad calificó de “muy antiguas”. Para solventarlas, Ciudadanos ha presentado 12 enmiendas, que hacen referencia a estos asuntos:

  • Despolitizar la gestión sanitaria. Para alejar el partidismo, Ciudadanos apuesta por aumentar la autonomía de los centros en base a la capacitación y el mérito profesional, en lugar de en la lealtad política.
  • La regulación de la actividad de los grupos de interés en los ámbitos sanitario y farmacéutico. Cs considera fundamental engranar bien la colaboración público-privada en todos los ámbitos, pero especialmente en Sanidad. “España tiene una de las industrias farmacéuticas más importantes del mundo. Queremos que se amplíe y que España sea atracción de esta industria, que genera calidad de empelo y reporta muchos beneficios”, dijo Díaz. Regular esta relación, añade Ciudadanos, aportaría un incentivo y podría mandar “al exilio” las “conspiranoias” de grupos “que tienen una concepción antigua de la política”.
  • Creación de un cuerpo sanitario de reserva. Una medida de inspiración francesa. Como la reserva estratégica de material en la que avanzan el Estado y las comunidades autónomas, pero con personal que pueda ser activado de manera inmediata para intervenir puntualmente ante una situación de emergencia.
  • Creación de una Agencia Española de Salud Pública. Ciudadanos asegura que “hace falta coordinación” y desplegar “todas las competencias del estado” en esta materia. También en Sanidad exterior.
  • Creación de la figura del embajador sanitario. Se trataría de emular la figura del embajador cultural, pero con un perfil científico-sanitario.
  • Promover la ley de mecenazgo. ¿Objetivo? Facilitar y dotar de seguridad jurídica las inversiones de quienes quieran colaborar en la investigación científica.
  • El PRAN. Durante la crisis los sanitarios han echado mano de los antibióticos que estaban disponibles. “No ha podido seguirse el PRAN”, dice Ciudadanos, y esto puede suponer que algunas bacterias “hayan desarrollado resistencias”. Su enmienda llama a tenerlo en cuenta en la actualización del PRAN 2022-2025.
  • Eliminar la limitación en exclusiva a la gestión directa. Según Cs, tiene poco sentido y puede poner en riesgo cuestiones básicas como el transporte sanitario. En el sentido opuesto, la formación naranja cree que la concepción de la Sanidad pública de gestión pública “limita” muchas de las posibilidades que permiten la industria, la sanidad privada y los conciertos.
  • Igualdad. Está en el ADN de Ciudadanos. Que todos los españoles puedan disfrutar del SNS en todo el territorio.
  • Sanidad penitenciaria. Cs pide culminar las transferencias pendientes.
  • Salud Mental. Ciudadanos apuesta por una Estrategia Nacional en Salud Mental que cuente entre sus pilares con la prevención del suicidio —“la primera causa de muerte no natural en España”, tal y como recordó Guillermo Díaz— y la atención a familiares víctimas de esta realidad. “Mirar hacia otro lado solo tapa un problema que existe y que se agrava en circunstancias de crisis económicas”, añadió.

PNV

En general, el grupo vasco presentó 42 enmiendas, divididas en dos grandes bloques. El más importante, la defensa del ámbito competencial. Josune Gorospe terminaba su intervención en el debate manteniendo la postura con la que el grupo vasco anunció cuando se lanzó el borrador base, y que se confirmó en la primera votación. Un ‘no’ al texto mientras no se mitigaran, en la medida de lo posible, “los daños que pudieran derivarse en cuanto a injerencias competenciales”.

Según el PNV, la descentralización de competencias en materia sanitaria “ha sido una de las fortalezas del sistema, no una de las debilidades que se deban corregir”. Es más, añadió Gorospe, “cuando ha habido injerencias del Ministerio en ese ámbito es cuando ha habido aspectos que han tenido mayores dificultades para ser eficaces y eficientes”.

Las enmiendas del bloque competencial van dirigidas a minimizar posibles daños. Son una “condición sine qua non” para el apoyo del grupo vasco al texto. “Que quede claro el respeto competencial”, aclaró Gorospe. Para ello, añadió, “se desactivarán todas las intervenciones centralizadoras que viene llevando a cabo el estado mediante la adaptación  de normativa básica, entorpeciendo la gestión del sistema sanitario en general y de los recursos humanos en particular”.

El segundo bloque lo constituyen enmiendas sectoriales, relativas a la tasa de reposición, que el grupo vasco pide eliminar, o la universalidad. El PNV propone para ello recuperar “el principio básico de la universalidad del sistema, eliminado en 2012 y no recuperado desde entonces”.