El reclamo por el reconocimiento de la especialidad de Urgencias y Emergencias volverá a tener voz en clave política. Por un lado lo hará Navarra, tal y como describen las Cortes autonómicas, para el debate de una moción en la Comisión de Salud correspondiente que se espera para el próximo 23 de marzo. De este modo, el grupo proponente, Navarra Suma (NA+), instara al Ejecutivo regional a que inste al Gobierno nacional a la creación de la citada disciplina como especialidad primaria “añadida al actual mapa de especialidades médicas del SNS”.

Asimismo, la propuesta de resolución que firma la diputada del grupo, Cristina Ibarrola, también será replicada para su debate en la Comisión de Sanidad del Senado. En este caso será Alberto Catalán, senador por Navarra de Unión del Pueblo Navarro (UPN) y adscrito al Grupo Parlamentario Grupo Mixto, quien defenderá el texto.

Según se recuerda en su redacción, en 2019 la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomendó a todos los Estados miembro el desarrollo de formación especializada en Medicina y Enfermería de Urgencias y Emergencias. Desde entonces, se ha reconocido ya en 22 países de la Unión Europea y en más de 100 países del mundo.

Del mismo modo, “hace más de 10 años que tiene reconocida su propia sección por la Unión Europea de Médicos Especialistas (UEMS) y aprobado el Currículum Europeo de la Especialidad de Medicina de Urgencias y Emergencias”, indica la moción.

En España, la especialidad viene siendo apoyada desde hace 30 años por la Sociedad Española de Urgencias y Emergencias (SEMES).

El objetivo esencial que se busca con la creación de la misma es “mejorar la calidad asistencial y la seguridad de paciente en la atención a urgencias y emergencias sanitarias en España, la homogenización en la asistencia y en la formación de estos servicios así como permitir la libre circulación de profesionales en la Unión Europea”.

Asimismo, NA+ evidencia el importante papel como puerta de entrada al SNS, sobre todo en contexto de pandemia, dada la saturación de la Atención Primaria, retraso en pruebas diagnósticas, en programas de detección precoz de cáncer o del empeoramiento en listas de espera.

La falta de reconocimiento de la especialidad, además, ha provocado que un porcentaje importante de profesionales que trabajan en servicios de urgencias y emergencias cambien a otra actividad médica en los servicios sanitarios, según recoge la moción. Ello, por tanto, dificulta “la atracción y retención de talento, de profesionales formados, entrenados y capacitados en actividades propias de atención médica en urgencias y emergencias”.

Antecedentes y agravios comparativos

Desde 2002 se creó un Grupo Técnico de Trabajo del Ministerio de Sanidad para estudiar la creación de la Especialidad de Urgencias y Emergencias, especialidad que ha sido apoyada a lo largo de los años por diferentes ministros de sanidad, recuerda el grupo. Sin embargo, según apuntan, hasta la fecha no se han materializado estos compromisos en el reconocimiento de la especialidad de Urgencias.

En este tiempo, según enumera el texto, se han sucedido diversos acontecimiento que soportan evidencia de la necesidad de su llegada. Así, en 2013 la Organización Médica Colegial (OMC) ya aprobó apoyar la creación de la Especialidad de Medicina de Urgencias y Emergencias; se ha aprobado la consideración de la especialidad como proposición no de ley en el Senado y en diferentes Gobiernos Autonómicos; y además, de forma paradójica, la especialidad en España existe en el ámbito militar desde el año 2016, pero no en el ámbito civil.

Asimismo, recuerdan que “entidades representativas de la sociedad civil han apoyado la creación de la especialidad, recomendación recogida expresamente en el Informe de los Defensores del Pueblo ‘Servicios de Urgencias Hospitalarios: derechos y garantías de los pacientes’, en enero de 2015, así como en el Informe del Consejo Económico y Social, publicado en agosto de 2015″.


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