El ansiado deseo de alcanzar la ‘vieja normalidad’ ha devuelto al foco del Congreso de los Diputados el debate sobre la velocidad en la que se acomete la desescalada. En esta discusión ha tomado protagonismo la eliminación de restricciones y medidas con las que se viene conviviendo desde hace más de dos años, entre ellas la más que reconocible obligatoriedad de las mascarillas. El contexto ha sido el debate de totalidad como Proyecto de Ley por el que se adoptan medidas urgentes de prevención y contención para hacer frente a la crisis sanitaria ocasionada por la COVID-19 -procedente del Real Decreto-ley 30/2021, de 23 de diciembre y ya convalidado por la Cámara Baja-.

Gran parte de la discusión parlamentaria la ha centrado al enmienda a la totalidad de Ciudadanos, que en base a la situación epidemiológica actual, defendía que se permitiera seguir avanzando en recuperar la normalidad acorde “a la evidencia científica”.

Como argumentos centrales de su texto, la formación naranja pedía la eliminación de la obligatoriedad del uso de mascarillas salvo en el transporte público urbano e interurbano, dando la opción a las autoridades competentes a modular esa obligatoriedad. Además, la enmienda apostaba por otorgar al Congreso la misma capacidad para declarar el fin de la pandemia que la ley actualmente otorga únicamente al Gobierno.

Tal y como ha acusado Guillermo Díaz, portavoz de Sanidad de Cs en la cámara, la medida antes implementada por RD sobre las mascarillas en exteriores fue “un golpe de mano estético”. Algo que, en opinión del diputado junto a los continuos cambios de política del Ejecutivo, se ha traducido en alimento para los antivacunas y porcentajes más bajos en dosis de recuerdo de vacuna la COVID-19.

Asimismo, Díaz ha recordado la ‘factura’ de las restricciones en la salud mental, además de que muchos países han abandonado el terreno de la obligación sin que eso se traduzca en un empeoramiento de la situación, poniendo de ejemplo a Noruega o Dinamarca. El resultado final, sin embargo, ha significado un rechazo mayoritario de la enmienda y, por ende, del fin del uso de la mascarilla en interiores.

Bajo el manto del debate parlamentario se ha vuelto a trasladar el malestar de la gran mayoría de grupos por el hecho de que el Proyecto de Ley siga aparejando medidas como el mantenimiento de las pensiones no contributivas a modo de “chantaje”, tal y como han calificado algunos de los grupos presentes.

Cómo y cuándo abandonar la mascarilla: el quid de la cuestión

Ciudadanos se ha encontrado un hemiciclo que en mayor o menor medida se oponía al fondo y forma de su propuesta, escenificándose así una clara división sobre la manera en la que se afronta esta desescalada y transición a endemia. Por su parte, Concepció Cañadell, diputada por el Grupo Plural, ha esgrimido que la eliminación de la mascarilla en interiores “no puede hacerse de forma homogénea y generalista, ya que la afectación de la pandemia varía en cada territorio”. Esta posición ha sido compartida por el Grupo Republicano, según ha defendido Xavier Eritja.

Desde Unidas Podemos, Rosa Medel ha recordado que tanto la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen) como la Sociedad Española de Epidemiología (SEE) no recomienda abandonar la mascarilla en el momento actual. Además, la parlamentaria del grupo morada ha defendido la eficacia de esta medida junto al confinamiento, sobre todo antes de la aparición de las vacunas; asimismo, ha valorado su papel en un escenario donde las variantes procedentes de países que todavía no tienen acceso universal a la vacunación sigue siendo fundamental.

El arco parlamentario ha postulado su particular ‘receta’ para la desescalada y transición hacia una situación de endemia

La perspectiva de VOX ha subrayado la necesidad de abandonar la obligatoriedad y las restricciones y apostar por un modelo de recomendaciones. Mientras tanto, Ana Pastor, en representación del Grupo Popular, ha reclamado la “creación de instrumentos legales en materia salud pública para ayudar en la lucha contra cualquier crisis sanitaria”.

En última instancia, el Grupo Socialista, en palabras de Ana Prieto, ha tachado de “enmienda oportunista” la propuesta de Ciudadanos, recordando al mismo tiempo que la norma procede de la situación vivida por el impacto de la sexta ola y la variante Ómicron. “Se ha demostrado que el papel de Consejo Interterritorial (CISNS) es el camino a seguir”, ha señalado la diputada, referenciando el posible fin de la mascarilla en interiores. A este respecto, ha acusado a Díaz de querer adelantar un debate que la ministra Darias ha iniciado ya a nivel técnico.


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