Premios BiC
Jordi Montaner Barcelona | viernes, 23 de noviembre de 2018 h |

El incremento sin precedentes en la expectativa de vida en todo el mundo plantea un desafío global. Así lo puso de manifiesto Núria Mas, presidenta del Encuentro del Sector Sanitario, organizado por el IESE Business School, quién se preguntó hasta qué punto la innovación tecnológica puede terciar frente a una gestión y unos costes derivados administrativamente inasumibles.

El director general del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares, Valentí Fuster, comenzó su conferencia sin titubeos: “Tratar enfermedades es excesivamente caro.” Para Fuster, no hay bien que por mal no venga. Confesó que cuando los cardiólogos, equipados con fármacos eficaces y tecnología puntera, empezaron a salvar vidas y a prolongar supervivencias, desencadenaron sin querer una epidemia de demencias en los pacientes más provectos.

Fuster alertó a la población “normal” de 25-50 años: “Todo empieza en los vasos de las piernas y pasa inadvertido; durante décadas, muchas personas desarrollan vasculopatías inadvertidamente, pero hoy disponemos de algoritmos para detectar predisposiciones de riesgo”. Conviene, dijo, “sistematizar determinadas pruebas de detección en mujeres, niños y población obesa, puesto que actuando de forma precoz ahorraremos muchos episodios…”. Fuster informó que la ciencia ha identificado 15 genes que están relacionados con la enfermedad coronaria, y que esta circunstancia permite a las autoridades sanitarias llevar a cabo un cribado que puede ahorrar costes y muertes.

En la segunda parte de su exposición, sin embargo, Fuster reivindicó no empezar la casa por el tejado, sino desde los cimientos… Citó un estudio llevado a cabo con niños en España, Colombia y Estados Unidos y que ha dilucidado cuestiones que, a su parecer, resultan fundamentales. La supervivencia de quienes asumen su enfermedad en grupo o en familia y colaboran de forma comunitaria es muy superior a la de quienes sufren su coronariopatía en soledad. “Los niños son nuestros principales aliados en la cruzada contra las enfermedades cardiovasculares; su influencia sobre los adultos es muy superior a la de los adultos sobre ellos.”

Cambio de chip

El envejecimiento, la globalización y las nuevas tecnologías están remodelando la realidad de la asistencia sanitaria. Pero, ¿cuáles son los nuevos modelos de negocio para adaptarse a un escenario que cambia tan deprisa?. Esa fue la pregunta planteada durante la mesa de debate moderada por Jaume Ribera.

Aquí, Nabil Daoud, presidente de Lilly para España expuso el caso de una mujer diabética que, en tiempo presente, ha presenciado a lo largo de su vida una verdadera revolución en cuanto a proliferación de tratamientos, pero también en cuanto a accesibilidad y digitalización de recursos terapéuticos. “Un paciente informado, responsable y cumplidor es el mejor referente en lo que a disminución de costes sanitarios se refiere”. El ponente abogó por un acceso universal de los pacientes a sus propios datos de salud, a fin de conseguir un empoderamiento ventajoso con respecto a su enfermedad.

Ángel Fernández, presidente y director general de MSD España dejó sentado que las industrias relacionadas con la salud disponen de avances muy solventes ya materializados que no acaban de implantarse por falta de agilidad administrativa. La receta electrónica o la historia clínica son otros grandes avances que técnicamente es posible universalizar de forma coordinada, “pero que cuesta horrores poner en marcha”, expuso.

Vicenç Martínez, gerente del Hospital Vall d’Hebron por su parte, reclamó que “hay que cambiar a las personas antes que las técnicas”. Echó en falta que en una reunión como 25 Healthcare no acuda ningún decano de las facultades de medicina de nuestro entorno: “¡Nuestras universidades siguen ancladas en el siglo XIX!”, protestó. Todo gran hospital, según Martínez, se debe a la comunidad de sus pacientes. “Siempre, el paciente lo primero”. Celadores, cirujanos, instrumentistas, enfermeros, todo el personal sanitario del Vall d’Hebron, aseguró el ponente, trabaja bajo esta consigna. “Basta de grandes salas de espera, porque el paciente no tiene que esperar” . Martínez subrayó que se ha avanzado mucho por esta vía en las alertas frente a riesgos de seguridad y en los métodos de pago por resultados.

España invierte menos de un 2 por ciento en innovación en salud, casi la mitad de la media europea, criticaron los panelistas. Aunque el desajuste es, asimismo, universal. Más del 50 por ciento de las recetas emitidas en Francia no tienen una justificación médica.

En manos de la ingeniería de datos

Otro panel de la jornada repasó en qué forma puede la información acumulada en Big Data ayudar a impulsar la innovación en sanidad, y cómo puede la innovación digital contribuir a transformar la experiencia del paciente. ¿Pasa el futuro de la salud por un aprovechamiento de las tecnologías a nuestro alcance?

Los ponentes apostaron por una medicina basada en el valor y por una interoperabilidad orientada al paciente. Lamentaron que en España haya una escasa inversión en innovación sanitaria, comparado con otros países, apostando por las propuestas revolucionarias en torno a los usos de inteligencias artificiales formuladas desde las start-ups.

Penny Dash, directora de McKinsey’s Londres admitió que, en el Reino Unido, las consultas acaparan el 15 por ciento del gasto sanitario, y abogó por la aplicación de algoritmos digitales “que permitirán un ahorro del 50 por ciento”

Carlos Nueno, CEO de Advance Medical at Teladoc Health se conjuró a trabajar sobre el paciente desde el ordenador, sin necesidad de consulta, pudiendo deriva además a los especialistas con sólo la información acopiada. “En nuestra compañía operan ya más de 100 ingenieros simplificando trámites y protocolos, creando una interacción virtual médico-paciente”, dijo.

Oliver Harrison, CEO de Alpha Health Telefónica Innovation, por su parte, recordó que Alpha basa su campo de actuación en la identificación de las raíces de las enfermedades crónicas (hábitos de vida, cambios de conducta), creando algoritmos. “No interactuamos con los sistemas de salud, sino directamente sobre los ciudadanos, que por primera vez pueden customizar sus teléfonos como plataformas solventes de salud”, dijo. El investigador dijo ser consciente del escepticismo que algo así suscita entre los profesionales sanitarios. Google, Apple o Amazon, sin embargo, ya trabajan bajo semejante perspectiva. Harrison no duda del carácter disruptivo de estas tecnologías.

Por último, Nueno subrayó que el paciente debe de estar siempre en el centro y no en la órbita, y todos los panelistas aclararon que los cambios de la irrupción de semejante tecnología en el quehacer asistencial tardarían casi dos décadas en verificarse.


La industria asegura que hay avances que no se implantan por falta de agilidad administrativa



El sistema debe apostar por una medicina basada en valor y por la interoperabilidad orientada al paciente