J. Ruiz-Tagle

Madrid

| viernes, 01 de febrero de 2019 h |

Desde hace años existe una necesidad que, de manera latente, se cuela en cada debate sanitario que eleva la mirada hacia el medio y largo plazo. La sociedad ha cambiado sus hábitos, la pirámide poblacional se invierte sin prisas pero sin pausa, y las tensiones económicas de los países occidentales obligan a hacer un ejercicio de eficiencia para no perder la sociedad del bienestar que se ha construido a lo largo de las últimas décadas. Ante todas estas —y algunas más— señales, los servicios públicos deben reinventarse para poder ser útiles a los ciudadanos y la sanidad es uno de los que más deberes tiene en su haber.

La necesidad de dar respuesta a un nuevo modelo de paciente, envejecido, crónico y pluripatológico, necesita de una convergencia entre los servicios sociales y sanitarios para dar a luz a un nuevo espacio que sepa atajar las demandas. El problema es que hay muchos árboles que impiden ver el bosque y hace falta un poco de pausa, de salirse del día a día, para poder diagnosticar el problema.

Esta es la tarea que han emprendido dos ex consejeros de sanidad: Jaime del Barrio (Cantabria) y José Ignacio Nieto (La Rioja). Dos ex responsables que ya tuvieron, en su época, una Consejería que aunaba las políticas de Sanidad y las de Servicios Sociales. Ahora han publicado un libro (que fue presentado la semana pasada en el Senado) en el que abogan por construir este espacio: ‘Lo sociosanitario: de los casos reales al modelo, editado por la Fundación Economía y Salud. Lo hacen desde una perspectiva no maximalista, sino del detalle, de las necesidades de cada ciudadano. “Lo que define este espacio son las personas y sus necesidades y será necesario definir una serie de situaciones o perfiles de las personas donde la necesidad sociosanitaria es de más intensidad o más frecuente”, apuntan en su libro.

Más allá de la necesidad de que el modelo responda al ciudadano y no tenga que ser éste el que se adapte, también es necesario luchar contra una tendencia que se ha asentado en España. Los autores reconocen que se prestan servicios sanitarios y servicios sociales muy buenos pero, sin embargo, lo han hecho históricamente separados, casi en paralelo. Si se consigue superar esa falla, tanto del Barrio como Nieto señalan que también hay “una ausencia de definición de un modelo de calidad de vida, ni de la calidad de vida deseada sobre el que pivotar la asistencia sociosanitaria”.

Ambos ex consejeros plantean en su libro una serie de estrategias que inclinen la balanza del lado de este espacio aún por consagrar. Lo primero que se señala es la necesidad de la decisión política para, a renglón seguido, definir los perfiles sociosanitarios en base a criterios clínicos, funcionales y sociales. Una vez realizado esto, del Barrio y Nieto dirigen su mirada hacia los profesionales, para los que piden “planes de formación específica y la especialización posgrado”.

En los tiempos actuales, este espacio, además, no podría funcionar sin un apoyo explícito de las tecnologías de la información. De esta forma, ambos autores piden ampliar la historia clínica con datos sociales que conformen la identidad del ciudadano. Por último, del Barrio y Nieto piden un marco legal. Este, según los ex consejeros, debe tener una raíz general que “deje a salvo las competencias autonómicas para que puedan desarrollarlas” según sus necesidades geográficas.