Premios BiC 2020

A pesar de que todavía no exista una vacuna que prevenga de la infección por SARS-CoV-2, ya existe una gran incertidumbre acerca de cómo se llevará a cabo la vacunación una vez se disponga de las primeras dosis. En este contexto, las estrategias de vacunación deberán adaptarse con agilidad para poder actuar con inmediatez en cuanto reciban las vacunas.

Cabe destacar que, en una fase inicial, el suministro será limitado. Por ello, desde del Centro Europeo de Control de Enfermedades (ECDC) manejan varios abordajes. Entre ellos, comenzar con los grupos de riesgo (por ejemplo, trabajadores más expuestos a la infección), priorizar a personas mayores siempre y cuando se demuestre que la vacuna seleccionada es beneficiosa en este grupo de edad, vacunar a las personas jóvenes para que hagan de barrera en la cadena de transmisión o centrarse primero en aquellas regiones donde la incidencia de COVID-19 sea más alta. Dentro de estos posibles enfoques, el ECDC tiene en cuenta que las estrategias han de modularse en función de las circunstancias de cada momento.

Teniendo en cuenta la limitación de dosis en una primera fase, el ECDC insta a los países a identificar los grupos a priorizar en cada territorio. También, teniendo en cuenta diferentes factores de salud pública y asimilando las lecciones aprendidas de otras pandemias.

Marco regulatorio

A la hora de decidir las estrategias de vacunación, es importante tener en cuenta que, en Europa, cada país tiene sistemas sanitarios muy heterogéneos. Para lograr un buen desarrollo de los programas de vacunación, a pesar de las diferencias entre países, es necesario llevar a cabo una respuesta coordinada. Además, la colaboración entre países se torna fundamental, para paliar la inequidad de recursos entre territorios.

Los objetivos a marcar en cuanto a cobertura de vacunación dependerán directamente de las dosis de las que se disponga en Europa y de las características de la vacuna. Por ejemplo, desde el ECDC detallan que en función de si la vacuna previene la infección o evita que se desarrollen las formas más severas de COVID-19 supondrá un escenario totalmente diferente. Una vez definidos estos aspectos, es cuando se deberá decidir de manera conjunta entre los países europeos la manera de intervenir, teniendo en cuenta que hay unos factores básicos de los que dependerá la eficacia de la vacuna.

Priorización de grupos

 Aunque como se ha mencionado anteriormente, hasta que no se sepa el tipo de vacuna que se autorice en primera instancia ni las dosis disponibles, no se puede decidir a qué grupos poblacionales vacunar primero, lo que sí se puede definir son los criterios de evidencia científica claves en esta toma de decisiones. Para ello, cuando se publiquen los resultados de las últimas fases de investigación de las vacunas contra la COVID-19, es necesario analizar cómo actúan las vacunas y sobre qué grupos sería más beneficiosa su aplicación.

Algunos de los elementos de evidencia que se han de tener en cuenta son las mutaciones que se hayan registrado del virus hasta ese momento, donde está circulando el virus con más intensidad, y la incidencia esperada en base a tendencias anteriores. Asimismo, se han de observar aspectos de inmunidad, como las correlaciones de protección, determinar qué población ha pasado ya el virus o la duración de la inmunidad; para ello, desde el ECDC proponen hacer estudios clínicos y serológicos que ayuden a obtener una imagen fidedigna de la realidad.

Por último, llaman a incluir en la toma de decisiones aspectos sociodemográficos como por ejemplo, a la hora de priorizar los grupos poblacionales, conocer el tamaño de los mismos. Luego, conocer en cada territorio qué grupos son más vulnerables a la enfermedad y cómo impactará la administración de la vacuna en los servicios esenciales, como los centros hospitalarios o la atención primaria.

Claves de éxito en la vacunación contra la COVID-19

  • Plan de vigilancia de la COVID-19 sólido
  • Estudios post distribución sobre la eficacia y el impacto de la vacuna
  • Monitorización activa y pasiva de los efectos adversos asociados a la vacuna
  • Datos robustos sobre la cobertura en vacunación
  • Toma de decisiones en base a la evidencia científica
  • Marcos legales y regulatorios para el despliegue de vacunas
  • Infraestructura de entrega de vacunas y gestión de la cadena de suministro
  • Seguimiento de la aceptación de la vacuna e investigación acerca de su comportamiento
  • Planes de comunicación
  • Acceso ético y equitativo a la vacunación

También te puede interesar…